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Aragón

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¿Por qué se esparce sal por el suelo antes de que nieve?

El descenso crioscópico es la explicación científica para usar la sal en las aceras y carreteras. En gran parte de España está suministrada por Ibérica de Sales, una empresa de la localida zaragozana de Remolinos.

Un camión echa sal en el puente de Piedra de Zaragoza
Un camión echa sal en el puente de Piedra de Zaragoza
Toni Galán

El manto de Filomena ya ha cubierto de blanco parte de Aragón. Se le esperaba y la Comunidad comenzó los preparativos de su llegada hace ya unos días, por ejemplo, esparciendo sal en aceras y calzadas para evitar que se formen placas de hielo. Esta práctica radica en un proceso: el descenso crioscópico, es decir, bajar el punto de congelación.

"El punto de congelación del agua que conocemos a cero grados es cuando el agua es pura, es decir, solo son moléculas de H2O", apunta Elisabeth Pires, profesora titular del departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. Si se diluye una sustancia, esa temperatura de referencia puede variar: "En cuanto disolvemos algo en agua, como la sal, lo que conseguimos es que ese punto de congelación baje y, en lugar de congelar a 0ºC, congela a menor temperatura". Pires realiza una "sencilla cuenta" y la fija en -10ºC o -11ºC, aunque depende de la concentración de sal.

De esta forma, se evita la congelación y la cristalización del agua y, por consiguiente, que se originen placas de hielo. Por esta razón, es necesario aplicar la sal antes de que caiga la precipitación, para que la humedad, la lluvia o la nieve entren directamente en contacto.

"La sal realiza una importantísima función al bajar el punto de congelación del agua -coinciden desde Ibérica de Sales- y con ello facilita las labores de vialidad en las carreteras en condiciones adversas provocadas por inclemencias meteorológicas", se detalla en el portal de la compañía aragonesa.

En Ibérica de Sales, líder del mercado de sal que se ubica en Remolinos, están "desbordados". "Estos días se ha vendido más cantidad a consecuencia del temporal", señalan desde la empresa, que la obtiene de la mina María del Carmen. Atienden a cliente tras cliente, sin cesar. Son de toda España, en especial del centro y norte de la península ibérica, por ejemplo, se ha demandado de zonas como la Comunidad de Madrid. Sus principales clientes son empresas de conservación de carreteras y administraciones públicas, como ayuntamientos o diputaciones.

En su página web se informa que se puede adquirir a granel -tanto en camiones volquete como en cisternas-, ‘big-bag’ o sacos de varios pesos -10 o 25 kg-. "La producción de sal en Ibérica de Sales no está condicionada por factores meteorológicos (sal marina) o de otro tipo (cogeneración), por lo que puede ajustar su sistema productivo con la flexibilidad que exige este mercado", explican en la misma plataforma.

El día 4 de enero, la Diputación de Zaragoza esparció unos 12.000 kilos de sal por las carreteras de la provincia, sobre todo, en las comarcas de la Comunidad de Calatayud y de las Cinco Villas, además en localidades como Tarazona o El Buste. El Ayuntamiento de Zaragoza dispuso también siete máquinas para repartir 115 toneladas. En Teruel, se adquirieron más de 23 toneladas de sal y estaba previsto entregar sal a los ciudadanos, una actuación que también se llevó a cabo en Huesca, donde la Diputación ha adquirido 200 toneladas de sal.

Dispensar sal en las carreteras aragonesas no solo tiene sus efectos en invierno, sino también en otras estaciones del año. En alguna ocasión se ha dado la circunstancia de que sarrios, entre otros animales rumiantes, han bajado a las vías de circulación atraídos por los restos de esta sustancia, porque el aporte de sales minerales es importante en la alimentación de los rumiantes para su desarrollo. 

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