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Ruta por el pasado medieval del Condado de la Ribagorza

Montañana, Benabarre o Graus son algunas de las villas mejor conservadas del histórico territorio del Pirineo aragonés.

Castillo de Benabarre.
Castillo de Benabarre.
Turismo de Benabarre

Situado al norte de Huesca, en el Pirineo, y coincidiendo más o menos con la actual comarca del mismo nombre, el Condado de la Ribagorza fue uno de los tres (junto al de Aragón y Sobrarbe) que formarían el Reino de Aragón, a principios del siglo XI.

Con capital en Roda de Isábena primero y en Benabarre después, comprendía las cuencas de los ríos Ésera e Isábena, así como buena parte de la cuenca del Noguera Ribagorzana. La Alta Edad Media fue su época de mayor esplendor y algunos de sus pueblos todavía conservan la riqueza de su pasado como villas medievales.

La siguiente ruta puede tomarse con calma y realizarse en un fin de semana, o también recorrerla en un solo día. La componen ocho enclaves que servirán para regresar al medievo entre calles empedradas, antiguos castillos y otros restos del pasado ribagorzano.

Benabarre y el castillo de los Condes de Ribagorza

En la Edad Media, Benabarre se constituyó como capital condal de La Ribagorza y en el castillo tenían su residencia los condes. Pero sus orígenes, entre finales del siglo X y principio del XI, fueron defensivos, ya que se mandó construir por el rey Ramiro I, cuando conquistó la villa, por aquel entonces, de dominio musulmán.

Por su finalidad, la fortaleza ocupa una posición dominante. Se sitúa sobre una plataforma caliza en el punto más elevado de la villa, para poder controlar las rutas hasta ella y proteger el territorio. Del castillo original no se han conservado muchos restos y lo que hoy se puede ver es fruta de intervenciones posteriores, algunas hasta del siglo XIX.

Hasta el castillo se puede llegar en coche o andando desde el casco urbano de Benabarre y el recinto se puede visitar por libre o con guía. De martes a viernes hay que reservar cita previamente a través de la oficina de turismo local. Los sábados y domingos, la fortaleza está abierta de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00, con visita guiada a las 12.00 y a las 19.00. El precio de la entrada es de dos euros (4 euros más para pases organizados).

Una de las impactantes calles del pueblo medieval de Montañana.
Una de las impactantes calles del pueblo medieval de Montañana.
Laura Uranga

La villa histórica de Montañana

Montañana es uno de los pueblos medievales mejor conservados de Aragón. Es una villa histórica en proceso de restauración e inhabitada donde quedan algunos restos del castillo de la Mora. Lo más impactante de este enclave es que ha perdurado hasta el siglo XXI prácticamente intacto.

El origen de la villa se remonta al siglo XI, como fortificación fronteriza enriscada en un cerro entre barrancos y dominando el valle del río Noguera Ribagorzana. Su época de mayor esplendor transcurrió entre los XIII y XV pero con el tiempo los habitantes se fueron trasladando a Puente de Montañana, por lo que el pueblo quedó deshabitado muy pronto. Gracias a ello, actualmente se conservan no solo sus monumentos, sino la organización original de las calles y caminos.

El Gobierno de Aragón lo declaró en 1984 Conjunto Monumental y actualmente se ocupa de su rehabilitación y dinamización la Fundación Montañana Monumental. Hasta mediados de agosto, se ofrecen visitas guiadas los sábados y domingo, con tres pases (a las 10.00, a las 12.00 y 15.30). El precio es 4 euros para mayores de 15 años y las entradas se pueden comprar por internet. La duración es de una hora y se recorre el puente bajomedieval, la iglesia de Santa María o el castillo de la Mora.

Torre ofensiva de Viacamp
Torre ofensiva de Viacamp
Turismo Aragón

Viacamp y su imponente torre defensiva

A medio camino entre Benabarre y Montañana se encuentra Viacamp. La villa fue mandada construir a principios del siglo XI por Ramiro I con una finalidad puramente defensiva. No es de extrañar, por lo tanto, encontrar en esta localidad una torre de más de 20 metros de altura. La imponente atalaya es el principal atractivo de la localidad, pero no el único. Junto a ella se encuentra la iglesia de San Esteban, que fue restaurada en 2019 y alberga el Centro de Interpretación de las Torres Vigía. Mediante paneles interpretativos, ofrece información sobre los castillos de la zona, que formaban una línea defensiva en el siglo XI. Está siempre abierto y el acceso es libre.

