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Cristian Álvarez: "La fotografía que tengo en mi mente es la del ascenso a Primera"

El portero argentino del Real Zaragoza, que cumplirá 36 años en noviembre, afronta su quinta temporada como referente principal de un vestuario en construcción.

Cristian Álvarez, en una de las porterías del Pinatar Arena, posa para HERALDO DE ARAGÓN.
Cristian Álvarez, en una de las porterías del Pinatar Arena, posa para HERALDO DE ARAGÓN.
Joaquín de Haro/LOF

Usted conoce bien los dientes de sierra del rendimiento del Real Zaragoza en Segunda. ¿Siente cierto alivio este verano al venir de una liga terriblemente mala?

Sin duda. El año pasado vivimos una temporada muy larga. Pero que muy larga. Enseguida nos metimos abajo del todo y nos pegamos toda la liga hablando de lo mismo, del descenso. Fueron nueve meses en una dinámica muy negativa que salvamos muy al final. Respiramos con la salvación. Ahora, yo, en lo personal, me encuentro muy ilusionado. Para mí, las vacaciones fueron fundamentales. Estos 40 días de desconexión a mí me han servido para procesar todo lo vivido en un año tan malo. He revisado también los puntos a mejorar en mi caso particular. Me he cargado de energía al máximo. Voy a afrontar esta temporada con una fuerza diferente.

Comienza su quinta temporada en el Real Zaragoza. Un caso extraño en un fútbol de mil traspasos, de inestabilidad del futbolista. ¿Cómo decidió quedarse y echar raíces aquí?

Fue un cúmulo de muchas cosas. Se alinearon una forma de ser y de sentir, la mía, con la idiosincrasia de la ciudad, Zaragoza y sus valores. Todo lo que he encontrado se ajusta mucho a la forma en la que yo fui criado en mi familia. Yo, a lo largo de mi carrera futbolística, esos valores los fui olvidando. Sin quererlo, porque te ves envuelto en las dinámicas del fútbol profesional y, en la élite, a gran escala, te confundes.

¿Es una crítica negativa de los modos del fútbol moderno?

Digo que te confundes porque acabas corriendo detrás del dinero. Yo lo he hecho. Y no me ha salido bien. Entonces, piensas, te paras y llega un momento en el que quieres estar donde a uno le hace bien. En Zaragoza yo estoy haciendo desde hace cuatro años lo que siento como persona. Creo que es mucho mejor que lo otro. A la larga, en la vida, todo se equilibra. Y una cosa trae la otra. Así que, hoy por hoy, hago prevalecer el sentirme bien antes que el dinero. Me siento profundamente agradecido por cómo me tratan en Zaragoza sus gentes. Ya no me siento un extranjero en nuestra ciudad. Digo ‘nuestra’ porque ya la considero mía, cada día más.

Por esta manera de ser tan concreta que tiene, echará de menos a alguno más como usted en el mundo del fútbol profesional.

Quedan pocos (risas), sí. Pero también le digo que en el vestuario del Real Zaragoza hay muy buena calidad humana. Y, en un ámbito más amplio, hay más calidad humana en la Segunda División que en Primera. Lo mío está más cercano al fútbol de culto, aquel en el que los jugadores pasaban muchas temporadas en un mismo sitio y se sentían muy identificados con la institución, con el escudo, con el club.

El fútbol negocio, el concepto industria por encima del deporte, ha acabado con esos ideales.

Los futbolistas, antes, eran razones de vínculo de los aficionados con un equipo. El fútbol era una escuela de sentimiento, de pertenencia. Esto cada vez lo ves menos ahora, en ningún lugar. Es casi imposible nombrar un futbolista que lleve toda su vida en un mismo club hoy en día, no es posible memorizar una alineación varios años en un mismo equipo. La actualidad ha variado respecto del pasado bonito del fútbol. Yo creo que, paso a paso, deberíamos intentar recuperar estos valores. Son la esencia del fútbol y ayudan a unir a la gente con lo suyo. No sé si en el futuro, cuando sea, volveremos a disfrutar de ese fútbol que ya no es fútbol.

El zaragocismo está expectante por cómo se podrá salir algún día del pozo de Segunda. ¿Está el Real Zaragoza en manos del azar en gran medida?

Si te fijas en otros clubes que han conseguido el ascenso en los últimos años ves que muchos han mantenido durante un tiempo una base con los mismos jugadores. Creo que eso es un factor que facilitó su ascenso a Primera División. Pero si miras otros ejemplos, eso tampoco te garantiza dar el salto a Primera. Y ves que, además, hay otros equipos que, circunstancialmente, se han encontrado con ascensos inesperados, casos del Valladolid en su día, el Elche hace un año… Son momentos en los que la suerte influye, cierto. Pero a mí no me gusta decir ni plantear que estamos en manos del azar. Yo siempre considero que las cosas se hacen con un sentido. Y quedar en manos del azar es como no hacer las cosas con la seriedad que merece el caso.

