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El Arrabal se suma a los barrios que ven excesivos los aparcamientos reservados para motos, bicis y patinetes

Mediante estas nuevas zonas de estacionamiento el Ayuntamiento de Zaragoza persigue despejar las aceras y dar prioridad al peatón, aunque los vecinos consideran que se han eliminado demasiadas plazas para coches.

Aparcamiento en la calle Sixto Celorrio para motos.
Aparcamiento en la calle Sixto Celorrio para motos.
L. R.

Continúan las quejas por la reconversión de plazas de aparcamiento para automóviles en zonas para estacionar bicicletas, motos y vehículos de movilidad personal como patinetes. En esta ocasión, las críticas provienen del barrio del Arrabal, donde en las últimas semanas se han transformado hasta 40 plazas.

La intención del consistorio es sacar los vehículos de las aceras para que el peatón pueda caminar por la calle sin obstáculos. Para ello, se están habilitando plazas para que las bicis, motos y patinetes aparquen en las calzadas. Una vez que la infraestructura esté concluida, el objetivo es prohibir definitivamente el estacionamiento en las aceras como ya se hizo en la Plaza de Los Sitios.

La medida ha causado cierto revuelo entre los residentes del Arrabal, aunque el colectivo vecinal del barrio comprende que se empiece a apostar por nuevas formas de movilidad sostenible.

“La mayoría de los vecinos sí que entienden que haya que hacer plazas reservadas porque el objetivo es sacar este tipo de vehículos de las aceras y conseguir unas aceras amables para todo el mundo. En lo que no estamos de acuerdo es en la proporcionalidad”, comenta Rafael Tejedor, presidente de la Asociación de Vecinos Tío Jorge-Arrabal.

El colectivo cree que se han habilitado plazas de más con respecto al uso que actualmente se hace en el barrio de la bicicleta, la moto o el patinete. “La gente se queja de que la mayoría de las veces estos espacios están vacíos”, afirma el portavoz. En total, el barrio cuenta desde hace un par de semanas con cerca de 40 de estas plazas, aunque los trabajos de reconversión ya han concluido en esta zona, según han informado fuentes municipales.

No obstante, desde el Ayuntamiento recuerdan que, en los últimos años, en el barrio del Arrabal se ha implementado “un número importante de plazas no existentes para que pudieran estacionar coches” en calles como Fernando Gracia Gazulla, Alamadieros del Roncal, Mariano Turmo o Valle de Oza. De esta forma, aunque ahora se reducen las zonas de aparcamiento, estas habían aumentado anteriormente.

Además, el consistorio afirma que se prevé que esta medida llegue a otras zonas de la ciudad, al igual que lo ha hecho en el centro o el barrio de San Pablo, donde también generó algunas críticas.

Las quejas tampoco se han hecho esperar en el Arrabal, ya que la asociación reconoce haber recibido “muchísimas”. “Una imagen significativa la encontramos en la zona de Mosén Domingo Agudo haciendo esquina con la calle Turmo. En 50 metros hay seis espacios reservados, nos parece algo exagerado”, apunta Tejedor.

Por esta razón, el colectivo advierte de que si observan que los ciudadanos no utilizan estas plazas tomarán medidas. “Pediremos que la medida se revierta y se conviertan de nuevo en plazas para automóviles”, asegura.

Tejedor afirma que los residentes ya están notando la eliminación de estas plazas y les comienza a costar aparcar. Con todo, estacionar en esta zona nunca ha sido fácil y siempre ha sido una cuestión que preocupaba a la asociación, especialmente con la llegada del verano y las autocaravanas.

Un mapa para localizar las plazas reservadas

A raíz de la reconversión de las plazas de aparcamiento, una vecina del barrio ha decidido mapearlas para hacer “una especie de diagnóstico” del Arrabal. Yolanda Estepa reside en la calle Juan Blas Ubide desde 2011 y asegura que siempre ha sido “muy difícil” aparcar en la zona.

Su proximidad con el centro de la ciudad es uno de los motivos, aunque esta vecina cree que también hay otros: “Con la reforma de la calle José María Matheu muchas plazas han desparecido. Otras aceras también se han ensanchado y hemos pasado de tener dos filas de aparcamientos a solo una”, señala.

Por ello, para dar cuenta al resto de vecinos del alcance de la medida puesta en marcha por el Ayuntamiento, Estepa decidió recorrer las calles del barrio para plasmar los cambios en un mapa interactivo que cualquiera puede consultar. “Llegas de trabajar y estás una hora intentando aparcar. Te vuelves loca”, concluye.

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