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Economía

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De Zaragoza a Lumpiaque: "Hemos venido por la tranquilidad. Y llegas en menos tiempo que de un barrio a otro"

María Pilar Martínez y José Ramón Ariza han cumplido el sueño de muchos aragoneses durante la pandemia: tener casa con jardín. Para ello no han dudado en dejar la capital. 

María Pilar Martínez y José Ramón Ariza se han mudado de Zaragoza a Lumpiaque en 2021.
El matrimonio zaragozano en el adosado al que se acaban de mudar.
Toni Galán

María Pilar Martínez no se cansa de observar el almendro que hay al otro lado de su ventana. Desde hace una semana se despierta viendo cómo se abren sus flores blancas, les hace fotos y se las manda a sus hijos. Este ha sido el primer fin de semana que han podido ir a verla a su casa nueva tras la apertura del cierre perimetral de Zaragoza capital.

No han podido llegar todos los muebles, pero está contenta porque ha cumplido el sueño de muchas personas durante el confinamiento domiciliario del año pasado por la pandemia de covid: vivir en una casa con jardín. Para conseguirlo, ella y su marido, José Ramón Ariza, no han dudado en trasladarse de Zaragoza a Lumpiaque, un municipio a 48 kilómetros de la capital y con solo 800 habitantes.

Vuelta al mundo rural

"Mi marido dijo cuando estábamos todos confinados que esto no podía ser, que teníamos que cambiar, que todavía éramos jóvenes y podíamos disfrutar de la vida y la naturaleza", recuerda. Ambos están jubilados. Para ella es una vuelta a sus orígenes. Aunque llevaban 45 años viviendo en Zaragoza, nació en  Orihuela del Tremedal, en Teruel, a donde le gusta regresar en verano para recuperar la cercanía de la vida  en el pueblo. Lleva un año sin poder ir, por las restricciones de movimientos de la pandemia.

"Nos hemos venido por la tranquilidad, el sosiego. Mis hijos viven en Zaragoza. Si nos necesitan estamos a un paso. Y llegas en 30 minutos, menos tiempo que de un barrio a otro en Zaragoza", explica. Era la distancia máxima que se fijaron cuando empezaron a buscar y la que se marca la mayoría de los que se alejan de la ciudad. La tipología de vivienda unifamiliar ha registrado en Aragón un máximo histórico en 2020 al representar el 22,43% del total de las compraventas, según el último balance del mercado inmobiliario de Gamerin para Miaragon.es.

A sus 65 años, la pareja afronta su tercera mudanza. Han ido "estrenando" barrios. Su primera vivienda la compraron en el Actur y luego se trasladaron a Valdespartera para estar más cerca de sus hijos y sus tres nietas. Allí tenían un piso grande, de 84 metros cuadrados con terraza, que pudieron vender a finales del año pasado a una pareja joven con un niño, el perfil que más se repite en el barrio.

Ahora pasea en un jardín tan grande como su antiguo piso, de un adosado de 140 metros cuadrados en una pequeña urbanización, con bodega y garaje. Les ha costado 80.000 euros más IVA, menos de lo que pagaron por el piso en Valdespartera. "Para nuestra edad tampoco nos podíamos meter en un berenjenal", confiesa, porque vendían un piso para comprar otro. "No me arrepiento", asegura.

Adosados en Lumpiaque.
Adosados en Lumpiaque.
Toni Galán
"Desde el confinamiento se ha notado más demanda de compra de gente que vivía en Zaragoza hacia una segunda residencia en pueblos y un mayor porcentaje que se han ido a vivir fuera"

"Desde el confinamiento se ha notado más demanda de compra de gente que vivía en Zaragoza hacia una segunda residencia en pueblos y un mayor porcentaje que se han ido a vivir fuera", afirma Octavio Bosqued, responsable de la inmobiliaria Inmoboss, del grupo Aportalia, que ha ayudado a María Pilar a encontrar su casa. En el último año ha cerrado operaciones en Salillas de Jalón, Épila y Cariñena, entre otros municipios. "Si vivían en un piso de 60 metros en Zaragoza piden que tenga un trozo de jardín y si tiene bodega, mejor. Buscan la libertad y calidad de vida", explica. 

El tipo de vivienda ha variado según la disponible en cada municipio. "En Épila ha sido la típica vivienda de pueblo y seminueva. En otras poblaciones eran inmuebles no usados que se quedaron adjudicados, de los promotores a los bancos, y ahora se han comercializado por fondos". Y los compradores, desde jubilados como María Pilar y José Ramón, a parejas jóvenes con hijos que vivían de alquiler en Zaragoza.

Más grandes y con terraza

El año pasado se vendieron 11.667 viviendas en Aragón, un 12,80% menos, según el informe de 2020 de Miaragon.es. Quienes pudieron comprar pese a la crisis, buscaron pisos más grandes, con un dormitorio más de los que llevaban en mente, pensando en el teletrabajo o en ganar amplitud. Se mantuvo el interés por contar con terraza y si el presupuesto lo permitía, jardín. "El hecho de que busquen viviendas más grandes, si tienen recursos limitados obliga a salir del centro", señala Luis Fabra, director de Gamerin. "Con el confinamiento, los diferenciales de ocio o servicios no son tan intensos", señala, tras las restricciones en la vida social.

