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Sociedad

Tercer Milenio

Entrevista

María Blasco: “Hemos retrasado el envejecimiento y alargado un 40% la vida en ratones”

María Blasco dirige desde 2011 el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde investiga la relación entre cáncer y envejecimiento.

María Blasco, directora del CNIO, en el Paraninfo
María Blasco, directora del CNIO, en el Paraninfo
Francisco Jiménez

A veces pensamos en el cáncer como una lotería. ¿Es realista?

Es una enfermedad asociada a la acumulación de daño en nuestras células. Un daño que ocurre por el simple hecho de estar vivos y va aumentando conforme nos hacemos viejos. Es lotería en el sentido de que a veces ocurre una mutación y no pasa nada, pero si ocurre en alguno de los genes relevantes para el cáncer, puede ayudar a que se forme un tumor. Obviamente hay hábitos que pueden favorecer que haya más o menos mutaciones. Fumar, determinados contaminantes... mutan nuestro ADN y más probabilidades hay de tener esa combinación perdedora que pueda dar lugar al inicio de un cáncer. Pero el mayor factor de riesgo es cumplir años, el envejecimiento, porque se van acumulando daños que están en el origen del cáncer.

Al decir vejez se suele pensar en arrugas y achaques, pero usted piensa en telómeros más cortos. ¿Qué son?

Me interesa mucho estudiar por qué envejecemos porque ahí está el origen de la mayoría de las enfermedades que nos matan: el cáncer, las enfermedades degenerativas... Uno de los mecanismos moleculares clave son los telómeros, unas estructuras que hay al final de nuestro material genético. Cuando se acortan demasiado, se producen las enfermedades del envejecimiento.

Luchar contra el envejecimiento es luchar contra el cáncer.

Cuando en modelos animales enlentecemos el envejecimiento –manteniendo los telómeros largos más tiempo–, también retrasamos el cáncer. Lo hemos hecho activando una enzima capaz de mantener los telómeros que se llama telomerasa e incluso sin ninguna modificación genética. En ratones.

En su laboratorio han conseguido alargar la vida de ratones al aumentar sus años de juventud.

El primer experimento lo hicimos con ratones transgénicos. Manteniendo activo el gen de la telomerasa durante la vida adulta, se mantenían los telómeros largos durante más tiempo y los ratones terminaron viviendo un 40% más. Aplicando terapia génica a ratones adultos, también vimos que éramos capaces de retrasar el envejecimiento y el cáncer. Tratados en mediana edad, aumentábamos la longevidad un 24%. Si los tratábamos ya viejos –2 años para un ratón–, conseguíamos alargar la longevidad un 13%. Cuanto más jóvenes los tratábamos para mantener los telómeros largos, mayor era el efecto en la longevidad porque lo que ocurría era que retrasábamos todas las patologías asociadas al envejecimiento, incluido el cáncer. Por eso vivían más, porque estaban sanos durante más tiempo.

Cuando avancemos en esta dirección, ¿moriremos ‘jóvenes, a los 140 años’, como se titulaba su libro con Mónica Salomone?

Este libro es una descripción de muchas de las cosas que se están haciendo en el ámbito del envejecimiento para que la gente que lo lea esté informada y vea cuál es el objetivo: vivir sanos y jóvenes durante más tiempo, el máximo tiempo posible.

¿Veremos un sociedad tan longeva?

La investigación está avanzando para tratar de entender a nivel molecular por qué envejecemos, primero para curar enfermedades, pero, obviamente, si vamos mejorando la salud, estamos aumentado la longevidad y no sé hasta dónde llegaremos.

"Todavía no hay nada que uno se pueda tomar para ser genéticamente joven durante más tiempo, pero podemos hacer mucho para envejecer más lentamente y retrasar al máximo las enfermedades con nuestros hábitos de vida"

Y para ser más tiempo jóvenes, ¿qué habrá que tomarse?

Todavía no hay nada que uno se pueda tomar para ser genéticamente joven durante más tiempo, pero podemos hacer mucho para envejecer más lentamente y retrasar al máximo las enfermedades con nuestros hábitos de vida. No hay aún ningún fármaco potente que sea capaz de enlentecer el envejecimiento en humanos. No se ha probado. En ratones sí se han hecho experimentos. He hablado antes de la terapia génica con telomerasa, pero todo esto todavía no se ha trasladado a humanos para enfermedades concretas. Nosotros lo hemos hecho con modelos animales de enfermedad, con fibrosis pulmonar, con infarto de miocardio... Utilizamos la activación de la telomerasa para ver efectos terapéuticos sobre una enfermedad. Por ejemplo, el año pasado publicamos un trabajo donde éramos capaces de frenar la progresión de la fibrosis pulmonar en ratones activando la telomerasa. Nuestro objetivo sería llevar esto a humanos. De momento lo hemos hecho solo en ratones

¿Podremos rejuvenecer?

