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Denuncian la suciedad de la ribera del Gállego a su paso por Montañana

Latas, botellas, envases e incluso sillas rotas pueblan los márgenes del río entre los barrios rurales de Montañana y San Juan de Mozarrifar.

Desde botellas a bolsas de plástico pasando por mascarillas, sillas rotas e incluso ropa interior. Esta es la variedad de enseres que quienes pasean por la ribera del Gállego a su paso por el zaragozano barrio de  Montañana, en dirección a San Juan de Mozarrifar, encuentran en sus caminatas.

Una actitud incívica por parte de algunos visitantes que, pese a que se repite año tras año con la llegada del buen tiempo, está terminando con la paciencia de muchos. De hecho, el año pasado por estas fechas la situación ya se denunció a través de las redes sociales mediante un vídeo que acumuló más de un millar y medio de reproducciones en pocas horas.

En esta ocasión, es una joven vecina del barrio rural de Montañana la que ha decidido hacer público su malestar y mostrar todo lo que encuentra cuando pasea con su perro por la zona. “Está genial que la gente vaya a bañarse y disfrutar. Pero si vas a la zona con botellas hasta de cristal, llévate una bolsa para recogerlas”, considera Carlota García.

Esta joven de 23 años acostumbra a caminar por el Gran Capitán y hasta la pasarela de San Juan, desde la que se divisan las orillas a las que la gente acude a bañarse o pasar el día. “La última vez que fui en una de ellas había sillas, toallas, zapatos… No creo que sean cosas que se olvidan, creo que directamente se les rompe algo y lo tiran ahí”, lamenta.

García denuncia que esta zona se ha convertido en una especie de basurero a la que la gente va y deja sus desperdicios. “Hay de todo. Hasta sujetadores, toallitas higiénicas, chanclas, bolsas llenas de basura… Y ahora también aparecen mascarillas y guantes”, señala. Se trata de un problema cíclico que se repite siempre con la llegada del verano y el buen tiempo, aunque este año los ríos registran una afluencia de bañistas todavía mayor que otras temporadas debido a las restricciones en las piscinas. “En invierno está todo bien, pero cuando viene el buen tiempo comienza a acudir más gente y es cuando se nota”, añade.

El alto número de visitantes que recibe esta zona, así como la Peña del Cuervo, ha provocado también problemas en el transporte público. Cristina Vargas, alcaldesa de Montañana, asegura haber recibido varias quejas en este sentido. “Los autobuses no paran en Montañana porque vienen repletos de gente que va hacia esa zona, especialmente por la tarde”, comenta. Para tratar de buscar una solución se ha puesto en contacto con el Área de Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza, aunque todavía no ha recibido ninguna respuesta. “No puede ser que encima de que tenemos una frecuencia malísima, cada media hora, el autobús no pare porque va lleno”, consideran desde la alcaldía.

Por otra parte, algunos vecinos también han alertado del peligro que suponen las cuadrillas de jóvenes que acceden hasta esta zona andando por los márgenes de la carretera. “Ha habido coches que han tenido que esquivarlos”, aseguran.

Por ello, Vargas considera que se deberían tomar medidas para poder disfrutar de la zona en condiciones de seguridad. “Hay gente sin protección, ni mascarillas, ni distancias. No puede ser un todo vale”, afirma.

También desde el consistorio zaragozano hacen un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos para no ensuciar las orillas de las riberas porque conductas así perjudican el disfrute del resto “y tienen un importante coste para las arcas públicas”.

“No hay que poner el foco solo en los jóvenes”

Carlota García considera que se trata de “un problema de todos” y que no hay que criminalizar a los jóvenes, pero sí instarlos a que si acuden con enseres o bebidas recojan los restos cuando se marchen.

Además, para esta vecina resulta paradójico que la zona forme parte de la ruta 16 de senderos periurbanos de ZaragozAnda y presente este estado. “Promueven que la gente de la ciudad se anime a hacer esta ruta, pero si se encuentran con todo esto no van a volver”, considera.

García ha comentado lo que sucede en esta zona con otros viandantes que incluso decidieron llevar sus propias bolsas para ir recogiendo la basura que encontraban. “Llega a un punto que ya es todo los días y te cansas”, apunta la joven, que ya ha notificado al Ayuntamiento de Zaragoza en alguna ocasión la presencia de residuos en las orillas del Gállego. “La última vez que denuncié había un parabrisas roto en mitad del camino. Eso es alguien que ha tenido que ir a propósito hasta allí para tirarlo”, concluye.

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