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Las pasarelas de Montfalcó y el congosto de Mont-Rebei, la frontera natural entre Huesca y Lérida

La ruta completa alcanza entre 8 y 10 kilómetros de ida, entre el antiguo pueblo oscense y el aparcamiento de La Masieta, ya en territorio leridano.

Imagen de las pasarelas de Montfalcó.
Imagen de las pasarelas de Montfalcó.
Ulf Saupe/Albergue de Montfalcó

La ruta del Camino Natural de Montfalcó al congost de Mont-Rebei y sus famosas pasarelas es un itinerario en la frontera natural entre las provincias de Huesca y Lérida, separadas por el río Noguera-Ribagorzana. El recorrido se adentra en un paisaje de altura a lo largo de la cola del embalse de Canelles. Gracias a las pasarelas, escaleras, puentes y otras estructuras construidas, se puede ascender por paredes de más de 80 metros de altura. El paseo es tan bonito como de vértigo y no se recomienda realizar esta ruta con niños pequeños. 

Antes de desplazarse hasta el lugar, conviene preparar la actividad e informarse del estado del terreno. En ocasiones, por inclemencias meteorológicas, desprendimientos u otras circunstancias, hay tramos cortados. Una información que conviene conocer a la hora de planificar la salida y que se puede consultar en la web oficial de las Pasarelas de Montfalcó.  

Hasta hace unas semanas, quienes realizaran esta ruta debían tener en cuenta que llegados a un punto, estarían cambiando de Comunidad Autónoma, algo no permitido durante el estado de alarma. Pero ahora, esta frontera natural entre las provincias de Huesca y Lérida se puede traspasar libremente. Tanto en una dirección como en la otra, ya que la ruta se puede plantear con salida desde el pueblo abandonado de Montfalcó, en Huesca, o desde el aparcamiento de La Masieta, en Lérida.

Si se opta por salir desde territorio oscense, por el momento no es necesario adquirir ninguna entrada ni reservar plaza. Por el contrario, sí lo es, en ciertas épocas del año, pagar para acceder al aparcamiento leridano de La Masieta. Es la forma a través de la que las autoridades de la provincia catalana controlan el aforo. Y es que esta ruta es una de las más frecuentadas de la Península Ibérica y de un tiempo a esta parte, se ha masificado. 

Foto de Viacamp y Litera
Viacamp y Litera
Laura Uranga

Desde Montfalcó hasta La Masieta

La ruta desde Montfalcó (Huesca) hasta La Masieta (Lérida) es de unos 8,5 kilómetros solo de ida, con una duración aproximada de tres horas. La caminata comienza en este antiguo pueblo oscense, ya abandonado. Actualmente pertenece a la localidad de Viacamp, en la comarca de La Ribagorza. El camino a pie comienza desde el aparcamiento situado junto al albergue Casa Battlé, en dirección al congosto de Mont-Rebei. Hasta el punto de partida se puede llegar en coche, por una pista forestal de terreno no demasiado cómodo de 15 kilómetros que sale desde Viacamp.

Otra opción es alojarse en la Casa Battlé, un refugio restaurado y habilitado con servicios para senderistas. Una vez estacionado el vehículo en este punto, basta con seguir los carteles que indican el camino hacia el congosto. Si se quiere, antes de avanzar en esa dirección, se puede tomar un desvío de unos diez minutos para visitar la ermita de Santa Quiteria. Es una construcción románica restaurada en 1996 desde la que se obtienen unas vistas privilegiadas del embalse de Canelles y de Mont-Rebei. 

A los pocos metros de empezar aparece la única fuente de toda la ruta, por lo que se recomienda abastecerse allí de agua, si es que no se lleva. Este primer tramo es un paseo botánico en el que distintos paneles informativos hablan de la flora y fauna del lugar.

Durante el resto del recorrido, hay varios tramos de pasarelas, destacando por su espectacularidad y el vértigo que produce una primera construcción que salva un desnivel de 33 metros a través de la roca, zigzagueando entre pasarelas y escaleras protegidas por sirgas. 

Una segunda parte de escaleras de 97 metros de longitud salvará un nuevo desnivel vertical, en este caso de 50 metros, siendo este el tramo de más impresión de la ruta. Desde este punto se puede ver el congosto de Siegué y el puente colgante del mismo nombre, la estructura que une las provincias de Huesca y Lérida.  

Una vez al otro lado, la ruta afronta su parte final, directa al congost de Mont-Rebei. Para atravesarlo surge un camino horadado en paredes de roca que, en algunos tramos, llegan a superar los 500 metros de altura. Esta es la parte menos apta para personas con vértigo, ya que todo el camino es abierto, con sirgas de acero en la parte interior para mayor seguridad.

Conforme se avanza, el valle se va abriendo y se alcanza un segundo puente colgante, el de Sant Jaume. Tras cruzarlo, el aparcamiento de La Masieta (final de la ruta) se encuentra a un par de kilómetros por un camino ancho que discurre entre pastizales.

Al tratarse de un recorrido lineal, las opciones para regresar son tres: a pie por el mismo camino de ida, en coche (si se ha dejado uno previamente en este punto) o en taxi, o bien por el agua, contratando un servicio de canoas para navegar aguas arriba. 

Pasarelas de Montfalcó (Huesca), camino natural hacia el congost Mont-rebei.
Pasarelas de Montfalcó (Huesca), camino natural hacia el congost Mont-rebei.
Rafael Gobantes

Desde La Masieta hacia Montfalcó

Si se parte de la provincia de Lérida habrá que tener en cuenta la posibilidad de tener que adquirir una entrada para dejar el coche en el aparcamiento. Este tiene 150 plazas y el precio es de 5 euros por vehículo. La recaudación se destina íntegramente al mantenimiento y las mejoras en el servicio de la ruta y solo hay que pagar en puentes, festivos y otras fechas de mucha afluencia.

Por lo demás, la ruta es la misma que la ya comentada, pero en dirección opuesta. Esto permitirá, quizás, disfrutar del congost de Mont-Rebei con más ganas, ya que la actividad acabará de comenzar y los senderistas estarán frescos y con fuerzas.

Además, si se quiere realizar la ruta con niños, esta es la mejor opción ya que es posible evitar el tramo final de las pasarelas de Montfalcó, de los más peligrosos del recorrido. A lo largo del itinerario hay varios puntos de descanso para reposar mientras se disfruta de las espectaculares vistas. También es habitual ver a personas escalando o haciendo piragüismo por libre o con alguna de las numerosas empresas de turismo de aventura de la zona. 

La opción fácil y apta para los más pequeños de la familia terminaría una vez cruzado el puente de Siegué. La construcción vuelve ahora a unir las provincias de Huesca y Lérida después de 70 años desde que el embalse se llenara de agua. Para quienes quieran realizar el recorrido completo, la ruta continúa, tras una fuerte ascensión, por las pasarelas más populares del noreste de la Península Ibérica.

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