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barrios de zaragoza

Preocupación en Oliver y Valdefierro por el vandalismo en edificios abandonados

El antiguo centro de especialidades Inocencio Jiménez y el reformatorio del Buen Pastor son visitados a menudo por grupos de jóvenes y los vecinos temen que puedan producirse accidentes.

El antiguo centro de especialidades Inocencio Jiménez, en el zaragozano barrio Oliver, y el reformatorio del Buen Pastor, en Valdefierro, llevan años sufriendo los efectos del paso del tiempo y el vandalismo.

Los vecinos de ambos barrios denuncian que grupos de extraños se cuelan a menudo en los edificios abandonados para hacer botellón, pintar con espray, hacerse fotos o, simplemente, por curiosidad. Una práctica que entraña cierto riesgo debido al estado de los inmuebles.

“No solo nos preocupa el vandalismo ni las posibles ocupaciones, si no que se produzca algún accidente”, considera Helena Coso, vicepresidenta de la Plataforma de Vecinos y Vecinas Unidos de Oliver. Coso conoce bien la problemática de este edificio que quedó en desuso hace un lustro cuando el centro sanitario se trasladó a la avenida de Navarra. Vive prácticamente frente al inmueble y es testigo en primera persona de las continuas incursiones que sufre. “Desde el momento en el que se cerró, rara es la semana que no entra gente. Está totalmente abandonado y el acceso es relativamente fácil”, comenta.

Coso asegura que en los últimos años, los intrusos han sustraído todo lo que podía quedar de valor dentro del edificio. “Hemos visto como se han llevado aires acondicionados y todo lo que se podía convertir en chatarra”, asegura. Basta con acercarse al antiguo centro, ubicado en la carretera de Madrid, para comprobar que las ventanas y puertas que un día se sellaron hoy están abiertas y muchas de ellas, pintadas y vandalizadas.

Sin vigilancia y con unas vallas exteriores fácilmente salvables, los restos del Inocencio Jiménez se han convertido para disgusto de sus vecinos en una especie de lugar de reunión clandestino. “Hay mucha suciedad, extintores en el patio trasero y hasta una colonia de gatos, aunque este último es el mal menor”, apuntan desde la Plataforma.

El colectivo ha dado aviso en numerosas ocasiones ante la Junta de Distrito, aunque este organismo no tiene ninguna competencia sobre el inmueble. Tampoco la DGA, ya que el edificio le fue cedido por la Tesorería de la Seguridad Social y hace unos años se revirtió de nuevo al Estado.

Fuentes de la Delegación del Gobierno en Aragón consultadas sobre este asunto aseguran que el edifico fue vallado para evitar que fuera objeto de los vándalos y que, además, “se han presentado varias denuncias y la Policía está pendiente”.

Los vecinos, sin embargo, siguen temiendo que tras haber avisado en varias ocasiones del peligro que corren quienes se adentran en el edificio haya que lamentar algún accidente. “El tejado es plano y no hay ninguna valla de protección. Si a esto le unimos, por ejemplo, un botellón y cabezas jóvenes, podemos tener como resultado un peligroso accidente”, comenta Coso.

Misma situación en el Buen Pastor

Muy cerca de esta zona, en Valdefierro, se encuentra también el antiguo reformatorio del Buen Pastor, un espacio de más de 37.000 metros cuadrados abandonado a su suerte desde hace más de una década. Los vecinos del barrio denuncian que, en las últimas semanas, el número de intrusos ha aumentado considerablemente.

“Desde el momento en el que los jóvenes terminaron el curso escolar hemos vuelto a notar que han vuelto a venir un montón de chavales, no solo del barrio, sino de toda Zaragoza”, apunta Tomás Hinojosa representante de la ampa de Jerónimo Blancas en la Plataforma por la recuperación del antiguo reformatorio del Buen Pastor.

Los jóvenes acceden por un agujero en la tapia que “lleva ya muchos meses sin cerrar”. Se ha tapado en varias ocasiones pero a los pocos días vuelven a abrirlo y las cámaras instaladas el año pasado tampoco parecen disuadir a los vándalos. “Las han destrozado a pedradas”, comenta Hinojosa.

Los problemas también han llegado hasta los jardines exteriores del reformatorio, donde muchos jóvenes hacen botellón. “Lo dejan todo lleno de basura y tenemos un problema de salubridad importante”, añade.

Hinojosa cree que la solución se antoja complicada porque “sellar el edificio para que no entren los vándalos sería una tarea muy difícil y contratar seguridad conllevaría un gasto”. Fuentes de la plataforma comentan que el Ejecutivo aragonés les dejó entrever que el edificio presenta problemas estructurales que harían que fuese más costoso rehabilitarlo que tirarlo y hacerlo nuevo. No obstante, fuentes del Departamento de Ciudadanía y Derechos Sociales de la DGA han desmentido que su demolición esté prevista. “En principio tampoco está previsto tomar ninguna medida extra de seguridad”, señalan.

La Plataforma de Asociaciones para la Recuperación del Edificio del Buen Pastor siempre ha apostado porque el antiguo reformatorio albergue una residencia de mayores, un centro de día y otros espacios para el disfrute de todo el barrio. 

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