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El acercamiento de los críticos del PAR y Cs en Teruel tensiona la política autonómica

Aliaga desautoriza a Berta Zapater, impulsora del acuerdo, y amenaza con suspenderla de militancia. La estabilidad de la DPT y el Ayuntamiento de Alcañiz estaría amenazada si dan su apoyo al PP

Berta Zapater (PAR) y Ramón Fuentes (Ciudadanos), al anunciar este jueves el acuerdo en la Diputación de Teruel
Berta Zapater (PAR) y Ramón Fuentes (Ciudadanos), al anunciar este jueves el acuerdo en la Diputación de Teruel
Javier Escriche

El acuerdo de colaboración entre los críticos del PAR y Ciudadanos en la Diputación de Teruel tiene repercusiones que trascienden la política de esa provincia. El ataque frontal al vicepresidente del Gobierno aragonés y aún presidente del PAR, Arturo Aliaga, genera inestabilidad en una de las piezas del cuatripartito (PSOE, PAR, Podemos y CHA), que ve cómo la tranquilidad se quiebra por donde más le preocupa ahora, por Teruel.

Fue tal la conmoción que suscitó el controvertido anuncio del acuerdo en la Diputación Provincial de Teruel (DPT), que Aliaga convocó de urgencia a los diez miembros de la ejecutiva permanente. En la reunión telemática se decidió desautorizar a Berta Zapater, portavoz del PAR en la DPT e instigadora del acuerdo, se elevó su actuación a la comisión de disciplina y se acordó suspenderla de militancia si persiste en su comportamiento. Aunque se hizo de espaldas al presidente del PAR, el pacto con Cs tenía el plácet de Daniel Pérez Calvo, coordinador de Cs en Aragón y vicesecretario general del partido, que hasta ahora se había mostrado colaborador con el Gobierno de Lambán desde la oposición en las Cortes.

Esa complicidad de Cs ha contribuido en los dos primeros años de la X legislatura a que el cuatripartito esté cohesionado. Los doce diputados naranjas fuerzan a Podemos y CHA a negociar consensos con PSOE y PAR cuando se trata de sacar adelante medidas trasversales, pero tirando a moderadas. Si ellos no aceptan, otros lo harán. Y esos otros serían los de Cs. El acercamiento consentido a los críticos del PAR rompe ese equilibrio. Los de Pérez Calvo apuestan por los aragonesistas críticos aunque no han ganado el congreso, en lo que podría ser un primer paso a la hora de tejer futuras alianzas electorales.

No quiso opinar Zapater sobre la decisión del partido hasta que tenga comunicación oficial. Aunque su acuerdo con Ramón Fuertes (Cs) se apoya en el carácter "centrista" y "moderado" de los dos partidos, valores con los que quieren frenar a Teruel Existe, podría derivar en cambios de color en las instituciones si pactan mociones de censura y prosperan. La Diputación de Teruel, en la que los cinco representantes del PAR dieron el poder al PSOE, dentro del pacto de gobierno suscrito por Aliaga y el socialista Javier Lambán, que también incluía gobernar juntos en 17 de las 33 comarcas, sería una de ellas. Fueron Berta Zapater y Julio Esteban, portavoces de la gestora de la que nació la corriente crítica, los únicos que se salvaron hace dos años de la criba que ejecutó en la DPT la ejecutiva permanente del PAR. Zapater, exparlamentaria en las Cortes, ya había sido relegada en las listas autonómicas meses antes a favor de la abogada Esther Peirat.

Aseguran que no tienen la intención de desestabilizar pero, si quisieran, podrían hacerlo. Los tres críticos del PAR -Zapater, Esteban y Antonio Pérez- solo necesitarían a su nuevo colaborador, el diputado de Cs, Ramón Fuertes, y a los nueve representantes del PP. Hoy por hoy no parece viable. Lo asegura el presidente del PP-Aragón, Luis María Beamonte, que sostiene que "salvo en una situación de claro desgobierno", su partido no va a "contribuir a desestabilizar ninguna institución". Tampoco le interesa, ahora que le sonríen las encuestas.

Piensa Beamonte que la política requiere de "seriedad" ante este tipo de planteamientos. Y comparten su opinión cargos y simpatizantes críticos con la gestión de Pérez Calvo, que consideran que no se corresponde con el estilo político de Ciudadanos interferir en un proceso de renovación de otro partido. "¿Qué credibilidad vamos a tener para gobernar?", cuestionan. Pues el constante veto al PP, aunque hay quien ve ahora un cierto acercamiento, la "oposición constructiva" con el cuatripartito y el acuerdo con los críticos del PAR en Teruel son posturas imposibles de conjugar.

Desde hace tiempo se hablaba en Teruel del acercamiento entre PAR y Cs. Y pactar con el consentimiento de Pérez Calvo y a espaldas de Arturo Aliaga supone toda una declaración de intenciones. Se cuestiona en Cs si Pérez Calvo está capacitado para adoptar una decisión como la que ha tomado sin apoyo expreso del resto del partido.

A la "moderación" y el "centro político" apelaban los expresidentes aragonesistas Hipólito Gómez de las Roces, José María Mur y José Ángel Biel en la carta conjunta que rubricaron para exigir la renovación de la cúpula del PAR y de la línea ideológica. Esa centralidad quedó en entredicho al gobernar Aliaga con fuerzas que podrían resultar antagónicas, como Podemos y CHA. Serán algunos de los reproches que se escucharán en el congreso de renovación los días 23 y 24 de octubre. O antes, tal y como están las cosas.

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