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¿Son efectivos los termómetros de frente?

Son más económicos de lo que se cree, y su uso se está generalizando día a día.

Un médico del hospital Miguel Servet de Zaragoza con un termómetro de frente
Un médico del hospital Miguel Servet de Zaragoza con un termómetro de frente
José Miguel Marco

Aunque solamente es uno de los diversos síntomas de infección, la fiebre es sin duda un elemento de juicio para prevenir al momento a la persona afectada de alguna dolencia importante. Según la Asociación Española de Pediatría, se considera fiebre en niños cuando la temperatura axilar es superior a 37,5 grados o de 28 por vía rectal. Al igual que ocurre con los adultos, la media normal es de 36 grados, y no hay ningún tipo de alarma hasta esos 37,5 grados. Además, hay que tener en cuenta que durante la tarde la temperatura corporal puede subir hasta medio grado. Si la fiebre persiste en varias mediciones durante 24 horas, hay que efectuar de inmediato una consulta médica.

Además de los termómetros de toda la vida, ahora hay nuevas herramientas para simplificar este procedimiento sin merma de eficacia. Hasta hace poco solo se veían en la pantalla de televisión o en las películas, pero los termómetros sin contacto que efectúan la medición por infrarrojos cada vez son más comunes en nuestro día a día; los más habituales son de tipo pistola, pero también abundan los que se parecen a un mando televisivo. Además de aeropuertos y estaciones de tren, las grandes empresas y edificios públicos están empezando a generalizar su uso como método de prevención ante posibles casos de infección.

En la guía de buenas prácticas para el uso de termómetros del cuerpo humano sin contacto, publicado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, se especifica que en el caso de una emergencia sanitaria de índole vírico, se considera más seguro el uso de los métodos a distancia ya que no hay contacto directo con la persona a la que se mide la temperatura. Sin embargo, es necesario tener en cuenta cuál es la exactitud de estos termómetros y si su precisión es suficiente para establecer con fiabilidad si una persona tiene o no fiebre. Para ese propósito un termómetro con una exactitud de medida de 1º C o superior no es útil. En el caso de los termómetros de frente, la exactitud de medida (incertidumbre) es significativamente peor que la de los termómetros de oído. Esto se debe a que existe un margen de error adicional debido a la diferencia que existe entre la temperatura interna de la persona y la temperatura de la frente, esta segunda queda condicionada a las condiciones ambientales en las que se realice la medición.

Los termómetros de frente más vendidos

De las docenas de modelos que ya existen en el mercado, uno de los más vendidos es el SIMBR (ronda los 20 euros en Amazon) que destaca por su pequeño tamaño y sencillez de uso. Es perfecto para bebés, pero igualmente válido para adultos. Todos los botones están en su mango y trae incorporada una pantalla LED retroiluminada para permitir su uso en la oscuridad, con alarma de fiebre por código de colores. En apenas un segundo arroja la medición; funciona con dos pilas AAA y también mide la temperatura de objetos. El LEEPESX es aún más barato (11 euros) y es de tipo pistola, con diseño ergonómico para la mano y los botones de control en un lateral.

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