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Aragón

El museo bélico de Fayón, un aldabonazo visual

Se recrea la Batalla del Ebro, episodio decisivo para el resultado de la Guerra Civil española, y la impresionante colección de objetos abarca de modo equilibrada los recuerdos de ambos bandos.

Cajas de municiones y pólvora en el Museo de la Batalla del Ebro.
Cajas de municiones y pólvora en el Museo de la Batalla del Ebro.
Laura Uranga

Fayón tiene dos fechas marcadas en su historia; el 25 de julio de 1938, cuando comenzó la batalla del Ebro en la contienda civil española, y el 18 de noviembre de 1967, cuando las aguas del embalse de Ribarroja anegaron el viejo pueblo y sus mejores tierras. La deuda histórica con el municipio está lejos del pagarse; con el embalse, la población pasó de 1.800 personas a 500, hoy rayan las 350. Desde un nuevo asentamiento, Fayón ha construido su presente con el reto de hacer prosperar la agricultura y explotar la vía turística.

En este último objetivo, el aporte de los Voluntarios de Fayón es capital. Ramón Tresánchez, Miguel Ferragut y Loli Delgado son las cabezas visibles de un colectivo que agrupa a casi cuarenta personas y que efectúa dos tareas principales; el mantenimiento y gestión del Museo de la Batalla del Ebro, abierto desde hace doce años, y las jornadas de recreación de esta efeméride bélica, que se realizan cada último fin de semana de julio desde 2007.

El museo, de notables dimensiones y factura artesanal, está en una nave del polígono industrial de Fayón. "Al principio –recuerda Miguel– nos cedieron la entrada del cine para colocar alguna pieza en las fiestas mayores. Empezamos con chatarra encontrada en el campo, trozos de metralla y bombas; desde el principio hemos estado en contacto con  los Tedax para ubicar munición sin explotar y neutralizarla. También conseguimos banderolas y uniformes originales que tenía gente guardada en casas y masías, fotos, recuerdos... de todo. Ahí ya fue decisivo Germán Visús, que acaba de fallecer a los 102 años; había combatido en la batalla, y era nuestro pulmón. Tuvo una vida muy curiosa; fue chófer de Evita Perón cuando la antigua primera dama argentina visitó Barcelona, por ejemplo".

El ayuntamiento acabó cediendo a los Voluntarios el actual local del museo después del traslado de un taller de confección a otra nave cercana. "La comarca –apunta Ramón– nos apoyó en logística: aprovechamos renovaciones de material de tiendas, y seguíamos yendo a ferias para conseguir piezas. También recurrimos a trueques; si aparecían quince bayonetas iguales, no necesitábamos todas. Por supuesto, todas las armas expuestas están neutralizadas". Se visita bajo petición (976 63 57 75 y 669 84 00 59) y las tardes laborables siempre hay algún voluntario allá; los sábados y domingos se abre de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00.

Hay un cañón impresionante en el centro del museo: un 88 alemán. "Un amigo, José Pallás, nos avisó que había uno en Sant Sadurní, en un descampado; el ayuntamiento local le había encargado que lo sacara y fundiera. Le pedimos una foto y resultó ser un 88 alemán; nos lo vendió a peso. Se ha restaurado durante ocho años, y no hay ninguno tan bien conservado en España. Luego logramos dos cañones más pequeños en Menorca, parecidos a los de la glorieta Sasera en Zaragoza. Al mismo tiempo íbamos obteniendo permisos, consiguiendo piezas con los pescadores que vienen a esta zona… también tenemos una antigua ambulancia que Óscar Aibar utilizó en su película ‘El bosque’ hace seis años".

Balance y despolitización

Los Voluntarios recuerdan que el museo está despolitizado y equilibrado. Los dos ejércitos están representandos, desde sus uniformes de gala a las enseñas y fotografías. En las galerías de imágenes, lo mismo: aparece Franco y milicianos de las Brigadas Internacionales. "En una ocasión vino una pareja estadounidense que miraba todas las fotos y él dijo que su padre estaba ahí, que alguien le había avisado… y sí, lo encontramos", comenta Loli.

De la recreación van once ediciones, con 350 personas involucradas y 3.000 asistentes. Los dos primeros años se hizo en el pueblo, pero hubo gente que se sentía incómoda con el espectáculo en las calles, y se trasladó a una acampada en el río, a 2 kilómeros. "Sumamos barcas en la recreación, dos amigos que vienen con sus aviones antiguos… aquí se recrea el inicio de la batalla, y luego el final en Flix, ya en Tarragona. Nadie entra como sale, es muy emotivo; cada año, los soldados se abrazan al acabar, y el público se suma al abrazo. En Fayón murieron más de 3.000 personas en un día. No hay que olvidar un dato como ése".

La amarga belleza de un embalse que inundó el antiguo pueblo... pero no  sus memorias

El antiguo pueblo de Fayón estaba situado en la margen derecha del pueblo, en la confluencia con el Matarraña, al pie de una sierra. Era el pueblo más oriental de la provincia, y el de menor altitud sobre el nivel del mar; las minas de lignito fueron el sustento económico tradicional del pueblo. En 1914 empezaron a efectuarse estudios para la construcción de un embalse aguas arriba de Fayón. En 1953 se presentó un proyecto desde Fuerzas Eléctricas de Cataluña, con dos grandes presas, que no prosperó; en abril de 1962, la Dirección General de Obras Hidráulicas otorgó a la Empresa Nacional Hidroeléctrica Ribagorzana (Enher) una autorización para derivar aguas del Ebro al término municipal de Ribarroja de L’Ebre; con esta actuación se condenaba a Fayón a desaparecer. El agua llegó el 18 de noviembre de 1967; el caserío había sido demolido previamente. La vieja iglesia fue el único edificio que no se demolió, y el campanario sobresale del nivel del agua. El alcalde de Fayón, Roberto Cabistany, señalaba el año pasado –cuando se cumplió el medio siglo del llenado del embalse– los tintes dramáticos de aquella medida. "Una parte de la población no quiso marcharse y tuvieron que planificar un nuevo pueblo deprisa y corriendo. Las obras de la presa iban más avanzadas, y tenían prisa por llenar y generar energía. Siempre se ha contado que aprovecharon una semana de noviembre, con intensas lluvias, para cerrar las compuertas de Mequinenza y abrir las de Ribarroja. Algunos no pudieron ni rescatar sus enseres personales: simplemente salieron con unos documentos y el poco dinero que tenían".

Los imprescindibles

La Virgen del Pilar

Esta ermita, situada a dos kilómetros del casco urbano de Fayón, constituye además un mirador privilegiado del embalse de Ribarroja; desde allá impresiona contemplar entre las aguas la torre del campanario de la antigua iglesia.

Alojamientos

Fayón cuenta con los campings Fayón Fishing, Fishing Camp Matarraña y Los Almendros, amén del Hostal Roca (foto) y la pensión Matarraña. Todos se llenan hasta los topes en los días de la recreación de la Batalla del Ebro.

Trabajo compartido

El técnico de turismo Aitor Solé, hijo del pueblo, lleva junto a Eva Amposta –agente de desarrollo local y empleo– un espacio de coworking que actualmente alberga una delegación de Hola Luz y la oficina de Cris Foto, empresa local.

-Ir al especial de 'Aragón, pueblo a pueblo'.

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