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Una receta para estrenarse en el crudiveganismo y no perder el sabor

Esta corriente de la alimentación vegana apuesta por semillas, frutas, verduras y frutos secos.

Las espirales de calabacín son muy sencillas de hacer
Las espirales de calabacín son muy sencillas de hacer.
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La alimentación vegana y vegetariana cada vez gana más peso. La tendencia hacia dietas más respetuosas con el entorno y más naturales propone nuevas versiones sin dejar de lado el principal objetivo de una nutrición equilibrada y completa: la salud.

Ya se sabe que una dieta vegetariana o incluso vegana no significa un menor aporte de proteínas o de ningún macro. Los deportistas, con planificación y conocimiento, pueden cumplir con sus exigencias de entrenamiento incluso sin comer carne o derivados animales.

Dando un paso más allá, existe una corriente dentro del veganismo que es la cocina raw o crudivegana. Esta corriente huye de las cocinas y los fogones para adoptar una manera de alimentación más sencilla y en sintonía con la naturaleza. Las únicas técnicas permitidas en esta corriente del veganismo son escabechar, marinar y cocinar a no más de 40°C, es decir, deshidratar. Y aunque parezca algo extraño o poco 'habitual', en muchas cocinas de lujo se encuentran estas técnicas (si bien no veganas): tartar, ceviches o sushi, entre otros platos.

Para adentrarse en esta corriente, proponemos una receta sencilla que hará las delicias de cualquier comensal. Su ingrediente principal son los calabacines, una hortaliza sana y muy versátil, pero también ganan protagonismo los anacardos gracias en una versión sorprendente: el queso vegano.

Los ingredientes para preparar cantidad para cuatro personas son: dos calabacines, 250 gramos de tomates, 125 gramos de tomates secos, albahaca fresca, medio limón y una cucharada de aceite de oliva y sal. Para el queso vegano, serán necesarios: 25 gramos de anacardos, una cucharilla de zumo de limón, dos o tres cucharadas de agua, dos cucharadas de aceite de oliva, una cucharada de levadura de cerveza, una cucharilla de orégano y sal.

Para preparar el queso vegano:
  • ​Colocar los anacardos escurridos, el zumo de limón, el aceite de oliva, la sal, la levadura de cerveza y el orégano en el recipiente de la batidora.
  • Triturar e ir añadiendo de una en una las cucharadas de los ingredientes líquidos hasta obtener la consistencia deseada. Lo ideal es obtener una pasta bastante espesa.
Para la salsa de tomate:
  • ​Poner los tomates secos a hidratar en un bol con agua caliente.
  • Picar en trozos gruesos los tomates.
  • Colocar todos los ingredientes en la batidora, incluido el zumo de limón, el aceite y la sal.
  • Triturar hasta obtener una salsa más bien espesa. Rectificar la sal y el aceite.

Ya solo queda emplatar. Con los calabacines bien lavados y secos, se hacen unas espirales con el utensilio de cocina adecuado, pero también se pueden cortar finos con un cuchillo. Se sirve la salsa de tomate por encima, el queso... ¡y a disfrutar! Los anacardos son ricos en grasas saludables y el calabacín aportará fibra y micronutrientes. Si se quiere añadir algo de proteína al plato, bastará con desmigar algo de tofu firme, aunque la levadura de cerveza es rica en aminoácidos esenciales.

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