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¿Qué está pasando con el edifico del Buen Pastor?

Las asociaciones de vecinos denuncian que es un foco de vandalismo y un imán para los jóvenes que lo viven como "una aventura", a la par que siguen reclamando su rehabilitación.

buen pastor
Andada reivindicativa para pedir una residencia de mayores en el antiguo reformatorio del Buen Pastor.
Plataforma por la Recuperación del Buen Pastor

Los vecinos de Valdefierro llevan desde 2012 luchando para que el antiguo edificio que albergó el reformatorio del Buen Pastor se convierta en un espacio del que pueda disfrutar todo el barrio. Desde entonces, muchas han sido las ideas que se han barajado para dar uso a este inmueble, clausurado desde el año 2006, pero la que cuenta con un mayor consenso es la de convertirlo en una residencia para mayores.

Así lo reivindicaron más de un centenar de ciudadanos en la caminata que celebraron el pasado sábado y que se enmarca dentro de los actos programados por la Plataforma de Asociaciones para la Recuperación del Edificio del Buen Pastor, que aglutina a la mayoría de colectivos del barrio de Valdefierro. La andada, que contó con una modalidad de largo recorrido y otra de corto, salió a las 9.00 desde el centro cívico y llegó a las 11.00 a los jardines del antiguo reformatorio. Después se celebró un almuerzo, se llevó a cabo un taller de modelado de arcilla y se leyó un manifiesto a favor de la reconversión del edificio.

“Estamos satisfechos con la respuesta de los vecinos. Seguiremos celebrando actos así”, comenta Tomás Hinojosa, representante de la ampa de Jerónimo Blancas en la Plataforma. Tomás, al igual que el resto de implicados, desea que los proyectos que tienen en mente para el edificio se lleven a cabo cuanto antes y admite que el que más ilusión suscita es el de la residencia de ancianos. “Queremos que sea pionera, al estilo de las que se instalan en los países nórdicos, abiertas a la ciudadanía y más amables”, explica Hinojosa sobre el proyecto, muy alejado del concepto de macroresidencia tradicional.

Para Eduardo Picazo, coordinador de la Plataforma y portavoz de la Asociación de Vecinos y Vecinas Las Estrellas de Valdefierro, la necesidad de contar con una residencia así en la zona tiene que ver con el tejido social y las relaciones de los residentes del barrio. “A los niños se les busca el colegio más cercano al lugar en el que viven, ¿por qué a los mayores no?”, se pregunta. “Aquí, en Valdefierro, estamos como en nuestro pueblo, en el mejor de los sentidos”, asegura.

El vandalismo, uno de sus mayores problemas

El edificio, que estuvo vigilado hasta 2012, es ahora el blanco perfecto para los vándalos. En su interior ya no queda nada de valor y sus más de 37.000 metros vacíos se han convertido, según denuncian los vecinos, en un reclamo para los jóvenes, que acuden hasta el Alto Carabinas para hacer botellón y pintadas atraídos por su estado de abandono. “Es un lugar de encuentro para muchos chavales de todos los puntos de Zaragoza que vienen a hacerse fotos para subirlas a Instagram o a beber. Es como una aventura para ellos”, lamenta Hinojosa, que advierte de que los actos vandálicos están traspasando las paredes del Buen Pastor. Los jardines, que están siendo recuperados por la Escuela Taller del Inaem, también comienzan a sufrir los efectos de los gamberros. “Entran por un butrón que hay en la pared. Le hemos pedido al Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), propietario del edificio, que tape el agujero pero todavía no lo han hecho”, señala. Sin embargo, este tipo de soluciones no suelen durar, ya que los vecinos aseguran que al poco tiempo de tapiarlos vuelven a aparecer.

Asimismo, Picazo considera que las gamberradas pueden tener un considerable impacto económico en la futura rehabilitación del inmueble, ya que cuanto más tiempo pase y más graves sean los desperfectos, más cara será su reparación. “Hace unos años tenía un coste, ahora tendrá uno mucho mayor”, explica.

Por todo ello, además de por el riesgo que entraña para los propios jóvenes colarse en el edificio, la Plataforma reclama más vigilancia. “Hay veces que hasta se suben al tejado, da miedo verlos”, afirma Hinojosa.

No obstante, a pesar de la complejidad y de lo costoso que sería rehabilitar el edificio, desde la Plataforma aseguran que seguirán peleando para que el Buen Pastor se recupere y tenga un uso social. De hecho, en los últimos meses han contactado con prácticamente todos los partidos políticos de la ciudad para conocer su postura. “Lo ven positivo, así que vamos a creerles”, concluye Picazo.

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