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Cs descarta cambiar de rumbo y ratifica al PP como su socio preferente en Aragón

Asume la línea política que fijó la Ejecutiva nacional y no se reunirá con Javier Lambán si no firma su decálogo.

Inés Arrimadas, portavoz de Cs en el Congreso, este lunes.
Inés Arrimadas, portavoz de Cs en el Congreso, este lunes.
Paco Campos/EFE

Ciudadanos ratifica al PP como su socio preferente en Aragón. La postura del partido no ha variado, y se acompasa a la línea política que adoptó este lunes la Ejecutiva nacional, a pesar de las críticas internas y externas que instan a Albert Rivera a virar hacia el centroizquierda. La portavoz de la formación naranja en el Congreso, Inés Arrimadas, insistió en que "el sanchismo es malo para España" y reiteró que rechazarán la investidura del socialista "porque pacta con los nacionalistas". Tampoco se espera, a estas alturas de la negociación, que se sumen al acuerdo suscrito en Aragón por PSOE-PAR. De hecho, no tienen ninguna intención de reunirse con el presidente en funciones, Javier Lambán, si no firma el decálogo que le obligaría a renegar de su líder nacional para poder iniciar las conversaciones.

Ni siquiera la ruptura del pacto del centro-derecha en Huesca, que dio al socialista Luis Felipe el bastón de mando del Ayuntamiento, ha propiciado un acercamiento entre Cs y el PSOE. Más bien todo lo contrario. Desde la formación naranja reprochan al presidente en funciones que les tachara de "partido indigno" por el "espectáculo esperpéntico" que se vivió en Huesca, y también se muestran muy críticos con las alabanzas del barón aragonés a Manuel Valls, con el que rompió este lunes Cs por facilitar la reelección de Ada Colau como alcaldesa de la capital catalana para impedir que ERC gobernara la Ciudad Condal.

El candidato de Cs a presidir la DGA, Daniel Pérez Calvo, dejó constancia de su contrariedad en la red social Twitter, donde mostró su "sorpresa" por que Lambán jaleara la elección de Ada Colau como alcaldesa, más cuando la regidora habla de "presos políticos en España". Seguro que a Pérez Calvo tampoco le gustó demasiado que el ex primer ministro francés regalara los oídos a Lambán, también en las redes, para asegurar que "Aragón le necesita como presidente".

A tres días de la constitución del Parlamento aragonés, que debería reflejar por dónde pueden ir los pactos de Gobierno en la Comunidad, la situación política se enreda cada vez más. Tal es así que van en aumento las voces que sugieren ya que el bloqueo podría llevar a repetir las elecciones autonómicas y que la solución, si es que llega, se dilatará más de lo esperado (el límite está en el 20 de agosto). De hecho, también se indica que la investidura de Pedro Sánchez, prevista para la segunda quincena de julio, podría alterar el proceso, e incluso descompensaría los apoyos logrados en función de cuál sea el resultado.

Aunque reconocen que volver a las urnas de nuevo no sería "el escenario deseado", en Cs Aragón no tienen "miedo" y reprochan que se utilice en las negociaciones a modo de "amenaza". Por el momento, no está fijada ninguna reunión a tres entre PSOE, PAR y Cs, y con Lambán no se mantendrá siquiera una "reunión de cortesía", como la de Sara Fernández con Pilar Alegría. Antes tendría que firmar el decálogo, como hizo el castellano-manchego Emiliano García-Page para cerrar el pacto por el que compartirá con los de Albert Rivera las alcaldías de Albacete y Ciudad Real.

Poca sintonía personal

Pero Lambán no es tan "afable" como García-Page, reconocen incluso en el PSOE, y su relación con Daniel Pérez Calvo, independiente que lideró las listas de Cs a las Cortes de Aragón, dista mucho de ser cordial. Si la campaña electoral estuvo marcada por reproches mutuos vía Twitter, cualquier mínima discrepancia prende la chispa e incendia la red, donde el marcaje mutuo entre los dos candidatos es total.

Más cómodo se ve a Lambán con Aliaga, sobre todo, tras rubricar un acuerdo con "tintes liberales". Tanto, que desde Ciudadanos Aragón se reconoce, abiertamente, que podrían suscribirlo perfectamente aunque serían "más contundentes" y cambiaría los "subterfugios" por medidas más directas y efectivas. De hecho, hay puntos que se refieren a la unidad de España, la supresión del Impuesto de Sucesiones y la enseñanza concertada muy similares a los que Cs impone a Lambán para empezar a negociar.

Si el barón socialista decide, finalmente, dar su brazo a torcer, Ciudadanos asegura que se abriría en Aragón un nuevo escenario político que podría culminar, en la opción más favorable (el pacto PSOE-PAR-Cs), en un acuerdo que garantizaría una X Legislatura tranquila. Pero no parece que el presidente en funciones esté dispuesto a acatar imposiciones, máxime, cuando su defensa de la Constitución y su postura contraria al independentismo catalán nunca han estado en entredicho. Notorias son las discrepancias que ha mantenido al respecto con su jefe de filas, Pedro Sánchez.

A tres días de las constitución del Parlamento aragonés, Cs sigue enrocado en un pacto del centroderecha casi imposible de cerrar, y corre peligro de quedarse fuera de la Mesa de las Cortes. Tres puestos corresponden al PSOE y otros dos al PP, que podrían cederle un puesto a los de Pérez Calvo, a pesar de que fue la tercera lista más votada con 110.517 votos y doce escaños.

Si PSOE-PAR logran recabar apoyos suficientes en la izquierda para sacar adelante la investidura, Cs se vería abocado a pasar toda la legislatura en la oposición, encuadrado entre el PP y Vox y sin apenas capacidad de maniobra.

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