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El dilema de la SD Huesca para recibir al Atlético de Madrid

Míchel Sánchez debe decidir si ante los colchoneros repite el sistema que introdujo ante el Valencia o si regresa al que venía aplicando habitualmente.

Michel Sánchez, en un momento del entrenamiento de este viernes.
Michel Sánchez revisa sus apuntes durante un partido.
La Liga

La SD Huesca vive el miércoles la primera de las grandes citas que ofrece el jugar en Primera División y que hace marcar claramente la diferencia entre la máxima categoría y el resto de competiciones. En el césped de El Alcoraz frente a los azulgranas a partir de las 19.00 se situará el Atlético de Madrid con Simeone en el banquillo y figuras como Joao Félix, Costa, Koke y Luís Suárez de corto, un bloque que el pasado domingo deslumbró goleando con un 6-1 al Granada, pero al que desde el vestuario local se afirma que se hará frente con la mayor naturalidad y sin renunciar a nada. Varias son las cuestiones a las que Míchel Sánchez, el técnico de los oscenses, tiene que estar dando vueltas y entre ellas aparece una hasta el sábado pasado prácticamente intocable, el sistema.

En Mestalla y ante otro de los conjuntos que en principio lucen la vitola de equipo grande de la competición, el Valencia, los azulgranas obtuvieron un punto que por muy poco no fueron tres. Fue todo un despliegue de juego y dominio que se logró más tocando la disposición de las piezas que sus nombres. El preparador madrileño quedó muy satisfecho y habló de "gran partido". Todo ello invitaría a pensar en la idea de dar continuidad. Sin embargo, esto supondría dejar de lado la fórmula que ha venido manteniendo invariable desde su llegada hace un año y con la que logró el ascenso y el título de campeón de Segunda División.

Hasta el duelo contra los de Javi Gracia, el Huesca casi de forma invariable venía iniciando los partidos ordenado formalmente en un 4-3-3. Con retoques en ocasiones, así había sido desde el primer partido con Míchel sentado en el banquillo oscense, un amistoso contra el Calahorra. Después, especialmente en las segundas partes, éste podía ir variando. La intención era y es dominar el centro del campo y hacer que los azulgranas sean los protagonistas del choque.

A nada de ello se renunció en Mestalla. La meta fue la misma, aunque con otra forma, el 4-4-1-1. Una semana atrás, los oscenses habían caído en casa por un claro 0-2 frente al Cádiz. A pesar de tener el dominio de la posesión, un 70%, no generaron peligro. Míchel se dio cuenta de que era necesario otorgar de mayor dinamismo al ataque de los suyos y para ello dio un paso adelante.

Cinco de los seis futbolistas que habían sido titulares en las dos jornadas precedentes, la de la derrota con los gaditanos y la del buen empate inaugural con el Villarreal, repitieron. Solo cambió uno de los mediocentros. En La Cerámica se empleó a Rico; en El Alcoraz, a Eugeni; y en Mestalla se optó por Seoane.

Si antes Mosquera ejercía de ancla con Juan Carlos y Rico o Eugeni algo más adelantados, Ferreiro y Mir por las bandas y Okazaki en punta. ahora Mosquera formó un doble pivote con Seoane, que brilló en ese papel, Ferreiro continuó en un costado, Juan Carlos se escoró al otro, Mir ocupó la punta y por detrás de él quedó Okazaki. El resultado, de cinco remates, ninguno de ellos a puerta, la semana anterior, se pasó a 17, cuatro entre los tres palos.

El miércoles, delante se toparán con un rival que frente al Granada mostró una gran efectividad y mordiente. Los colchoneros percutieron sobre la meta de Rui Silva en diez ocasiones y de ellas seis acabaron en la red.

Rico y Maffeo, al margen

Junto a la disposición táctica se mantiene la incógnita sobre la disponibilidad de Rico y Maffeo.Ambos arrastran dolencias musculares y podrán probarse por última vez en el entrenamiento que se celebrará el martes en El Alcoraz. Este lunes en el Pirámide se ejercitaron al margen experimentando una progresión en su recuperación.

El medio vasco, que el domingo en una sesión mucho más suave en la que estuvieron divididos titulares y suplentes, había trabajado prácticamente al mismo ritmo que los segundos, volvió a hacerlo en solitario, pero con intensidad. Mientras, el lateral derecho, que un día antes se había quedado en el gimnasio, se atrevió a tocar balón.

Con ambos se quiere ser cautos. No en vano, el sábado hay un nuevo compromiso, en casa del Elche y la próxima semana la Liga parará.

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