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Salud

El cáncer: una lucha que empieza en uno mismo

Los avances en investigación y en tratamientos y el autocuidado durante la enfermedad son claves para hacer frente a una epidemia que, en la mayoría de casos, es consecuencia de los malos hábitos.

N. López N. Tirado 28/01/2019 a las 05:00
La supervivencia de los pacientes de cáncer en España ya alcanza el 53% a los cinco años del diagnóstico.

El próximo 4 de febrero se celebra en todo el mundo el Día Mundial contra el Cáncer, una jornada que tiene como objetivo principal aumentar la concienciación y movilizar a la sociedad para avanzar en la prevención y control de esta enfermedad y que este año tiene como lema ‘Soy y seré’. Una ocasión en la que entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) o la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) tratan de sensibilizar sobre la que ya es la primera causa de muerte de hombres en España y la segunda en mujeres, solo por detrás de las enfermedades cardiovasculares.

Aunque es cierto que en la actualidad la supervivencia de los pacientes en el país ya alcanza el 53% a los cinco años del diagnóstico, en 2016 todavía se registraron 113.000 fallecimientos por tumores en España, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Este dato pone de manifiesto una dura realidad con la que tienen que convivir miles de enfermos todos los días y que condiciona su existencia de una manera radical y no solo por el impacto y los efectos secundarios del tratamiento.

A la hora de comer, en el plano emocional, al lidiar con sentimientos como el estrés, la ansiedad, la depresión o el miedo o al relacionarse con su entorno: las aristas de esta dolencia son múltiples y, por ello, multitud de profesionales como médicos, enfermeros, psicólogos o nutricionistas dedican su actividad profesional a intentar paliar sus efectos negativos y a hacer que la vida de las personas que la sufren sea lo más fácil posible.

En este sentido, la investigación juega un papel fundamental para que los tratamientos tengan eficacia y los pacientes cuenten con opciones reales de salvarse cuando afrontan este proceso. Un campo en el que se ha avanzado considerablemente en los últimos años, con descubrimientos que han supuesto auténticos hitos en el mundo de la ciencia. Ejemplo de ello es la inmunoterapia oral, una terapia experimental que estimula el propio sistema inmunitario para que este ataque a las células cancerosas. Los padres de este nuevo tratamiento, el estadounidense James Allison y el japonés Tasuku Honjo, obtuvieron el Premio Nobel de Medicina el pasado año gracias a sus investigaciones al respecto, que según numerosos expertos han supuesto todo un cambio de paradigma en las técnicas oncológicas y que podrían arrojar luz en el largo proceso de búsqueda de una cura para esta enfermedad.

El problema de la falta de apetito

Los tumores responsables del mayor número de fallecimientos en 2016 en España en la población fueron el cáncer de pulmón (22.187 muertes) y el cáncer colorrectal (15.802), seguidos a una gran distancia del de páncreas (6.789), el de mama (6.477) y el de próstata (5.752). Una serie de dolencias cuyos procesos son a menudo muy largos y en los cuales los pacientes tratan de lidiar con sus efectos de la mejor forma posible. El jefe de servicio de Oncología Médica del Hospital Miguel Servet, Antonio Antón, explica que el cáncer "es una carrera de fondo. Muchos se curan, pero es algo de por vida, y por eso los pacientes deben poner todo de su parte para superarlo. Además de seguir el tratamiento, hay que saber hacerle frente a la enfermedad, buscar apoyos y hacer un esfuerzo por salir de casa, moverse y alimentarse lo mejor posible".

Para ello, el jefe de sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Miguel Servet, Alejandro Sanz, destaca que los enfermos de cáncer deben comer "alimentos ricos en proteínas y, lo más importante, cada poco tiempo". "Se ha demostrado que la ingesta de proteínas cada tres horas estimula la síntesis muscular y luego decae para volver a estimularse de nuevo pasadas otras tres. Por eso, recomendamos que tengan comida ya preparada como queso, jamón, croquetas caseras, miel, pan con aceite o tomate, y que la ingieran cada poco tiempo", expone el doctor, quien añade que estas personas tienen que evitar "los alimentos que sacian mucho y aportan pocas calorías y proteínas al organismo".