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Casi la mitad de las compraventas, el 45,58%, fueron de pisos de más de 80 metros cuadrados; el 30,94% de entre 60 y 80 m2; el 20,46% entre 40 y 60 m2 y solo un 3% de menos de 40 m2, los famosos 'minipisos' de la época del 'boom', lo único a lo que podían aspirar los compradores con menos ingresos.

"Se busca vivienda más grande, con una habitación de más. No se mira ya tanto al 100% la ubicación como el espacio. Y no solo unifamiliares", añade Fernando Baena, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Aragón. Esto hace que gane atractivo zonas de expansión del entorno de las capitales.

"Se busca vivienda más grande, con una habitación de más. No se mira ya tanto la ubicación como el espacio"

El año pasado, en el análisis por municipios de Miaragon.es, las ventas cayeron en Zaragoza (16,88%), en Huesca (28,55%) y Teruel (4,4%). Los mayores incrementos en localidades zaragozanas fueron para algunas del extrarradio de la capital como María de Huerva, que casi duplicó las operaciones, con un alza del 94,83% y 113 ventas; la vecina Cuarte, con un incremento del 63% y 225 compraventas y La Muela, con un 23,71% más de operaciones hasta 120 inmuebles vendidos. En todas estas zonas hay una mayor oferta de vivienda unifamiliar o con terrazas y zonas comunes.

El teletrabajo ha animado también a aumentar la distancia con el centro de las ciudades. "El problema que hay en los pueblos es que no todos están preparados con internet", confiesa José Enrique Jiménez, de Comprarcasa Insercons, con inmobiliaria en Zaragoza y Ejea de los Caballeros. Ha vendido más casas que otros años en pueblos de las Cinco Villas "porque la gente quiere escapar de la ciudad o tener una segunda residencia", apunta. Lo principal son las comunicaciones. Si no, se están muriendo todos los pueblos. Se van quedando sin servicios", lamenta. Además, "faltan trabajos de calidad".

Quien quiera una casa grande la puede encontrar en los pueblos de colonización de la zona como Bardenas, con casas tradicionales de 200 metros cuadrados y otros 300 de patio. "Hemos vendido desde 50.000 para reformar a 80.000 euros", pone como ejemplo, en muchos casos, para parejas jóvenes de la comarca.

Ventas pendientes de los cierres perimetrales

En Huesca, Jaca registró también una subida de dos dígitos del 21% y 368 compraventas el año pasado. "El mercado inmobiliario es muy local y cada micromercado se comporta de forma diferente", advierte Javier Caudillo, desde la inmobiliaria Pirineos Casa de Huesca. Por ello, aunque "después del confinamiento observamos que teníamos algunos productos como chalets que no se habían vendido y se vendieron, tampoco hemos tenido cola", comenta. No está al alcance de todos y reconoce que la tipología de unifamiliar "es casi inexistente en Huesca y Jaca", por lo que "la gente se ha ido a hacer casas a los pueblos de alrededor".

El mayor problema en Jaca son las restricciones a la movilidad entre provincias por la pandemia. "Tenemos ventas cerradas, pero no pueden desplazarse", confiesa. En Jaca, el mercado es mayoritario de segunda vivienda. "El 50% de la clientela viene de Zaragoza y el resto del País Vasco", resume.

En el caso de Teruel, desde Bonillo Inmobiliaria, de Miaragon.es, confiesan que desde el año pasado "los pisos que no tienen terraza no hay manera de que se vendan". En cuanto al perfil del comprador, la mayoría son personas que buscan una vivienda mejor, porque la compra sigue estando fuera del alcance de las parejas jóvenes. "La gente joven no puede optar a comprar vivienda salvo que su familia les pueda proporcionar el primer empujón porque tienen que tener ahorrado el 20%", para que los bancos les den financiación.

"Los efectos de la crisis, si los ERTE se terminan y la gente pierde empleos... De momento, como estamos todavía con respiración asistida no lo estamos notando"

En cuanto a los precios, Javier Caudillo no cree que vayan a bajar este año en Huesca. "En la época de crisis el mercado cayó en precio más del 40% y ahora hemos recuperado la mitad", explica. Además, la reciente aprobación de un nuevo código técnico de la edificación para que las casas sean más eficientes y 'verdes' cree que se traducirá en un mayor coste de construcción. "En vivienda usada va a depender de la necesidad que tiene el vendedor", señala.

El asesor inmobiliario considera que el 2020 fue mejor de lo esperado "Cuando acabamos el confinamiento estábamos muy preocupados pensando que no íbamos a vender nada", pero la gente salió del encierro "con ganas" de mirar casa. El año terminó más flojo y habrían vuelto a notar más actividad desde finales de enero. Espera que el final de esta nueva oleada del virus permita mantener el ritmo. "Los efectos de la crisis, si los ERTE se terminan y la gente pierde empleos... De momento, como estamos todavía con respiración asistida no lo estamos notando", asegura.

La evolución de la vacunación y del empleo serán clave para el sector en los próximos meses, que trata de resistir a punto de cumplirse un año de pandemia. Baena cree que la caída de 2020 no ha sido tan "sangrante" como cabía esperar después del parón de dos meses sin poder vender y la crisis sanitaria. "Si el empleo se sujeta y los ERTE no se convierten en ERE o solo una parte, irá bien, pero si se prolonga mucho va a afectarnos a todos", augura.

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