En ratones se ha hecho. En 2011 se publicó un trabajo en 'Nature' donde a ratones que ya tenían los telómeros cortos y estaban envejecidos, se les volvía a activar la telomerasa y recuperaban la capacidad de oler que habían perdido. Es decir, había un rejuvenecimiento.

¿Qué distancia hay entre el ratón y el humano?

Bastante. Pero son el mejor modelo para descubrir los talones de Aquiles del cáncer. Son esenciales en investigación biomédica. Lo que no funciona en ratón es muy difícil que funcione en humano.

Se ha perdido la colección de ratones con que Carlos López Otín, un referente en el campo del envejecimiento y la genética del cáncer, investigaba desde hace 20 años. ¿Qué supone esa pérdida de conocimiento?

Es muy importante que los animalarios tengan todas las garantías para que no puedan infectarse porque se pierde mucho tiempo en volver a generar las colonias para volver a hacer experimentos. Es una gran desgracia, la verdad.

Él habla de boicot. ¿Tan feroz es la competencia en la ciencia?

No digo que esto no lo sea, pero yo no conozco casos de boicot en ciencia, sinceramente. Al contrario, hay competición sana de intentar ser los primeros en publicar un resultado, pero sobre todo hay trabajo en equipo. La ciencia es muy internacional y muy transparente.

¿Hay mucho talento aragonés en el CNIO?

Manuel Valiente es fantástico; el suyo es uno de los mejores grupos junior que tenemos ahora mismo en el CNIO. Es un crack; en poco tiempo ha hecho publicaciones importantísimas. Además, Alberto Jiménez Schuhmacher es un exCNIO. Teresa Blasco está con Mariano Barbacid...

Acaba de darse el nombre Margarita Salas a un colegio de Zaragoza, que fue su directora de tesis. ¿Qué aprendió de ella?

De ella aprendí a ser una científica. Yo había estudiado Biología, me había especializado en biología molecular, pero realmente aprendí lo que es ser una investigadora haciendo mi tesis doctoral con Margarita Salas, es una maestra fantástica. Un científico tiene que utilizar un método científico, aprender a diseñar e interpretar los experimentos, a ser muy riguroso. Con ella aprendí el rigor científico, el estar seguro de los resultados cuando se obtienen, a escribir publicaciones científicas. Todo eso se aprende después de la carrera, cuando se está en un laboratorio, trabajando.

"No hay que pedir a un paciente que libre una lucha, una batalla contra el cáncer"

'Lucha', 'batalla', 'larga enfermedad'. ¿Abusamos del lenguaje bélico y las metáforas al referirnos al cáncer? Parece que pidamos a los pacientes que sean héroes.

Estoy de acuerdo, deberíamos moderar ese lenguaje porque es verdad, no hay que pedir a un paciente que libre una lucha, una batalla. El cáncer tiene que ser tratado como otra enfermedad, una enfermedad que hay que explicar siempre muy bien a los pacientes. Porque hay muchos tipos de cánceres, no todos son iguales: algunos se curan, otros son más difíciles de tratar. Hay que dar toda la información para que el paciente conozca sus opciones.

"Si fuera millonaria, donar dinero a centros de investigación que yo considerara que son excelentes sería mi prioridad"

Si fuera millonaria, ¿donaría para comprar equipos de diagnóstico y tratamiento oncológico como Amancio Ortega o para investigación?

Personalmente, seguiría más la estela de países anglosajones, donde gente que tiene mucho dinero lo da para hacer centros de investigación o financiar los que ya existen. Muchos grandes centros de investigación del cáncer en Estados Unidos tienen el nombre de donantes. Donar dinero a centros de investigación que yo considerara que son excelentes sería mi prioridad.

¿Falta cultura de mecenazgo hacia la investigación en España?

