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Ontinar a la brasa: el sello de Casa Antonio

El restaurante del pueblo colono celebró sus primeros 35 años el pasado 21 de diciembre; es un imán en la zona para los amantes de los matices en la cocina sencilla.

Foto de Ontinar del Salz
Antonio Aurensanz, fundador de casa Antonio, en el restaurante interior
Laura Uranga

Es martes al mediodía, y el comedor principal de Casa Antonio en Ontinar del Salz, justo frente al campo de fútbol y las piscinas locales, está lleno; hay gente en la barra esperando turno. El jueves pasa lo mismo, y cualquier otro día de la semana con la excepción del lunes, jornada de descanso. Los fines de semana es un no parar, con horario extendido hasta la medianoche; todas las dependencias se ponen de bote en bote. Antonio Aurensanz, el patriarca del negocio, abrió el actual restaurante como asador allá por 1984. “Celebramos el 35º aniversario el pasado 21 de diciembre pasado, medio pueblo estaba aquí, y es verdad que la gente es fiel día a día, no nos podemos quejar”.

Por la barra andan Héctor, Cristina... media docena de personas que se encargan de mantener ágil el servicio de bar y atender con presteza las mesas. Antonio contempla satisfecho la actividad del local mientras echa la vista atrás en su historia. “Yo soy de aquí, hijo de colono; mi padre me trajo con 3 añitos a esta casa. Teníamos poca tierra, suficiente al principio, pero insuficiente con el desarrollo de la mecanización. Me casé con María Jesús, llegaron 4 hijos y vimos claro que necesitábamos diversificar un poco las cosas, así que nos animamos a poner un pequeño negocio. Al principio le llamamos asador, dábamos ensaladas y ternasco a la brasa. Poco a poco fuimos madurando en la restauración, marcándonos otros objetivos, usando siempre producto de calidad. Empezamos a hacer calçots, alcachofas a la brasa, los caracoles que tanto gustan a la gente, a trabajar la carne de vaca además del cordero… y aquí estamos”.

Entre semana hay muchos trabajadores de empresas y localidades cercanas, además de un buen puñado de vecinos de Ontinar y viajeros que se salen de la autovía para premiarse con la sencilla brillantez de la cocina de Casa Antonio. Los fines de semana abunda el cliente familiar, y reservar una mesa es un asunto arduo: vienen de Zuera, de Gurrea de Gállego, de varios pueblos de las bajas Cinco Villas… el binomio calidad-precio sirve de imán. Antonio está además orgulloso de su pequeña industria de migas. “Llevo 28 años haciendo migas con el nombre de Casa Antonio, y la verdad es que va bien. Tenemos distribuidores en Lérida y Barbastro, varios restaurantes de Zaragoza en lugares emblemáticos y también vendemos en los supermercados Eroski”.

Antonio está contento porque Ontinar está recibiendo nuevos vecinos jóvenes, sobre todo llegados desde Zaragoza. “Las aulas están llenas, hay trabajo en las industrias cercanas; entre semanas nos visitan mucho desde el polígono y el Matadero de Zuera, la gente de los aerogeneradores… estamos siempre preparados para atender a todo el mundo. Los fines de semana, por 18 euros, hay menú con más opciones de brasa y todas nuestras especialidades”.

El perfil de los incondicionales del lugar incluye nombres ilustres, desde el actor y dramaturgo Jorge Usón, un embajador del restaurante (se crió en Ontinar y es amigo de los Aurensanz: este domingo presenta ‘La tuerta’ en el Teatro del Mercado) hasta políticos de todos los partidos, el que fuera Justicia de Aragón Juan Monserrat... todos devotos del ‘come, bebe, vive’ que se ha convertido en el lema de Casa Antonio. Salud.