La dificultad que tienen estos pacientes para tener apetito es "un problema frecuente y difícil de solucionar", en palabras de Sanz, que subraya que lo primero que han de hacer para combatirlo es evitar el olor a comida. "Cuando estamos sanos y olemos a algo cocinado se nos suele abrir el apetito, pero en el paciente enfermo ocurre al contrario. Hay que cocinar en momentos distanciados de la hora de la comida y buscar alimentos que tengan poco olor. Es importante comer muchas veces y también el horario, pues por la mañana se está más fuerte y se come más, pero por la noche llega el agotamiento y ya solo se puede ingerir algún alimento líquido o triturado", manifiesta el médico.

Los suplementos nutricionales y las vitaminas son componentes que también suelen utilizarse en algunos casos. "El déficit de vitaminas es un indicador de la ingesta escasa, por lo que, mejor que tomar pastillas de vitaminas, lo que se debe buscar es comer más alimentos completos. Además, es mejor preguntar al oncólogo sobre estas por si puede existir contraindicación o interacción con la quimioterapia", explica el profesional.

Asimismo, y acompañando a una apropiada alimentación, los pacientes no deben olvidar la actividad física. "Se debe evitar la cama, pues pueden atrofiarse los músculos de las piernas. Además, cuando estamos enfermos, es el músculo el que aporta la mayor parte de los nutrientes, así que hay que preservarlo haciendo ejercicio dentro de sus posibilidades, pero siempre eludiendo permanecer mucho en la cama", señala Sanz, que agrega que el encamamiento hace que sea muy frecuente el estreñimiento "por una simple razón de gravedad: cuando estamos tumbados, el sistema digestivo no está vertical. El hecho de andar facilita el movimiento intestinal y evita ese problema".

Un avance significativo

El jefe de Oncología Médica recuerda que "la incidencia del cáncer está aumentando, y las previsiones de aquí al año 2030 apuntan a que los casos se incrementarán hasta en un 50%". No obstante, señala que también se diagnostica antes y se cura más, algo que se ha conseguido gracias a los programas de prevención y a la importante tarea investigadora que se ha ido desarrollando en los últimos años.

"El ‘boom’ que tenemos ahora y que ha supuesto un cambio importante en el control de la enfermedad es la inmunoterapia", explica el experto. "Nuestro cuerpo produce una serie de células (linfocitos) que tienen la capacidad de defendernos de las agresiones y de todos los entes extraños que nos están dañando, pero tiene un límite. El objetivo de esta terapia es, de alguna manera, desbloquear el freno del sistema inmune para eliminar todas las células tumorales".

Esta terapia ha tenido buenos resultados en casos de melanoma, de cáncer renal y de pulmón, pero el oncólogo apunta que también tiene sus efectos secundarios: si se descontrolan los linfocitos pueden no reconocer al organismo como propio y atacar a otras células sanas. "La inmunoterapia es ahora mismo el principio de una era que se va a trabajar mucho más. Esto no significa que vayan a dejar de utilizarse otras terapias, sino que vamos a aprender a potenciar los efectos de todas de forma conjunta", explica.

Aunque los avances en los tratamientos y en otras áreas, como el conocimiento de la biología del cáncer y cómo se defienden las células tumorales, "que han sido posibles gracias al esfuerzo de los médicos y oncólogos y a la generosidad de los pacientes que participan en ensayos clínicos y nos han permitido conocer mejor esta enfermedad", parecen apuntar a un avance significativo en la cura cura de esta dolencia, Antón considera que controlarla es algo todavía lejano. "El cáncer es una enfermedad que nos hemos provocado nosotros mismos, con la forma de vida que llevamos: la polución ambiental, la falta de ejercicio, el estrés, el tipo de alimentación, también el envejecimiento de la población...-explica-. Creo que no somos conscientes de que nos la estamos jugando: se habla mucho de nutrición, de vida saludable y de practicar deporte, pero hemos sido incapaces de controlar esta enfermedad, que sigue en aumento".

Por ello, y además de recordar la importancia del apoyo institucional, pues considera que los recursos estructurales y de personal deberían aumentar ante el crecimiento de casos y que es el esfuerzo de los profesionales el que hace posible la mejora de estos pacientes, el oncólogo hace un llamamiento a la ciudadanía: "De nada sirve que hagamos todo lo que está en nuestras manos si cada persona no invierte en su propia salud".

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