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Vigaray busca volver a jugar tras vestirse de futbolista de nuevo en un partido

El lateral derecho del Real Zaragoza, fuera de órbita competitiva desde el 25 de mayo de 2021 (16 meses), se probó en el ensayo ante el Juvenil y trata de encontrar seguridad y sensaciones positivas en su lesión de rodilla.

Vigaray, con el '22' que porta este año en la plantilla del Real Zaragoza, en un lance del partido de este jueves ante el Juvenil.
Vigaray, con el '22' que porta este año en la plantilla del Real Zaragoza, en un lance del partido de este jueves ante el Juvenil.
Tino Gil/Real Zaragoza

Carlos Martín Vigaray, lateral derecho del Real Zaragoza de 28 años, trata de volver a sentirse futbolista útil después de 16 meses de dura baja médica y, por derivación, sin poder entrar en los planes de ningún entrenador desde el final de la temporada 20-21. El getafense, tras una larga y tortuosa rehabilitación de una lesión en el cartílago de la rodilla derecha, que ha llegado a poner en duda su recuperación para la práctica del fútbol de alta competición en determinados momentos, estrenó su nuevo dorsal en la plantilla este año (ha cambiado el 2 por el 22) en el partidillo del jueves ante el Juvenil de División de Honor que Juan Carlos Carcedo programó para observar a los menos habituales en sus alineaciones de este dubitativo inicio de temporada 22-23.

El espigado zaguero diestro madrileño (1,82, un lateral de estatura) participó en la segunda mitad de un partido de poca hondura en su formato, pero para él de enorme importancia anímica. Desde el 25 de mayo de 2021, en Mallorca, no sentía lo que es jugar un partido: correr tras el balón bajo presión real, ir al corte, hacer una cobertura, replegar ante un ataque rival, sacar de banda, pugnar en una pelota dividida, desmarcarse al espacio...

Su último partido fue en el estadio de Son Moix, en la penúltima jornada (la 41ª) de hace dos temporadas, ya con el equipo salvado del descenso a Segunda B de forma matemática tras haber ganado días antes 3-0 al Castellón en La Romareda. Se cambió en la caseta balear con los Gabriel 'Toro' Fernández, Zanimacchia, Sanabria, Vuckic, Igbekeme, Peybernes, Tejero... eran los coletazos del 'Milagro de Jim' (con mayúsculas) del que Vigaray quiso ser partícipe para ayudar a un equipo con tez moribunda largos meses, pese a jugar infiltrado y bajo mínimos muchas jornadas. Tras esa noche mallorquina, Vigaray ya no pudo más. Le vino bien para no estar en la foto del vergonzoso 0-5 ante el Leganés con el que el Real Zaragoza cerró ese curso, el peor de la historia reciente. 

Ya no pudo empezar la pretemporada siguiente. Volvió del mes de vacaciones crujido. Avisó de que su mal era serio, grave. Una artroscopia diagnóstica practicada a primeros de julio de 2021 reveló que tenía seriamente dañado el cartílago de la articulación de la rodilla derecha. El quirófano era ineludible e inminente. La operación, tras el correspondiente preoperatorio meticuloso, la llevó a cabo el prestigioso traumatólogo Pedro Guillén en la Clínica CEMTRO de Majadahonda (Madrid). No llegó a tiempo de jugar ni un solo minuto con Juan Ignacio Martínez 'Jim' el año pasado, que lo pasó totalmente en blanco. 

Este verano recién atravesado, Vigaray tampoco hizo bien la pretemporada. Estuvo, pero siempre trabajó al margen, en Boltaña, en Marbella, en casa. De vez en cuando probaba con el resto de compañeros alguna mañana, algunos ejercicios, pero nunca estuvo apto para entrar en convocatorias, para jugar algún bolo estival contra cualquier rival menor. Nada. 

Por eso, que hace unas horas, en las puertas de octubre de 2022, Vigaray aparezca en una alineación, aunque sea en un partidillo de jueves frente al Juvenil, llama la atención. Es un indicio de progresión. Quizá una prueba última para ver cómo responde su rodilla lastimada. 

Carlos es joven, pero su carrera se ha visto truncada demasiadas veces por los problemas físicos. Es, sin duda, el mejor lateral derecho que ha pasado por el Real Zaragoza en esta década en Segunda División. Un futbolista que, en plenas facultades, era un jugador de Primera eventualmente en una categoría inferior. Vino del Getafe, a instancias de Víctor Fernández, para dotar a la defensa zaragocista de calidad, potencia física y presencia, cuando el equipo estuvo más cerca del ascenso (truncado por la pandemia de covid). Jugó 50 partidos en dos temporadas y marcó dos goles. Y esta es su historia hasta hoy. Cuando se halla en el momento culminante para discernir si podrá retornar a su estatus profesional o, pese a todos los intentos, la cuestión va a ser una quimera. 

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