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el Comercio se reinventa

La tienda de los valientes está en Castellote y se llama El Cubico

Pilar y Rubén se mudaron hace cuatro años de Zaragoza al medio rural y su última aventura ha sido la apertura, en plena pandemia, de un negocio de productos artesanos y bio.

Pilar Sánchez regenta El Cubico, una tienda de Castellote especializada en productos ecológicos y artesanales.
Pilar Sánchez regenta El Cubico, una tienda de Castellote especializada en productos ecológicos y artesanales.
Heraldo.es

Después de 30 años viviendo en Zaragoza, Pilar Sánchez, natural de Las Parras de Castellote, un pequeño pueblo de la comarca del Bajo Aragón, decidió regresar a sus orígenes y mudarse al medio rural. Cansada de la ciudad, del tráfico, de la polución... ella y su pareja, Rubén, cogieron las maletas e iniciaron una nueva etapa en su pueblo natal.

Se fueron hace cuatro años, con un proyecto en la cabeza que no ha visto la luz hasta hace unos meses. Primero trabajaron en hostelería y también llevaron las piscinas. Pero lo que de verdad querían era tener su propia tienda de productos artesanales y ecológicos. Así nació, en noviembre del año pasado, El Cubico, primero en versión online (elcubico.es) como toma de contacto.

El negocio funcionaba bien así que, con pandemia o sin ella, la tienda física era el siguiente paso. Así, tras el primer confinamiento de marzo, El Cubico abrió sus puertas en la calle de San Macario de Castellote. “¡Qué valientes sois!, nos dicen los clientes”, cuenta Pilar, sobre la frase que más han escuchado este verano en el establecimiento. Y es que emprender un negocio en las actuales circunstancias no está a la altura de cualquiera. “Cuando tienes un sueño, hay que intentarlo”, dice Pilar con determinación.

Con ganas y una idea clara de negocio, durante estos primeros meses, la tienda física ha ido abasteciendo a los vecinos de Castellote y de los pueblos pequeños de alrededor de productos muy concretos que solo se encuentran en localidades más grandes. De esta forma, se trata de dar servicio a la población más cercana que, de otra forma, tiene que desplazarse hasta Alcañiz, como mínimo, para encontrar ciertos alimentos bio, tés, especias u otros productos ecológicos.

Además, Pilar fabrica sus propios jabones artesanos y también se comercializan alpargatas de yute hechas a mano solo para El Cubico. Estos productos son los que diferencian el negocio de otros por lo que el plan a corto plazo es reforzar la venta online de estas dos líneas.

“Queremos darle una vuelta a la web y centrarnos mucho más en nuestros productos propios, los que nos diferencian de la competencia”, explica Pilar. Y es que, en el género menos concreto, la guerra de precios es tal que El Cubico no puede posicionarse.

Reinventarse o morir

Aunque Pilar no es de las que abandona, reconoce que en estos cuatro años desde que decidió dar un cambio radical a su vida ha tenido momentos puntales de flaqueza. Uno de esos días no tuvo nada que ver con la covid. Fue a principios de este año, cuando una nevada dejó la zona sin luz ni señal de móvil durante cuatro días. “Estábamos incomunicados, la quitanieves no pasaba y no podíamos salir de casa”, recuerda, reconociendo que entonces se lamentó de dónde se había metido.

Más recientemente, cuando se anunció el segundo confinamiento parcial en Aragón, con la correspondiente restricción de la movilidad, a Pilar se le pasó por la cabeza que la tienda no sobreviviría.

Y es que, si emprender un negocio en el medio rural es ya de por sí difícil, cuando los visitantes de fin de semana y de vacaciones no pueden desplazarse a sus segundas residencias o hacer turismo, el panorama se complica todavía más. “El puente de Todos los Santos ha venido muy poca gente y el de la Constitución se presenta parecido”, lamenta Pilar. Y es que su tienda, además de los clientes habituales que viven en la zona, se nutre de quienes van de visita. “En Castellote hay unos 500 habitantes en invierno y en las Parras, donde nosotros vivimos, estamos 20 personas”, explica.

Por eso y siguiendo al pie de la letra el dicho sobre Mahoma y la montaña, si los clientes no van a la tienda, la tienda les lleva los productos. Así, además de la venta online, se pueden hacer encargos por teléfono y, con cierto volumen de productos para que el viaje sea rentable, Pilar y Rubén los llevan a domicilio. “Tenemos varias clientas fijas incluso de Alcañiz. Cada dos o tres semanas nos hacen un pedido con productos variados y se los acercamos”.

Además de los productos de la tienda, en estos lotes, que se preparan de forma personalizada según lo que el cliente necesita, se pueden incluir también vegetales del huerto que cultiva Rubén. “Nosotros informamos de lo que tenemos de temporada y lo ideal es que el cliente nos avise de un día para otro de lo que quiere para poder prepararlo”, explica Pilar. Lo más habitual es que la cesta se recoja en la propia tienda al día siguiente pero también se hacen envíos por mensajería a otras localidades.

Pilar Sánchez regenta El Cubico, una tienda de Castellote especializada en productos ecológicos y artesanales.
Pilar Sánchez, en su tienda El Cubico, en Castellote, especializada en productos ecológicos y artesanales.
Heraldo.es

Con vistas al futuro

Lejos de amedrentarse, en esta época de menor volumen de trabajo, Pilar se dedica a seguir pensando en estrategias para el futuro. Entre otras, diversificar su actividad hacia la organización de talleres es una de las ideas principales. De hecho, ya había planteadas varias propuestas de aromaterapia o de cocina japonesa, especializada en algas, que han tenido que paralizarse por las restricciones del covid.

En cualquier caso, Pilar sigue pensando en alternativas que complementen su idea de negocio. “Los ingresos del verano no han estado mal pero los estamos reinvirtiendo en seguir mejorando la tienda”. “La hemos dejado - continúa- muy bonita y llena de productos, pero ahora hay que venderlos”.

Además de la tienda online, en la que se puede comprar en cualquier momento, el establecimiento de Castellote está abierto los lunes, jueves y viernes durante todo el día, y los martes, miércoles y sábados, solo por la mañana.

Algunas de esas tardes, Pilar estará dedicada a la elaboración de jabones. Éste es su producto estrella, son cien por cien naturales y están hechos a base de aceite de oliva virgen extra.

Su catálogo es diverso y en la tienda se pueden encontrar alimentos ecológicos y específicos que no se venden en los súper mercados tradicionales. Harina integral de garbanzos, stevia, panela, miel natural de la zona o chocolate de azafrán son algunos de los productos. También los hay para el cuerpo, como bálsamos, cremas o cepillos de dientes de bambú. Además, si de algo no tienen, lo encargan.

Una oferta variada pero orientada a un mismo fin, contribuir a que la población pueda llevar una vida sana. Esta idea es la base del proyecto de El Cubico, que llevó a Pilar y Rubén a cambiar de vida en busca de una rutina saludable y concienciada con el planeta.

En esta nueva etapa, la despoblación y la falta de medios son barreras que Pilar trata de derribar a diario. “Me vine al pueblo porque me gusta y porque soy de las que piensa que hay que luchar por el medio rural, darlo a conocer y promocionarlo”, defiende, al mismo tiempo que reconoce que, aunque la calidad de vida que tiene ahora es mucho mejor, todavía queda mucho por avanzar. “La fibra óptica está llegando ahora a la zona…”, dice, como ejemplo del largo camino que todavía queda por recorrer si se apuesta por la repoblación del medio rural en Aragón.

 

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