Comida casera para recoger en el restaurante que sabe celebrar

Aunque las distancias no son grandes en un pueblo, Ontinar ya tiene cierto tamaño; un hecho que no es óbice para que muchos vecinos se hayan decantado por la idea más reciente de Casa Antonio; los menús a domicilio a un precio reducido. Antonio lo explica. “Además de la gente del pueblo que no tiene tiempo y le sale a cuenta coger aquí la comida por la calidad y el precio, hay muchas personas mayores, hombres sobre todo, que están solos y no cocinan, así que venir aquí les resuelve un problema. Si el menú de diario en casa vale 11 euros, a domicilio se llevan un primero y un segundo por 6” (reservas en el 976 69 31 65). En Casa Antonio también se sabe festejar con alegría; la fiesta del espárrago llega a finales de mayo o primeros de junio (caso de 2019) con espárrago blanco autóctono, ternasco y postres a mesa corrida; el año pasado actuó el Dúo Iceberg, que también estuvo en la fiesta del 35 aniversario.

Los encanelados de Panadería Urriés, un clásico de la localidad

Están junto al Ayuntamiento, en un lateral del edificio, con una entrada pequeña que da paso al despacho y, tras el mostrador, a las dependencias del obrador. Allí se desempeñan Santiago y Renate; Santiago Urriés personifica la tercera generación de panaderos locales, y lleva el negocio con Renate Ibarz. Su abuelo no fue el primer panadero del pueblo, pero sí el segundo.

Los encanelados son la especialidad más buscada en la Panadería Urriés. “También tienen salida las magdalenas de la casa, una receta que nos dejó mi abuela –apunta Santiago– y aunque vendemos bastante aquí, hay más venta en Huesca ciudad; llevamos a 8 supermercados en Huesca capital desde hace 40 años; mis padres ya lo llevaban. En Zaragoza no hemos encontrado distribución, aunque gente relacionada con el pueblo lo encarga a la gente que va para allá a trabajar o de visita, estamos cerca. La gente también viene por nuestras tortas de bollo. Naturalmente, también hacemos pan, y Casa Antonio es cliente; allí se come muy bien, siempre está lleno”.

El encanelado es una torta plana con el inconfundible aroma de esta especia, a la que se atribuye un poder afrodisíaco. “Lleva masa escaldada, aceite y harina, y el relleno es de avellanas, pasas, aceite, azúcar y canela”.

Santiago añade orgullos que su sobrino Daniel Urriés es todo un talento musical. “Tiene 20 años, estudia en el Conservatorio de Huesca, canta y toca la guitarra en un dúo, se llaman JD. También sube muchos vídeos a Instagram: lo llamaron de ‘La Voz’ al verlo allá. Estuvo en las pruebas de ‘Operación Triunfo’ y no lo seleccionaron; lo curioso es que ahora volvieron a llamarle ellos, pasó varias fases, pero no llegó a la Academia. “El talento –remata Renate– le viene de la familia, de su abuela jotera, Pilar Ligorred”.

Cómo llegar a Ontinar del Salz

Desde Zaragoza, su capital de provincia, sita a 37 kilómetros, se llega a esta gran pedanía de Zuera por la autovía de Huesca.

Pueblo de colonización. Se empezó a construir en 1946 y se inauguró en 1949, lo que le convirtió en el primer pueblo de colonización de España.

Julián Giral. El joven piloto de motocicletas de velocidad, que tan solo tiene 17 años de edad, ya ha competido en el Mundial Junior de Moto 3.

Los Campus de Rafa Latapia. El antiguo delantero del Real Zaragoza tiene desde hace 6 años una de las bases de sus Campus de Verano de fútbol.

Fiestas. Se celebra el 15 de mayo en honor al patrón del pueblo, San Isidro. A principios de septiembre se celebran las fiestas pequeñas.

Presa de Camarera. Está muy cerca del casco urbano de Ontinar, rodeada de una arboleda lo que la convierte en destino habitual de paseos y jornadas en contacto con la naturaleza. 

Reportaje perteneciente a la serie 'Aragón es extraordinario'.

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