La hermosa torre de Luzás se funde con el cielo en la pedanía tolvana del mismo nombre.
La hermosa torre de Luzás se funde con el cielo en la pedanía tolvana del mismo nombre.
Laura Uranga

El castillo de Luzás

Siguiendo hacia el norte, la siguiente pieza defensiva que aparece con origen en esta misma época es el castillo de Luzás. La villa, perteneciente actualmente al municipio de Tolva, está a los pies del cerro donde se alza una torre de 25 metros de altura. El conjunto, que también tuvo fines residenciales, lo completan otras estancias, como una pequeña capilla.

Iglesia de Lascuarre.
Iglesia de Lascuarre.
Ángel Gayúbar

La torre de los Moros, en Lascuarre

La siguiente parada en la ruta por los pueblos medievales de la Ribagorza es en Lascuarre. En los alrededores del pueblo se encuentra la torre de los Moros. Es de origen musulmán pero los restos que se conservan en la actualidad corresponden a la época bajomedieval. Pero la importancia medieval de Lascuarre se deja ver también en los restos de las murallas, en el castillo y en las ermitas de origen románico. Incluso la propia estructura del pueblo sigue teniendo influencia de aquella época.

Foto de Roda de Isábena
Catedral de Roda de Isábena
Laura Uranga

Roda de Isábena, el pueblo más pequeño con catedral

Está en la lista de Pueblos más bonitos de España y no es para menos. Roda de Isábena es el municipio español más pequeño con catedral, la de San Vicente Mártir. Aunque es uno de sus principales reclamos, todo lo demás en esta joya medieval de la Ribagorza es digno de admiración. Sus portadas, pasadizos y murallas trasladan al visitante al medievo, la época de mayor esplendor de la localidad.

La catedral es además la más antigua de Aragón, Se comenzó a construir en el siglo XI, en estilo románico lombardo. Con el paso de los años, ha sufrido varias reconstrucciones y ampliaciones y actualmente cuenta con dos espacios diferenciados, la iglesia y el claustro, un lujo, este último, para el paseo. En su interior, además, hay una hospedería, cuyo restaurante está en el antiguo refectorio.

Las visitas a la catedral las gestiona el Museo Diocesano de Barbastro y son los lunes a las 11.15, 12.30 y 13.30; y de miércoles a domingo, también por la tarde, a las 16.30 y a las 17.30. El precio es de 3 euros para mayores de 12 años y las entradas se pueden comprar online.

Plaza Mayor de Graus, segundo lugar más votado en el concurso de la Guía Repsol
Plaza Mayor de Graus 

La Muy Noble y Muy Antigua Villa de Graus

La ruta toma dirección oeste desde Roda para llegar a una de las plazas con más encanto del panorama aragonés, la de Graus. La Muy Noble y Muy Antigua Villa de Graus destaca por su plaza mayor, con una mezcla de estilos arquitectónicos (incluído el mudéjar de la Casa Consistorial) digna de admiración.

Su casco antiguo fue declarado Conjunto Histórico en 1975 y todavía conserva parte del trazado medieval. Junto a la playa Mayor, otros puntos de interés de Graus son Casa Bardaxí o las Casas Barón y Heredia, correspondientes al siglo XVIII, con curiosas pinturas alegóricas en sus fachadas. También se puede visitar la basílica de la Virgen de la Peña, todos los días, de 10.00 a 17.00, con acceso gratuito. Desde el claustro se obtiene una magnífica vista de Graus y los valles del Isábena y el Ésera, entre los que se enclava la localidad. En su interior está además el Museo de Iconos, al que se puede acceder los sábados y domingos con una visita guiada gratuita a las 12.00.

Foto de Perarrúa
El castillo de Perarrúa
Ángel Gayúbar

El castillo de Perarrúa, visible a varios kilómetros

El último destino de este recorrido por el pasado medieval de la Ribagorza es el Mon de Perrúa (o Perarrúa), situado a 10 kilómetros al norte de Graus, a diez minutos en coche. Conforme se está llegando, el castillo da la bienvenida desde la distancia. Se ve desde varios kilómetros ya que se alza sobre un promontorio rocoso, al borde de un precipicio en lo alto de la población.

Para llegar hasta allí, hay una pista de tierra que sale desde el pueblo para alcanzar la fortaleza sin dificultad. Según los restos encontrados en sus alrededores, el castillo data del siglo X, aunque su referencia documental más antigua es del año 1020, cuando Sancho el Mayor entró en la Ribagorza.

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