¿Qué cree usted clave para que el Real Zaragoza vuelva a cuajar un año bueno, de los de estar arriba en la tabla todo el año?

Necesitamos una estabilidad. Algo que en lo que va de verano no hemos tenido por lo que está sucediendo en el entorno del club. Nosotros, en el grupo y en el cuerpo técnico, gracias a Dios que estamos bien. Sigue el mismo entrenador del año pasado, lo que es muy importante a mi juicio. Tenemos así muchas ideas claras de antemano, lo que favorecerá un buen inicio si hacemos las cosas bien. No como en años precedentes.

¿Aprecia nerviosismo dentro del vestuario?

Nosotros, los futbolistas, no queremos instalar esa sensación en el vestuario. Sobre todo en lo que hace referencia a los chavales, que están dando sus primeros pasos con el primer equipo, que hay que cuidarlos y apoyarlos. No queremos mezclarlos a ellos en una situación que viene de arriba, ajena al equipo como tal. Ahora bien, lo que está ocurriendo nos afecta a todos. Y hay que tratar de que impacte lo menos posible en la plantilla. Pero lo cierto es que el tiempo se está acortando y cada vez queda menos tiempo para empezar la competición.

Todos ustedes, aquí en Murcia, hablan ya de la liga, del Ibiza, del día 13..

Es natural. Es que necesitamos armar el grupo lo antes posible, si es que van a venir refuerzos, algo en lo que confiamos que así sea. Es muy importante, mucho más este año, por venir de donde venimos, empezar bien la nueva liga.

Es crucial embocar bien las primeras jornadas, disolver dudas y nervios prematuros.

Sin duda. Es muy importante empezar con buenas sensaciones y, sobre todo, con buenos resultados. A partir de ahí, luego se facilitan mucho las cosas cuando hay que acometer los vaivenes de la temporada, que siempre surgen, y en los que hay que ser fuertes. Para eso es vital ser una piña, tanto en el equipo como con todo lo que nos rodea: la afición, ustedes los periodistas, el club… Empezar bien favorece armar esa piña. No hacerlo, dificulta. Por eso es muy necesario reforzar el equipo cuanto antes.

¿Todavía le duele en el alma no haber ascendido hace dos temporadas?

Sí. Es obvio. Pero eso me lo guardo dentro de mí y dejo que me dé fuerza. No quiero que me afecte. Pero sí. Duele mucho.

¿Qué pasó?

Fue algo duro… Son inercias. Hasta el parón, todo nos salía bien, íbamos lanzados. De repente, nos encontramos con la pandemia, se paró todo. No nos vimos entre nosotros durante mucho tiempo. Volvimos a jugar en un fútbol desangelado, sin público, antinatural. Y nosotros somos el Real Zaragoza, no hace falta que lo diga yo. Sin afición, sin el ambiente, sin lo que significa el fútbol en esta ciudad, somos un club más. Este fútbol sin gente nos achica a nosotros y agranda a otros. Iguala por lo bajo. Es exactamente así.

Cuando Cristian Álvarez habla en el vestuario, ¿los demás callan?

Ya tengo una edad. Es algo normal. A mí también me pasó con los mayores cuando yo era un joven que empezaba. Por eso mismo, yo intento ser más consciente de lo que hago en el vestuario, porque también yo estoy madurando. Te das cuenta de que todo lo que dices o haces tiene repercusión en los demás. Soy más consciente de eso con el paso de los días, así que cuido el rol que tengo para medir las palabras, las acciones, mis emociones… Procuro sentirme siempre cerca de un talante tranquilo, que los otros vean en mí alguien en donde apoyarse dentro de este mundo tan raro que es el fútbol. Esto es una trituradora de carne en la que ves como alrededor de ti pasa gente, y pasa gente, y pasa gente… He optado por tratar de dar serenidad a mi entorno.

Tiene 35 años. ¿Piensa seguir en el Real Zaragoza hasta que se alcance el ascenso? ¿Quiere estar en esa foto?

Uff...ya lo creo. Esa fotografía es la que tengo en mi mente. Esa es hoy mi ilusión, mi ambición y mi motor personal. El ascenso del Real Zaragoza es un leitmotiv que me mantiene todavía joven hoy en día.

Dice la historia que el Real Zaragoza, tras tocar suelo en épocas muy peligrosas, se ha impulsado hacia sus más grandes éxitos.

Sí. Tomemos como referencia esa clase de situaciones para ilusionarnos y asumir energía positiva. Si ha pasado otras veces, la historia tiene repeticiones.

Más allá de los refuerzos que vayan a venir, ¿ve equipo suficiente para pelear en lo más alto?

Yo me rijo por lo que siento, por mis intuiciones. Y yo creo que vamos a hacer un gran año.

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