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Pilar 2022

Zaragoza se prepara para un futuro verde y sostenible

La ciudad pone el foco en la reducción de emisiones, la movilidad y la eficiencia energética. La llegada de fondos europeos y la guerra propician un giro en las prioridades.

Presentación del primer autobús eléctrico, este martes en Zaragoza.
Presentación del primer autobús eléctrico, este martes en Zaragoza.
Oliver Duch

Hubo un tiempo en el que Zaragoza quiso posicionarse en el mundo con los grandes acontecimientos internacionales y las inversiones en infraestructuras que suponían. Luego llegaron los nuevos modos de transporte urbano y metropolitano, con el cercanías y el tranvía. Hoy, el presente y el futuro de las ciudades se dibuja en verde.En parte por la pandemia y la guerra de Ucrania, el eje de las prioridades vira hacia la lucha contra el cambio climático y a la eficiencia energética.

Dos cifras confirman la importancia de la cuestión: las ciudades consumen más del 65% de la energía del planeta y son responsables del 70% de las emisiones de CO2. Zaragoza no es una excepción y busca salidas a sus problemas endémicos: una flota del bus en gran medida contaminante, sin bosques urbanos, sin una implantación decidida de las renovables o con problemas de eficiencia energética en viviendas, industrias y edificios públicos. Las políticas de distribución de los cuantiosos fondos europeos, en el contexto de hiperinflación y carestía de la energía, estimulan las estrategias en la sostenibilidad ambiental como vía para generar economía.

Neutralidad climática

En Zaragoza se emitieron en 2019 (último año registrado) 1.182.622 toneladas de CO2, que representan aproximadamente el 60% del total(el 40% es la industria, no incluida en esta estadística).La cifra parece elevada, aunque supone un 25% menos que en el año 2005. La ciudad ha sido elegida como una de las 100 climáticamente neutras, junto a Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid y Vitoria-Gasteiz. Estas capitales tienen que cumplir sus objetivos en 2030 y guiar el tránsito a la neutralidad climática en toda la Unión en 2050.

Para alcanzar estos objetivos tan ambiciosos, tanto el sector público como el privado dan prioridad a la lucha contra el cambio climático. Un ejemplo son las políticas de vivienda que está impulsando el Ayuntamiento en Zaragoza, todas bajo los parámetros por la eficiencia energética. Las casas generan 659.868 toneladas de CO2.

La ciudad ha recibido ya 6,5 millones de euros de fondos Next Generation para rehabilitar 31 edificios en Las Fuentes, Casco Histórico y El Rabal. La actuación supone evitar la emisión de 860 toneladas de CO2 al año, el equivalente a plantar 21.500 árboles, con un ahorro energético superior al 60%. A este proyecto se ha sumado otro de rehabilitación de 160 viviendas públicas del Actur, con 2,2 millones de inversión. O los 15 millones que captará Zaragoza para iniciativas de construcción de vivienda de alquiler asequible, de ellos 5 este año.

En Zaragoza la apuesta por la rehabilitación y la eficiencia energética será decisiva. Pero no solo es eso. Las comunidades energéticas, tanto en el sector industrial como en el residencial, son otras claves que dibujan el futuro: en la capital ya hay una proyectada en Mercazaragoza y otra en las cubiertas de aparcamientos, con el objetivo de propiciar una rebaja del 30% en la factura eléctrica.

Movilidad cero emisiones

Al calor de los fondos europeos todas las ciudades se han lanzado a la compra de vehículos cero emisiones para su transporte público. El Ayuntamiento, que se había anticipado a esta corriente al apostar por la movilidad eléctrica antes de la pandemia, ya ha cerrado ayudas por 14 millones de euros para comprar 68 autobuses y ha pedido otros 9 para adquirir 40 más. Además, están los 8,4 millones para dos tranvías. 

Pero más importante es generalizar los vehículos eléctricos para los particulares con cargadores y ventajas fiscales –el tráfico privado contamina 20 veces más que el público–, así como impulsar la movilidad compartida con patinetes y bicicletas. Las zonas de bajas emisiones, a las que de momento Zaragoza se resiste, son una de las vías para impulsar esta nueva movilidad.

El Consistorio, que desde la llegada de PP-Cs ha sido reacio a potenciar la bicicleta, quiere aprovechar ahora las líneas de ayudas para crear nuevos carriles bici y renovar la flota de bicicletas de alquiler. Más decidida ha sido su apuesta por los procesos de renaturalización del espacio público, con el proyecto del Bosque de los Zaragozanos y la transformación del tramo urbano del Huerva.

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