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Peñaflor advierte del peligro de la Peña del Cuervo y apela a la responsabilidad de todos

Después de la muerte de un joven en este paraje, la alcaldía cree que es necesario que se tomen medidas para que la seguridad, el respeto por el medioambiente y la alta afluencia de bañistas en las últimas semanas sean compatibles.

El calor aprieta y cada vez son más los que aprovechan el comienzo de la temporada de verano para pasar un refrescante día en el río. De hecho, en los últimos días, las riberas se han convertido en verdaderas zonas de ocio para familias y grupos de jóvenes.

El río Gállego a su paso por Peñaflor es una de ellas. La afluencia este año está siendo “bestial” según fuentes de la alcaldía. Por este motivo también advierten de la peligrosidad de ciertas zonas como la Peña del Cuervo y llaman a la responsabilidad tanto de los bañistas como de las administraciones. Lo hacen tras la trágica muerte en ese lugar de un joven de 18 años la pasada semana. Además, no se trata del primer accidente que ocurre en la zona.

“Ya ha habido varios muertos. La gente del barrio ya sabe que es un lugar peligroso”, lamenta Mamen López, alcaldesa del barrio rural de Peñaflor. “El mensaje que se lanza a veces es como una especie de atracciones en un medio natural, y no es así”, añade.

A la conocida como Peña del Cuervo muchos acuden atraídos por un salto situado a varios metros de altura desde el que se lanzan, una práctica que lleva años realizándose pese a los riesgos que conlleva. “Ahora que baja una buena corriente el salto tiene unos doce metros, pero el lecho del río puede cambiar en cualquier momento y conforme disminuye el caudal aumenta la distancia hasta el agua”, explica López. Muchos padres y madres incluso están poniéndose en contacto con la Junta Vecinal para preguntar por el salto y se les está trasladando que “no es seguro si se actúa con irresponsabilidad”.

Desde Peñaflor aseguran que la afluencia de bañistas este año está siendo “bestial” debido a la situación excepcional generada por el covid-19. El retraso en la apertura de las piscinas municipales y la inquietud en torno a las reservas vacacionales podrían estar detrás de la alta ocupación de ríos y riberas. “Estamos rondando los 40 grados y si no se tiene alternativa es lógico que la gente esté acudiendo a los ríos. Además, después del confinamiento muchos están empezando a descubrir su entorno y lo que tienen alrededor”, considera López.

Además, desde alcaldía aseguran que no solo el salto de la Peña del Cuervo resulta peligroso, ya que también lo es la manera en la que muchos jóvenes llegan hasta él. “También se la juegan en la carretera, yendo en bici sin casco y en grupo, poniéndose en peligro a ellos mismos y a los demás”, apuntan.

Problemas con la línea de autobús

El atractivo del Gállego ha generado también problemas puntuales en la línea 28 de autobús, que une el Coso zaragozano con el barrio rural de Peñaflor, pasando también por Montañana. Muchos se acercan al río en transporte público y las primeras semanas de desconfinamiento se produjeron algunas incidencias. “Cuando todavía había limitación de pasaje, la gente que se bajaba a comprar a Santa Isabel o la avenida de Cataluña se encontraba con que el autobús no paraba porque iba lleno. Y pasa cada media hora.

Por todo ello, desde la alcaldía de Peñaflor apelan a la responsabilidad individual pero también a la de las administraciones para conseguir un entorno seguro. “Hay que ver cómo conjugar la sostenibilidad del medioambiente, el uso del agua y los recursos naturales con la alta afluencia de visitantes”, comenta López. “La ciudad necesita a los barrios rurales de la misma manera que los barrios necesitan a la ciudad”, afirma.

En este sentido, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) recuerda que sus competencias se limitan “al río como masa de agua para que esta no se vea alterada” y no a materias de seguridad.

Por regla general, explican, el baño en ríos, lagos y lagunas (cauces públicos) es libre bajo la responsabilidad individual y no requiere de autorización, de acuerdo con el reglamento del Dominio Público Hidráulico. En la misma línea se manifestó el Ayuntamiento de Zaragoza hace unos días, ya que no se trata de una zona regulada específicamente para el baño, aunque este tampoco está prohibido.

No obstante, el baño no se permite en zonas protegidas y algunas administraciones pueden regularlo en determinados espacios como ocurre en el salto de Bierge o el congosto de Montrebei, aunque no se trata de una cuestión sencilla. “No se puede prohibir si no hay una normativa que permita la regulación, como un plan de usos”, señalan desde la CHE. No obstante, las autoridades sí pueden realizar recomendaciones.

De hecho, el organismo que gestiona la cuenca del Ebro insta a los bañistas a elegir zonas de baño declaradas por las comunidades autónomas en las que la calidad de las aguas está garantizada. Desde la CHE también recuerdan que es “muy peligroso” bañarse en canales, balsas de riego, acequias y aguas abajo de centrales hidroeléctricas debido a las corrientes, succiones y “variaciones bruscas de caudal”. Por último, señalan que está prohibido el baño cerca de los órganos de desagüe de las presas y junto a tomas de agua.

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