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coronavirus en aragón

Qué se hace con las vacunas sobrantes del coronavirus y el dilema de la sexta dosis

Sanidad explica que las dosis se piden "muy ajustadas" a la necesidad de cada residencia. No obstante, si sobra alguna -es muy residual- cada centro de salud las gestiona en base a unas listas de sanitarios y pacientes en la reserva.

La enfermera Teresa Tolosana ha recibido este miércoles la segunda dosis de la vacuna del coronavirus.
La enfermera Teresa Tolosana ha recibido este miércoles la segunda dosis de la vacuna del coronavirus.
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La campaña de vacunación del coronavirus en Aragón comenzó el pasado mes de diciembre en residencias y centros de mayores y se ha extendido este mes de enero a sanitarios, siguiendo los protocolos establecidos por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. No obstante, puede suceder que en algunos casos, personas que no iban a ser vacunadas en esta primera fase hayan recibido una dosis si se ha producido alguna situación extraordinaria, como un brote en una residencia o la baja de residentes o trabajadores que por fiebre alta o infección respiratoria aguda no hayan podido recibir en ese momento la vacuna

"Las dosis se piden muy ajustadas a la necesidad de cada centro, y si hay alguna sobrante -es muy residual- es el centro de salud quien la gestiona", explican desde Sanidad en relación a este tipo de "excepciones" que se están llevando a cabo para no desperdiciar ninguna dosis y vacunar así al personal de los propios centros de salud e incluso a mayores de 80 años "en lugares más pequeños".

Teresa Tolosana, presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza, explica de forma detallada cómo se está llevando a cabo este proceso, tras convertirse en la primera sanitaria que recibió en Aragón una de estas dosis sobrantes de la vacuna del coronavirus. Este miércoles, ella y varias compañeras del Centro de Salud del Arrabal, han recibido la segunda dosis de la vacuna de Pfizer al fallar varios residentes. En cada vial, puntualiza, salen al menos cinco dosis, pero se juega con varias circunstancias a la hora de administrarla. En primer lugar, entra en juego el proceso de conservación de la vacuna. "Si el vial está reconstituido o mezclado, hay que utilizarlo en el momento y en el lugar. Una vez que está reconstituida, solamente aguanta dos horas y además hay que intentar no moverla de sitio", explica. Por el contrario, si no se ha llegado a mezclar y sobra un vial entero en una residencia, se puede aguantar no más de cinco días. De esta forma, al menos una docena de sanitarias del Centro de Salud del Arrabal pudieron recibir este miércoles la vacuna tras fallar varias personas en una residencia. 

"Lo más complicado y lo que lleva más tiempo de organización es cuadrar el número de dosis con el número de personas para que no se desperdicie ninguna. Ahora mismo tenemos capacidad de poner muchas más dosis, y no podemos desperdiciarlas porque es un bien muy preciado", puntualizan.

"Tenemos capacidad de poner muchas más dosis y no podemos desperdiciar las que sobran porque es un bien muy preciado"

En segundo lugar, está el factor de la "sexta dosis", que se explica con un simple cálculo matemático: cada vial de suero fisiológico contiene 1,8 mililitros, y cada vacuna requiere 0,3. "Decimos que vienen al menos cinco dosis porque hay que hacerlo con mucho cuidado para que cada vez que cargas no tengas pérdidas al quitar el aire de la jeringa. Pero si lo haces con todo el mimo del mundo, te están saliendo esas seis dosis. Estamos ajustando lo máximo posible para sacar esa sexta y no tener ninguna pérdida, aunque de primeras no puedes jugártela a contar con ella. Se trata de ir afinando, y cada vez sacamos más provecho de la experiencia", presume orgullosa Tolosana, que ha recibido este miércoles la segunda dosis de Pfizer con otras compañeras tras vacunar por la mañana en residencias. 

"Estamos ajustando lo máximo posible para sacar la sexta dosis y no tener ninguna pérdida"
Otra enfermera del Centro de Salud del Arrabal recibe una dosis sobrante de la vacuna del coronavirus este miércoles.
Otra enfermera del Centro de Salud del Arrabal recibe una dosis sobrante de la vacuna del coronavirus este miércoles.
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La 'Estrategia de Vacunación de la covid-19' elaborada por el Ministerio de Sanidad contempla todas estas circunstancias que hacen posible la vacunación de otras personas que no entrarían en principio dentro de la primera fase. Cada centro de salud se encarga después de gestionar sus remanentes a partir de un listado de sanitarios y pacientes "en la reserva" respetando los tiempos establecidos para cada una de ellas. En el caso de la vacuna de Moderna hay que dejar pasar 28 días para recibir la segunda dosis. Por el contrario, con la vacuna de Pfizer el margen es de 21. Tras el retraso en la distribución de la vacuna sufrido a finales del mes de diciembre, el pasado día 30 llegaron las primeras dosis para seguir vacunando en residencias. "Ahora esas personas comienzan a recibir la segunda dosis y se prevé que esta semana termine la vacunación en estos centros para poder extender la vacuna a mayores de 80 años y dependientes", adelanta esta enfermera.

Si la estrategia no cambia y no hay un nuevo comunicado oficial por parte de las autoridades, a partir de la semana que viene los centros de salud irán poniéndose en contacto con estos pacientes para vacunar a ancianos en centros de salud y domicilios. El registro está centralizado y se seguirán las instrucciones de las autoridades. "Les iremos llamando a partir de esos listados que ya hemos elaborado de grandes dependientes en función de las dosis que vayamos recibiendo. Ahora estamos barajando hacer bloques: si hay que ir a un domicilio con una persona que es imposible que se desplace, miraremos qué situaciones hay en el edificio y si además de este paciente encamado tenemos a otro dependiente, haremos grupos para vacunar al inmovilizado, al cuidador y a otras personas que sean susceptibles de esta nueva etapa, de forma que podamos agrupar a los que no puedan venir para no ir solo a una sola casa", detallan desde el Colegio de Enfermería.

A pesar de las circunstancias, y con la preocupación añadida de esta cuarta ola, esta enfermera confiesa que hay "esperanza" y no cree que se vuelva a una situación como la que vivieron en marzo.

Estamos muy esperanzados. Los estudios de la vacuna están dando unos muy buenos resultados. Aquí hay incluso compañeras jubiladas que se están poniendo en contacto con el Colegio por si tienen que venir de forma voluntaria a echar una mano", recalca. Para frenar el repunte de casos, médicos y enfermeros aragoneses confían en las vacunas y han instado a las autoridades a acelerar el proceso para cumplir con los plazos fijados.

A este respecto, aseguran que el principal problema en estos momentos es de falta de dosis, pero no de manos. "Si no llegan a tiempo, vacunar al 100% de la población por desgracia no va a ser cosa de dos o tres meses... Pero debemos pensar también que conforme vayamos aumentando el porcentaje de personas inmunizadas vamos a ir frenando la transmisión de la enfermedad, el sistema sanitario va a estar menos tensionado y las olas que vengan espero que nos lleguen a la rodilla, pero no al cuello. Mi opinión es que todo esto se relajará y en unos meses no vamos a estar en una situación ideal, pero sí mejor de lo que estamos ahora", concluye la presidenta del Colegio de Enfermería de Zaragoza. 

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