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Patinaje sobre hielo, excursiones de montaña, mercadillos y otros planes invernales

Aunque el esquí es la práctica invernal por excelencia, Aragón ofrece actividades alternativas para disfrutar en los meses más fríos del año.

Albarracín en invierno.
Albarracín, en invierno.
Rebeca Bolos

Aunque el esquí es la actividad por excelencia en esta estación del año, Aragón ofrece otros planes para disfrutar del invierno. Y eso que en estas fechas hay varios factores, como el frío o las pocas horas de sol, que hacen que quedarse en casa sea a menudo la primera opción. El sofá y la manta atrapan más que nunca en esta época del año pero siempre hay planes que pueden ayudar a salir de la rutina.

Patinar sobre hielo, realizar excursiones de montaña en lugares especialmente bonitos en estos meses del año, visitar pueblos que todavía tienen más encanto en invierno o recorrer mercadillos y entrar en calor con un buen chocolate con churros son algunas ideas.

Los últimos resquicios de la Navidad

La Navidad ha terminado pero todavía quedan algunos resquicios de las actividades estrella para estas vacaciones. En algunas localidades se han instalado pistas de patinaje sobre hielo.

Para patinar sobre hielo este año hay que desplazarse hasta el centro comercial Puerto Venecia, ya que en esta ocasión no se ha instalado pista en la plaza del Pilar. La del citado recinto comercial estará abierta hasta que la climatología acompañe, pudiéndose alargar la temporada incluso hasta finales de febrero.

Pero si se habla de patinaje sobre hielo en Aragón, el espacio clave es el Pabellón de Hielo de Jaca. Patinar en este recinto es un plan invernal no solo para las fechas navideñas, sino para casi medio año. En estas instalaciones se puede patinar sobre hielo todos los días desde el 1 de diciembre hasta el 30 de abril.

El refugio de Respomuso
El refugio de Respomuso
FAM

Excursiones de montaña recomendables en invierno

En invierno, las excursiones de alta montaña pueden volverse complicadas a causa del hielo y de la nieve. En cualquier caso, con un buen nivel de montañismo y la equipación adecuada, hay rutas por el Pirineo aragonés que merece la pena realizar en estos meses del año. Para completar la experiencia, se puede incluso pasar la noche en uno de los refugios de alta montaña de la cordillera aragonesa. Estos edificios, la mayoría antiguos y ubicados en lugares un tanto recónditos, sirven para prestar cobijo a montañeros y excursionistas en medio de la nada.

El Refugio de Biados, en el valle de Gistaín es uno de estos enclaves. Ubicado en las faldas del Posets-Llardana, ofrece un paisaje con encanto en pleno Sobrarbe. Otro posible destino para estas fechas del año es el valle de Bujaruelo. En él se encuentra el refugio del mismo nombre, una construcción que data del siglo XII y que actualmente está reformada y totalmente acondicionada. Tiene capacidad para 60 huéspedes.

Conocer los ibones de Bachimaña en invierno es otro plan que puede incluir pasar la noche en un refugio. Las instalaciones del edificio son modernas y desde ellas se puede visitar este conjunto de circos de origen glaciar del valle de Tena.

La Senda de Camille es una ruta de trekking para recorrer desde el refugio de Gabardito, en el valle de Hecho. Además, en invierno, se puede practicar esquí de fondo en una pista que parte desde el mismo albergue. Esta ubicación también es perfecta para la ascensión al pico Bisaurín.

En los alrededores del refugio del valle de Pineta se pueden practicar deportes al aire libre y realizar excursiones a pie. Lo mismo sucede en Respomuso, en el circo de Piedrafita, el albergue de referencia para los amantes de las actividades de alta montaña.

Pueblos con encanto en invierno

Si Aragón destaca por el encanto de muchos de sus pueblos, en invierno, hay localidades cuyo atractivo aumenta. En algunos casos, como el de Benasque o Cerler, las estaciones de esquí hacen que el valle se llene de gente y tenga más ambiente. Canfranc, Sallent de Gállego o Formigal son otros destinos de esquí. Si lo que se busca es, por el contrario, el aislamiento, Gistaín es el lugar perfecto. Su ubicación ofrece algunos de los mejores paisajes invernales del Pirineo. Sin dejar el norte de la Comunidad, se puede visitar Panticosa y pasar el día en el balneario para sumergirse en aguas termales rodeado de nieve.

Aunque la nieve no siempre llega a los pueblos de las provincias de Teruel y Zaragoza, hay localidades que merece la pena visitar también en invierno. Albarracín siempre es una buena opción cuya visita, además, se puede combinar con un día de esquí en las estaciones de Valdelinares o Javalambre. Con un poco de suerte, si la sierra de Albarracín está nevada, se puede realizar una ruta de raquetas alrededor de la Muela de San Juan, en la localidad de Griegos.

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