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Aragón

aragón es extraordinario

Fayón se sobrepone con estilo a la pena

Se ha impulsado el turismo de navegación fluvial para que los visitantes asimilen lo que hubo bajo las actuales aguas embalsadas...y todo lo bueno que hay ahora.

Foto de Fayón
Torre de la antigua iglesia de San Juan, que emerge del embalse de Ribarroja
Laura Uranga

Cuando se reacciona a un trauma con actitud proactiva, la respuesta más habitual es la admiración. Hace algo más de 52 años, el viejo pueblo de Fayón quedó bajo las aguas. La Enher (Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana) impulsó los embalses de Ribarroja y Mequinenza, y la materialización definitiva del proyecto obligó a los habitantes de Fayón que aún se resistían a lo inevitable a marcharse rápidamente de sus casas. Fue el 20 de noviembre de 1967. A día de hoy, con un pueblo nuevo consolidado en la parte alta del antiguo, con la icónica torre de la iglesia de San Juan asomando de las aguas, el pueblo ha decidido apostar por la mirada hacia delante, lo que no implica olvidar lo ocurrido.

Eva Amposta lleva tres años trabajando por atraer visitantes a Fayón, y lo hace sobre todo deslizándose sobre las aguas. “No soy del pueblo: vine por el tema de la navegación fluvial, para desarrollar el matiz turístico de la actividad. La idea era explicar la historia de Fayón ‘in situ’, desde el agua, y no limitarnos a un espacio expositivo en el pueblo o desde el mirador”. Y es que estas opciones a distancia, en el caso concreto de Fayón, son válidas, pero no suficientes para asimilar la realidad el tema. “Esta idea inicial –explica Eva– tenía la vocación de buscar el lado positivo en algo tan traumático y trágico; la evolución del relato parte de ahí, y se mira desde distintos ángulos del embalse. Tenemos la parte del Matarraña y la del Ebro; este último año sumamos otros elementos, como la realidad aumentada en el antiguo pueblo de Fayón o las degustaciones de productos de la zona”.

Bajo el pueblo de Fayón se puede disfrutar del punto en el que el río Matarraña, ya embalsado, desemboca en el Ebro, donde sobresale la antigua torre, que justo aquí pasa de su curso medio al bajo, entrando en Cataluña. Eva lo detalla. “Aquí se encuentran tres provincias: Zaragoza con el término de Fayón, Lérida con Almatret y Tarragona con la Pobla de Massaluca; el agua es la frontera natural. Viene mucha gente de paisaje, andada, BTT… otro lugar interesante como mirador, aunque sea ya Tarragona, es la Punta del Duc”.

Hay una ruta circular marcada desde la oficina de turismo, que baja hasta el antiguo pueblo y regresa al actual; hay otras, más exigentes, que la gente hace por libre. Destaca el camino natural Matarraña-Algás, abierto y señalizado desde hace un año, que nace en los Puertos de Beceite, llega al antiguo pueblo de Fayón, vuelve a Nonaspe y sigue el río Algás.

En invierno se ralentizan las navegaciones organizadas por cuestiones puramente climatológicas. “Además del frío –concluye Eva– aquí es frecuente la niebla, así que paramos en los meses de invierno. Se regresa cada año en Semana Santa y luego en junio, con actividad plena hasta septiembre. El resto del año también trabajamos puntualmente previa reserva, con grupos, siempre y cuando se reúnan las condiciones de seguridad. Nos falta atraer más a los grupos escolares, tanto en esta zona como en las comarcas cercanas”. Se puede reservar a través de empresas de Fayón o desde el ayuntamiento, en turismofayon.es, el correo electrónico turismo@fayon.es y el teléfono 976 63 59 59.

Un nuevo museo pictórico y la gran recreación veraniega

Fayón no se queda solamente en el recuerdo del viejo pueblo; en el núcleo habitado desde hace algo más de medio siglo también se preparan nuevos alicientes. Por ejemplo, el próximo verano se inaugurará el museo dedicado a la pintora zaragozana María Pilar Burges. La artista fue nombrada hija predilecta de Fayón en 2017, 9 años después de su fallecimiento: su familia había donado más de 200 creaciones suyas en 2015 para que este museo saliese adelante. Burges pintó los frescos de la ermita de la Virgen del Pilar en 1954 primero y 2006 después su epitafio dejó una frase que dice mucho de su carácter: ‘Vivió despierta’.

El pueblo está bien dotado de infraestructura turística. Con el turismo de pesca ya se suelen llenar las plazas hábiles en muchos momentos; hay tres campings, Fayón Fishing, Wels-Camp Matarraña y Los Almendros, además de una casa rural de madera, Casa del Costat, la pensión Matarraña, el Hostal Roca (que además sirve comidas) … y es que las plazas de alojamiento llegan casi a triplicar los habitantes de Fayón, cuando el censo apenas supera las 300 personas.

En verano, la Recreación Histórica de la Batalla del Ebro en el pueblo, un acontecimiento anual que lleva mucho tiempo de vigencia y atrae a un buen número de grupos recreacionistas de toda España y del extranjero. También destaca el intercambio entre pescadores franceses y españoles llamado Fayón Challenge, un concurso que más que afán competitivo tiene vocación de encuentro entre aficionados y expertos, para compartir experiencias.

El aceite es otro elemento de atracción del pueblo y el producto estrella de Fayón. La cooperativa san Sebastián, que hace 50 años, gestiona esta parcela y prepara una nueva gama de aceites.

Vídeo de Fayón en 'Aragón es extraordinario'
Laura Uranga

El Museo de la Batalla del Ebro busca la equidistancia en el recuerdo

Fayón tiene dos momentos marcados en su historia; julio de 1938, cuando comenzó la batalla del Ebro en la contienda civil española, y noviembre de 1967, cuando las aguas del embalse de Ribarroja anegaron el viejo pueblo y sus mejores tierras. El aporte de los Voluntarios de Fayón ha sido decisivo para la puesta en funcionamiento y tareas de catalogación y mantenimiento (actualmente, se están renovando espacios y elementos) del Museo de la Batalla del Ebro a las afueras del pueblo; ahí lleva 14 años. Es un colectivo que agrupa a casi 40 personas y que efectúa dos tareas principales; el mantenimiento y gestión del Museo, y las jornadas de recreación de esta efeméride bélica, que se realizan cada último fin de semana de julio desde 2007. El museo, de notables dimensiones y gran detallismo, está en una nave del polígono industrial de Fayón.

Cómo llegar a Fayón y sus aguas

Comarca. Bajo Aragón-Caspe.

Desde Zaragoza, su capital de provincia, hay una distancia de 154 kilómetros. El camino más rápido es por la AP-2 hasta la salida de Fraga y luego por la N-211, A-1411 y CV-103.

Muy de Fayón

Iniciación a la pesca. En la oficina de turismo se coordina una jornada de iniciación a la pesca de 4 horas de duración, que en función del nivel exhibido puede consistir en curso básico, alquiler de material y guía de pesca.

El mirador. Hace 10 años se inauguró el Mirador del Ebro en el entorno de la ermita de la Virgen del Pilar. La obra costó 400.000 euros y el coqueto mirador permite desde entonces observar el embalse de Ribarroja desde una altura de 262 metros en relación al agua.

El ferrocarril. Se inauguró en febrero de 1892. A mediados de los 60, la construcción del embalse anegó la antigua estación y parte del túnel que permitía que el tren llegara hasta la localidad.

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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