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Carcedo y Torrecilla esperan un paso adelante clave de los veteranos

Hasta 15 de los jugadores fichados o promocionados de la cantera en los dos últimos años tienden a seguir.

Partido CD Teruel-Real Zaragoza, tercer amistoso de pretemporada
Partido CD Teruel-Real Zaragoza, tercer amistoso de pretemporada
Daniel Marzo

El Real Zaragoza 22-23 va a contar finalmente con un esqueleto de plantilla cuajado con muchos futbolistas que ya han militado en el equipo el curso pasado y el anterior. Dos años de rendimientos deficientes en lo colectivo, con clasificaciones apuradas y riesgos en la zona baja de la tabla importantes en las respectivas ligas precedentes, donde el equipo zaragocista merodeó el descenso en la mayor parte del tiempo.

Pero en el área deportiva, que sigue rigiendo Miguel Torrecilla -después de llegar hace año y medio al club, como mentor de varios de los futbolistas que van a continuar-, se confía en que ese contingente importante de piezas que va a sostener de nuevo al Real Zaragoza cada fin de semana dé el necesario paso adelante en su solvencia, calidad y aporte al juego colectivo. La intención es que, así, el nuevo bloque que va a dirigir Juan Carlos Carcedo con nuevos métodos e ideales, consume el salto cualitativo que lo lleve a ser habitual en la parte alta del escalafón de Segunda División.

Ya advirtió Raúl Sanllehí, el nuevo director general de la recién estrenada propiedad accionarial, que su modelo de trabajo no era proclive a una revolución o una catarsis: "No vamos a entrar como un elefante en una cacharrería", dijo a principios de junio, mientras tomaba cuerpo el cambio de testigo en la SAD. En lo referente a la composición del vestuario blanquillo, este lema va a llevarse a cabo con exactitud. Tanto por filosofía propia como porque la herencia de los contratos en vigor recibidos del pasado reciente, cuestión sagrada en el mercado laboral del fútbol español que tutela La Liga (LFP), así obliga.

Dos veteranos referenciales

El primer Real Zaragoza de la nueva propiedad y la nueva era va a seguir contando con los veteranos Zapater y Cristian Álvarez, dos futbolistas de valoración fuera de lo ordinario en la caseta por su larga trayectoria, su edad y sus valores anejos a su propia aportación sobre el césped, que ha seguido siendo determinante desde hace años pese a su avance inexorable en veteranía y años. Estos dos no entran, por su singularidad, en la exigencia que sí van a tener la mayoría de los demás miembros del equipo. Esos que, tras un año o dos en el Real Zaragoza -en las dos campañas de mala praxis- están en la tesitura de dar el paso adelante que Carcedo y Torrecilla aguardan con ansias. Tan importante va a ser acertar en el rendimiento inmediato y positivo de los nuevos fichajes (por ahora cuatro, el portero Rebollo, Simeone, Molina y Mollejo) como, sobre todo, conseguir que el resto de ‘veteranos’ muestren mejorías ostensibles respecto de lo que han aportado en los últimos tiempos.

El bloque clave para el devenir

A ellos se añaden los que promocionaron hacia el primer equipo procedentes de la cantera zaragozana en este mismo tiempo de dos años a esta parte: Francés, Francho, Azón y, en menor medida, el emergente Puche. Los tres primeros también afrontan su tercer año en el día a día del equipo profesional del Real Zaragoza. Son apuestas firmes de presente y futuro. Y, por ello, aún más que en el caso de los foráneos, se espera en los despachos nobles de la entidad que este sea el momento de su explosión definitiva a través de una trayectoria dentro del grupo que se supere en relación al pasado de modo notable o sobresaliente. Es el momento. O es ahora, o quizá no lo sea nunca. El fútbol no deja muchos márgenes temporales para medir progresiones. Otro año más como los pasados, en términos globales como equipo, no ayudaría a ninguno en particular y, lo más relevante, tampoco al equipo.

Si se suman todos estos protagonistas que están en la sala de espera de un rendimiento superior al conocido hasta hoy, se observa que son 14-15 piezas del mecano que va a manejar Carcedo desde el primer partido de liga en Las Palmas. Este es el material humano, junto con los fichajes habidos y los que faltan (el delantero estrella es el más relevante de los que se esperan), con el que el Real Zaragoza va a competir en gran medida en el nuevo camino emprendido por la SAD.

El resto de futbolistas que prosiguen unidos a la compañía por contrato presentan un tipo de evaluaciones apriorísticas distintas. Ratón, Vigaray, Nieto, Lasure, Clemente, Carbonell y, los aún no reubicados, Nick Buyla y Bikoro son ocho casos diferentes al resto. Los cuatro últimos no tienen sitio en el esquema de Carcedo, aunque el canterano Clemente, que suma ya dos cesiones en dos años, podría acabar forzando su permanencia en el plantel si no halla un lugar apetecible en Segunda donde firmar su tercer préstamo.

Los cuatro primeros, de edad más avanzada, radicación más lejana en el club y con cuestiones de salud de hondura de las que están en proceso de salir futbolísticamente, (casos de Vigaray y Lasure) los convierten en valores de menor rango por sentido común.

No estamos pues ante un Zaragoza nuevo. Sí ante un Zaragoza que quiere obtener otra rentabilidad del 75 por ciento de sus futbolistas, que van a continuar en sus puestos. La llave se llama Carcedo.

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