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La oportunidad de ser por un día repostero del roscón de San Valero

Cerca de 600 alumnos del Colegio Sagrada Familia elaboran su propio dulce, una actividad especial en la que participa toda la comunidad educativa y que se lleva desarrollando durante 34 años en este centro zaragozano.

Para toda la comunidad educativa del Colegio Sagrada Familia de Zaragoza este martes es un día muy especial. Los alumnos elaboran -con la ayuda de proferores, padres y demás personal del centro- su propio roscón de San Valero, una tradición que llevan haciendo desde hace 34 años. La iniciativa partió de Rosa Franco, que en aquella época trabajaba de monitora de tiempo libre y que hoy, ya jubilada, no ha querido perderse esta cita anual. "Solo he faltado un año por un problema de rodilla. Es una tradición aragonesa que quería que los niños conociesen. El primer año me miraban con sorpresa. Recuerdo que estábamos una ayudante y yo. Ahora todo está organizado al milímetro", dice Rosa, para quien este colegio sigue siendo su "casa" y la dirección, su "familia". "Me siento muy orgullosa de que los padres de los alumnos pregunten, ¿vamos a hacer el roscón?", añade.

El colegio Sagrada Familia en Zaragoza celebra el día de San Valero haciendo roscones. Son más de 30 años permitiendo a los alumnos del colegio hacer su propio roscón para llevárselo a casa.

Para Pilar Sarasa, directora del Sagrada Familia, esta actividad es uno de los recuerdos "más entrañables" que se llevan los alumnos. "Todo el colegio está esperando ese momento de hacer el roscón, que después se comen. Lo hacemos con mucho cariño y eso los niños lo perciben. Y siempre bajo la supervisión del médico del colegio", resalta.

Por el horno de las cocinas del centro educativo pasarán a lo largo de la jornada unos 700 roscones. A los alumnos de Infantil, los más pequeños, se los dan ya hechos; pero el resto (590) van a ser reposteros por un día en el sala polivalente del colegio con la colaboración de cinco profesores y diez padres. Y no falta una mesa especial de roscones para celíacos, diabéticos o niños alérgicos al huevo. "Da igual los años que tengas; estás aquí haciendo el roscón. La ilusión no se pierde. Pese a que se hacen mayores, nadie se quiere perder la oportunidad de hacer algo con sus propias manos", subraya María Urquizo, profesora de inglés de alumnos de 8 a 11 años.

"Da igual los años que tengas; estás aquí haciendo el roscón. La ilusión no se pierde"

Escribir el nombre en un papel de plata con la finalidad de que cada niño se lleve su propio roscón, lavarse las manos, colocarse un gorro, una mascarilla y el delantal, darle forma a la masa ya preparada, untarla con huevo, decorarla con frutas escarchadas al gusto e introducir el papel en el roscón y colocarlo en las bandejas rumbo a las cocinas. Eso son los pasos que cada alumno repite. "Es entretenido y disfrutamos mucho al comérnoslo en el patio", destaca Aitor López, de 10 años. También Gonzalo Alejandre, que se confiesa laminero y al que le interesa la cocina, se divierte elaborando su propio roscón. "No es difícil hacerlo", afirma.

Los alumnos más mayores como Isabel Coronil, de 15 años, destacan que este día es especial sobre todo para los más pequeños. A lo que Daniel Sainz, de 14, hace hincapié en que la actividad sirve también para reunirse con los compañeros en el recreo para degustar el dulce. "Está muy bien; disfrutamos entre nosotros", afirma. Mientras, Miguel Ángel Sarralde, presidente del Ampa del colegio, indica que los padres están agradecidos por la oportunidad que les ofrece el centro de participar en esta jornada de convivencia. "Las familias somos parte de la comunidad educativa".

Enseñar a cocinar y conocer los alimentos

La festividad de San Valero no es la única ocasión en que los alumnos del Sagrada Familia tienen contacto con los alimentos, tal y como destaca la directora. En Infantil,con los niños de 3 a 6 años, suelen hacer talleres de cocina. "Sobre todo tiene que ver con la fruta", explica.

Por su parte, el Colegio Público Ramón y Cajal del municipio de La Joyosa lleva dos cursos lectivos impartiendo talleres de cocina como actividad extraescolar a petición de los padres, según informa Blanca Rosales, responsable de extraescolares de Océano Atlántico, compañía zaragozana encargarda de organizarlos. Este año en el taller participan 11 alumnos (la mayoría chicos) con edades comprendidas entre los 7 y 12 años.  Son los viernes durante una hora del mes de octubre a mayo. "No solo se cocina también se les da hábitos de higiene, se hace referencia al nivel nutricional de los alimentos y se trabaja en equipo, entre otras cosas. Es una actividad muy completa en la que se trabajan muchas competencias", señala. "Está funcionando bien y el grupo es estable", añade.

El interés de los más pequeños por elaborar platos se extiende más allá de las aulas influenciados por el éxito del programa de televisión MasterChef Junior de TVE. Así lo ve Sara Acero, responsable del espacio gastronómico La Zarola, ubicado en la calle de San Miguel, que lleva cinco años organizando cursos de cocina de varios días para niños. El último ha sido estas pasadas Navidades. "Hacemos menús completos con productos de cercanía para que luego los puedan elaborar ellos. Se los llevan a casa y los prueban con la familia. A nosotros nos funcionan muy bien; hay mucha demanda", reconoce. "Hacen platos riquísimos; les ponen mucha ilusión".

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