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Aragón

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Lérida traslada a Barbastro otras cinco obras de arte en un goteo que incumple la orden judicial

Las piezas han sido entregadas en el Museo Diocesano pasadas las seis de la tarde y de momento no se abrirán las cajas debido al deterioro de alguno de los retablos. El consorcio del museo catalán cerrará en los próximos días un plan definitivo para la devolución de las 83 que aún quedan en Cataluña, las más valiosas.

Llegada del camión con las cinco obras en medio de un amplio dispositivo de seguridad.
Llegada del camión con las cinco obras en medio de un amplio dispositivo de seguridad.
Rafael Gobantes

El Museo de Lérida ha entregado este lunes en el Museo Diocesano de Barbastro-Monzón otras cinco obras de arte de las 111 que debe devolver en cumplimiento de la sentencia judicial. Hace una semana llevó las primeras 23 y con las de hoy completa una lista de 28 que el Obispado de Lérida se allanó a retornar en el juicio al reconocer la propiedad aragonesa y su situación de depósito en Cataluña. 

Ha sido precisamente el prelado ilerdense el que ha presionado a la Generalitat y al resto de miembros del Consorcio del museo ilerdense para resolver de una vez la entrega, tras resistirse a ello durante 25 años, según ha reconocido la propia consejera catalana de Cultura, Ángels Ponsa. Sin embargo, el goteo en la devolución de los bienes ha merecido las críticas de los representantes aragoneses, que recuerdan que los dos envíos siguen incumpliendo la fecha del 15 de febrero dada por el juzgado de Barbastro. 

Pasadas las seis de la tarde, un furgón procedente del Museo de Lérida hizo entrada en el patio trasero del Diocesano de Barbastro, repitiendo la imagen de hace una semana. Dentro viajaban de un retablo muy fragmentado dedicado a la Virgen, procedente de Cirés, de la primera mitad del siglo XVII; un retablo de la vida de la Virgen, procedente de Montanuy, formado por tres tablas de pintura sobre madera del siglo XVI; dos fragmentos de un artesonado de madera con restos de policromía procedente de Ballobar, de los siglos XIV-XV; y una talla de madera procedente de Centenera, de los siglos XVI-XVII, según la información facilitada por el museo ilerdense. 

A diferencia de lo ocurrido hace siete días, cuando las dos cajas enviadas se abrieron y las piezas se  fotografiaron e inventariaron para comprobar su estado, el deterioro de las remitidas hoy ha aconsejado esperar. El director del Diocesano de Barbastro-Monzón, Ángel Noguero, advirtió de que "el retablo de Cirés no está en muy buenas condiciones, ya nos han avisado". Lo forman más de 20 piezas que estaban en el almacén. A partir de ahora serán las conservadoras del centro las que determinen los pasos a seguir, ya que incluso hay riesgo de que la madera se pulverice. En mejores condiciones está el retablo de Montanuy, "pero habrá que dedicar muchas horas de trabajo". Respecto a la entrega a plazos, "es otro pasito que damos", ha dicho Noguero, que desconoce el calendario de Lérida para entregar las otras 83.      

Las cinco piezas llegadas este lunes tienen algo más de valor que las 23 primeras, que no pasan de ser objetos cotidianos de liturgia. En ambos casos, se guardaban en los almacenes y no se mostraban al público. Por contra, las grandes obras de arte de la colección aragonesa siguen en Lérida y colgadas en las salas de exposición. 

En el interior del camión se pueden ver las tablas trasladadas.
En el interior del camión se pueden ver las tablas trasladadas.
Heraldo

Por la mañana, el abogado del Consorcio que gestiona este espacio, Jordi Vives, anunció la segunda entrega al letrado del obispado de Barbastro-Monzón, Joaquín Guerrero, una noticia que también trasladó al juzgado. 

Según justificó el museo catalán, la decisión de utilizar un transporte diferente para la segunda entrega se debe al estado de conservación de esos cinco objetos. también informaba que ya ha resuelto la contratación del trabajo -embalaje, manipulación y traslado- del resto de las obras a la empresa SIT Expedición Arte y Seguridad S. L., por un importe de 25.385,80 euros. El consorcio y la empresa adjudicataria cerrarán en los próximos días un plan de entrega definitivo del resto de obras, un total de 83 objetos. 

Los paquetes, en el interior del Museo de Barbastro.
Los paquetes, en el interior del Museo de Barbastro.
Heraldo

Pese a este anuncio, ni el Gobierno de Aragón ni la Diócesis barbastrense están dispuestos a dejar pasar el incumplimientohan reclamado al juez que ejecute las sanciones económicas (multas de 500 euros por día de incumplimiento) contempladas en el auto del 17 de diciembre que daba casi dos meses a Lérida y aperciba al Obispado y al Museo de esta ciudad de la posibilidad de incurrir en responsabilidades penales, "pasado el límite del 15 de febrero sin que se hayan devuelto todas las piezas objeto de la presente ejecución".  

La Generalitat pide una inspección ocular de las parroquias

Mientras continúa el goteo de entregas, la Generalitat ha remitido sus alegaciones al juzgado número 1 de Barbastro mostrando su oposición a la devolución. Uno de los argumentos es que en el Museo de Lérida los bienes están más seguros que en las parroquias de donde salieron desde finales del siglo XIX, e incluso le pide al juez que señale "día y hora" para la inspección ocular del ambos lugares, obviando que el destino de los bienes, tal y como recogía la sentencia, es el Museo de Barbastro y no las parroquias, algunas ya desaparecidas, aunque sean sus legítimas propietarias.

Por su parte, el Obispado de Lérida ha insistido al juez en que el Consorcio acordó "cumplir la orden judicial y hacer el traslado", pero considera procedente una ampliación del plazo "dada la imposibilidad legal por trámites de contratación de efectuar la posibilidad del traslado".  

Según explica el abogado Joaquín Guerrero, desde Cataluña “no se aporta ninguna razón, simplemente se dice que no se devuelvan y además el obispo de Lérida se dirige a la consejera de Cultura como presidenta del Consorcio para que cumpla con la devolución”. Entre otros documentos se han aportado informaciones periodísticas con las declaraciones de la consejera de Cultura en la que se sometía a las decisiones del obispo de Lérida. “No se entiende por qué se oponen ante el juzgado si han tomado la decisión de devolver. Utilizan un doble lenguaje para evitar las responsabilidades económicas y penales”, afirma Guerrero.

 

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