Haría falta una ley de mecenazgo que ayudara a que hubiera más donaciones. La sociedad española es bastante altruista y muchas veces no existen las herramientas para que el ciudadano que quiere donar para que se investigue una determinada enfermedad pueda hacerlo. En el CNIO lo hemos facilitado con la iniciativa Amigos del CNIO. Nada más entrar en nuestra página web, ya te dice cómo puedes ser amigo. Muchos de los donantes nos dicen que han llegado hasta nosotros porque somos casi el único centro de investigación del cáncer dónde veían esa opción. Hay que facilitarlo, informar, que la sociedad sepa que se puede donar a la investigación en algo concreto.

Y transmitir que el mecenazgo no es solo cosa de millonarios.

En países anglosajones, la base de las donaciones para investigación del cáncer viene de los ciudadanos normales y corrientes.

¿Falta apuesta política por la ciencia?

Todos los partidos políticos defienden la importancia de la ciencia, pero, a la hora de la verdad, hacen falta apuestas mas contundentes. Ha habido recortes muy importantes de la ciencia y necesitamos que eso se recupere. Todavía no ha ocurrido, necesitamos llegar a los niveles de financiación que teníamos en 2008-2007. Es urgente, urgentísimo, volver a aumentar la financiación de la ciencia.

¿Eterna juventud hasta hacernos inmortales?

En el cáncer, envejecimiento y juventud se tocan: células más viejas van acumulando errores al replicarse hasta que se convierten en lozanas células tumorales que no paran de crecer, como en una eterna juventud. Asusta pensar que el cáncer es inmortal. María Blasco aclara: “Esto es importante: la eterna juventud de las células no produce cáncer”. Y explica que “las células del cáncer mantienen sus telómeros siempre largos y por eso son inmortales, pero tú puedes tener una célula normal no tumoral, que sea inmortal. Por ejemplo, las células pluripotentes que están en el embrión son inmortales. La hidra es un organismo inmortal, no se ha visto que envejezca, sus células son capaces de reproducirse continuamente pero no son tumorales. Inmortalidad y cáncer no tienen por qué ir de la mano. Aunque los cánceres son inmortales, no todas las células inmortales son tumorales.

En su investigación no hay un único reto. Tratar de retrasar la aparición del cáncer, conseguir vivir más años sin cáncer, no deja a un lado el objetivo de curarlo. “En mi grupo -concreta- trabajamos en entender el origen del cáncer, en cuanto a por qué el envejecimiento se produce y por qué si los telómeros se acortan, aumenta el riesgo cáncer”. Y han visto que “si retrasamos ese acortamiento de los telómeros, también retrasamos el cáncer”. Pero una vez que ya está formado el cáncer, “también estamos intentando entender una de sus propiedades más universales: que las células del cáncer son capaces de dividirse de manera inmortal”. Algo que hacen, precisamente, gracias a mantener largos los telómeros. En ese caso, “lo que hacemos es destruir los telómeros”. Así que, “por un lado, estamos intentando destruir los telómeros de las células del cáncer y, por otro, tratamos de mantener largos los telómeros de las células sanas para que no se produzca cáncer”.

Cuando logremos prolongar los años de salud, la vida se alargará. Hay investigadores que dicen que la inmortalidad del ser humano no es una quimera. Pero Blasco no habla de inmortalidad “porque es un concepto absurdo, porque cualquier ser vivo puede ser mortal: aunque sea eternamente joven, uno puede morir de accidente, de suicidio, de no tener alimentos suficientes. Una cosa es la juventud alargada y otra la inmortalidad, que no es posible porque estamos vivos”. Afirma tajante que “no es la prioridad, es desviar la atención”. Porque “lo que queremos es entender por qué envejecemos, porque así vamos a ser capaces de prevenir enfermedades, de tratar enfermedades hoy incurables. ¡No sabemos cómo curar un alzhéimer, cómo curar un párquinson, cómo revertir un infarto de miocardio, cómo frenar la fibrosis pulmonar, hepática, renal! Y esto se está llevando a personas prematuramente, creando mucho sufrimiento”. Para curar estas enfermedades “tenemos que entender el envejecimiento, y esa es la prioridad número uno. Obviamente, si entiendes el envejecimiento, también vas a extender el tiempo vida saludable".

Por eso su sueño científico no se despega demasiado de la tierra: “Poder curar una enfermedad degenerativa basándonos en el conocimiento que hemos generado en mi grupo sobre el acortamiento de los telómeros como una de las causas del envejecimiento”.

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