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Casademont Zaragoza: una victoria para seguir creyendo

Después de siete derrotas seguidas, el equipo aragonés está obligado a ganar este miércoles al Obradoiro, un rival directo en la lucha por la salvación (21.30). 

Rodrigo San Miguel y Deon Thompson se entrenan en el pabellón Príncipe Felipe.
Rodrigo San Miguel y Deon Thompson se entrenan en el pabellón Príncipe Felipe.
Guillermo Mestre

Triunfo o infierno. El Casademont se jugará este miércoles ante el Obradoiro (21.30, Movistar+), en el pabellón Príncipe Felipe, gran parte de sus aspiraciones de sellar la salvación. El único resultado válido pasa por la victoria; porque la derrota supondría un descalabro mayúsculo, de consecuencias devastadoras, para un equipo deprimido y desencantado, sin identidad, sin carácter, sin alma, sin capacidad de reacción, que ha claudicado en sus últimos siete partidos y que se encamina irremediablemente a la Liga LEB. 

Un nuevo tropiezo en casa, y ante un rival directo, conllevaría un paso en falso gigantesco, prácticamente definitivo, cuando sólo restarían seis jornadas para que finalice la competición regular. Si pierde, el cuadro aragonés avanzará hacia el abismo, que quedará, ahora sí, a escasos centímetros de distancia.

Además del triunfo, a todas luces necesario, el Casademont también debería imponerse a su rival por más de cinco puntos de distancia y, de esta forma, recuperar el ‘basteaverage’ particular. En el partido de la primera vuelta, celebrado el pasado 20 de noviembre –undécima jornada–, los gallegos conquistaron la victoria por 87-82. En este sentido, existe un dato muy perjudicial para los zaragozanos. En caso de triple o cuádruple empate –que se resuelve por las victorias obtenidas entre los equipos implicados–, el  Casademont presenta un balance especialmente negativo: perdió sus dos compromisos con el San Pablo Burgos y el Fuenlabrada, además con contundencia; y tiene igualado el ‘basketaverage’ particular con el colista, el Real Betis, con los que un posible empate se solucionaría por la diferencia de puntos general. 

Al menos, el cuadro aragonés sí fue capaz de doblegar a domicilio al Andorra (83-92), rival que comparecerá en el pabellón Príncipe Felipe el próximo 10 de mayo, en la penúltima jornada de la competición.

El Casademont acude a la cita con urgencias, dudas, nerviosismo y ansiedad, después de haber acumulado hasta siete derrotas consecutivas. Una secuencia que comenzó ante el Manresa (94-73), el pasado 12 de febrero; que continuó en los partidos ante el Gran Canaria (76-96), el Lenovo Tenerife (62-77) y el Valencia Basket (81-79); y que se prolongó después, ya con el nuevo entrenador en el banquillo. 

En este sentido, la contratación de Dragan Sakota no ha tenido aún el impacto esperado. El serbio ha dirigido tres partidos de los zaragozanos, todos con un desenlace adverso: el Casademont perdió en sus desplazamientos a Burgos (78-56) y Sevilla (79-69), ante dos rivales directos; y también claudicó en casa, ante el Joventut de Badalona (63-77), tras protagonizar un deplome sorprendente en los tres últimos minutos de la contienda.

La reacción tampoco ha llegado de la mano de Sean Kilpatrick, muy alejado de su mejor versión. El escolta se incorporó a la plantilla aragonesa, el pasado 20 de marzo, para dotar al equipo de mayor capacidad ofensiva y amenaza exterior, y para asumir responsabilidades en los momentos más comprometidos. Sin embargo, ha ofrecido de momento un rendimiento desalentador, con valoración negativa en los compromisos ante el Burgos (-5) y el Rel Betis (-4), y con cuatro puntos anotados contra el Joventut, con 2 de 9 en los tiros de campo.

Mayor incidencia tuvo Christian Mekowulu en su debut, el pasado sábado, en Sevilla. El pívot no sólo intimidó atrás, sino que también sumó 11 puntos y 3 rebotes en los 18 minutos que permaneció sobre la pista. Mientras, hoy se estrenará con los aragoneses el base Frankie Ferrari, el último refuerzo del Casademont, quien ha firmado para los últimos siete partidos del campeonato.

Respecto al rival, su mayor amenaza atiende a Laurynas Birutis. Se trata del octavo jugador más productivo de la Liga Endesa, con unos registros de 13,1 puntos, 4,9 rebotes y 15,8 créditos de valoración por partido. El cuadro gallego, además, también dispone de otros grandes anotadores como Kassius Robertson (14,1 tantos), Thomas Scrubb (11,8) y Henry Ellenson (11,4).

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