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Economía

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La subida de la luz se notará en el recibo que llegará en febrero a 320.000 hogares aragoneses

Los expertos afirman que es un alza puntual por la ola de frío y que en unas semanas volverá a normalizarse el precio, que en 2020 bajó un 10% en la tarifa regulada. Ucaragón pide reformar el mercado.

Factura de la luz.

La factura de la luz de enero que llegará el mes que viene recogerá la subida registrada durante la ola de fríoque ha traído el temporal de nieve de este comienzo de año. Pese a la alarma social desatada por un incremento del recibo en plena crisis causada por la pandemia de covid, con anuncio de investigación incluida, los expertos llaman a la calma. Las razones para ello son que ha sido puntual  y solo afecta al 30% de la factura, el importe que corresponde al consumo de energía. Sin embargo, la electricidad puede continuar al alza este año, aunque con subidas menores.

El precio de la luz en el mercado mayorista se disparó la semana pasada hasta los 94,99 euros/megavatio hora (MWh) con la llegada de la borrasca Filomena, más del doble del precio en diciembre. Se trata del segundo más alto en la historia, después de alcanzarse 103,76 euros en una anterior ola de frío en 2002. 

En Aragón, el incremento lo notarán los alrededor de 321.700 hogares que siguen pagando la tarifa regulada (PVPC), del total de 11 millones de españoles, y que hasta ahora se habían beneficiado de un año de bajadas. Durante 2020 vieron bajar su factura un 10%. Los que hayan cambiado de compañía y estén en el mercado libre no se verán afectados, unos 500.000 hogares, pero algunos pueden estar pagando un precio superior porque a ellos no les afectaron las bajadas del año pasado.

Tormenta pefecta

Los expertos explican el incremento del precio del kilovatio en la suma de varios factores que han provocado una "tormenta perfecta". Entre ellos se encuentra la ola de frío que ha cubierto de blanco el país, que ha provocado un doble efecto: disparar la demanda de electricidad y reducir la oferta de parte del mix energético por la falta de energía  renovable procedente del sol o el viento. Pese a ello, "no se ha alcanzado la demanda máxima histórica 44.000 MW y en esta ola se ha quedado en los 40.000", apunta José María Yusta, profesor profesor titular de Ingeniería Eléctrica en la EINA de la Universidad de Zaragoza.

El experto hace una llamamiento "a la calma" y aconseja que no se tomen decisiones precipitadas como contratar con una compañía en el mercado libre sin antes hacer cuentas porque no siempre va a resultar lo más ventajoso.

No cree que en esta subida haya algo oculto como se ha apuntado desde quienes denuncian la complejidad del mercado. El propio Gobierno ha pedido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que investigue "si ha habido irregularidades en el mercado eléctrico".

Sistema de subastas desde 1998

"El precio del mercado de generación resulta de una subasta que se celebra todos los días", explica Yusta. Los precios se han incrementado porque "llevábamos varios meses con un aumento del precio del gas  natural y del coste de derechos de emisión de CO2". Una tendencia anterior al temporal. El gas es necesario para el funcionamiento de centrales de ciclo combinado que suponen el 25% de las instalaciones energéticas. Cree que los precios en el mercado mayorista "van a volver a la normalidad en unas semanas". 

Recuerda que 2020 se había cerrado con un precio "mínimo histórico, en parte por pandemia y la reducción de actividad, porque el mercado es muy dependiente de la oferta y la demanda", señala. Por ello, si sube la demanda, los precios suben. "Así se diseñó en 1998 desde que empezó la liberalización del mercado eléctrico. Llevamos más de 20 años con este sistema".

Dos décadas tras las que el sistema de fijación de precios sigue siendo demasiado complejo, según denuncian las asociaciones de consumidores, que piden una reforma. "La cuestión fundamental es que el precio del kilovatio hora, por tramos, se hace en una subasta el día anterior en el que el precio final es el mayor que se ha ofertado. Compran todos al mayor precio", explica José Ángel Oliván, desde la asociación de consumidores Ucaragón. Este sistema considera que beneficia a las comercializadoras de electricidad y no a los consumidores.

Desde la asociación de consumidores vienen defendiendo una "revolución de arriba a abajo del concepto del mercado eléctrico". Oliván afirma que "el suministro de energía es un bien básico y no puede estar sujeto a los vaivenes del mercado, igual que el agua, otra cosa es que las administraciones lo gestionen a través de empresas privadas". Por ello, plantea un cambio de modelo en el que la producción puede seguir en manos privadas, pero "la responsabilidad del suministro tiene que ser pública". No va tan lejos como partidos como Podemos que viene pidiendo la nacionalización de una empresa eléctrica para volver a tener una compañía española.

"Que consumidores domésticos, que están más desprotegidos, paguen un precio justo y no uno que no comprenden"

Yusta considera que "no es el momento" de un cambio radical en el sistema,aunque reconoce que el mercado "no es perfecto" y coincide en que los consumidores domésticos se encuentran más "desprotegidos" cuando cambian de la tarifa regulada al mercado libre y "muchas veces se ven penalizados con tarifas que no son las más ventajosas". Los grandes consumidores como las empresas tienen más medios y "más capacidad de negociación" por lo que consiguen mejores precios, aunque también se quejan del precio de la electricidad. El profesor defiende "que haya más intervención regulatoria para garantizar que consumidores domésticos paguen precio justo y no uno que no comprenden".

Ambos apuntan que la competencia tiene mucho que mejorar. "En todas las comparativas de precios que hemos hecho el mercado regulado está más barato. Qué sentido tiene", plantea Oliván. Eso ha hecho que muchos clientes sigan en la tarifa regulada, algunos también por desconocimiento. "Esto evidencia que es un mercado que su regulación es ineficaz y no beneficia a los consumidores. Los pequeños apenas tienen margen de maniobra", añade. 

Para Oliván, se puede conseguir abaratar el recibo con medidas como "que el Gobierno baje el IVA", que ahora es del 21% y que se aplica sobre otro impuesto, el de la electricidad. A ello une sacar de la factura otros costes como las primas a las renovables. No le convencen las explicaciones del Gobierno de que la subida se ha repetido en otros países y que solo son "unos euros".

Yusta recuerda que el Gobierno estudia sacar parte de esos costes para que se incluyan en los Presupuestos Generales del Estado, por lo que "los acabaremos pagando por otro lado", señala. No descarta ver más subidas este año, por la tendencia al alza del gas, aunque no tan elevadas.

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