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Fiestas del Pilar
Fiestas del Pilar 2019

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Una Ofrenda de Flores para el recuerdo

Cientos de miles de zaragozanos cumplieron con la tradición de entregar sus flores a la Virgen, en una jornada calurosa y multitudinaria, en la que se estrenó un acceso por la calle de Don Jaime. 

La Ofrenda parece que no tiene techo y la de este sábado se recordará no solo por ser multitudinaria (fueron 768 los grupos que desfilaron), sino también por las altas temperaturas y por su paso ligero, pues –aseguran fuentes municipales– que los retrasos no superaron la media hora de espera. A mitad de tarde el Ayuntamiento hizo balance y ofreció algunos datos parciales que indicaban que a las 18.00 habían pasado ya junto al manto de la Virgen hasta 189.834 oferentes. Eran unos 530 grupos y todavía quedaba mucha Ofrenda por delante.

Las novedades articuladas para procurar un desfile más ágil funcionaron correctamente. El desvío de grandes grupos por Don Jaime I se habilitó a partir de las tres de la tarde y "permitió recuperar el retraso acumulado", explicaban los organizadores. De hecho, a pesar de que el paseíllo municipal granjeó unos minutos de espera al mediodía, la mayoría de los grupos pudo salir en hora en horario vespertino.

Y no fueron pocos, porque desde que los más madrugadores –los vecinos de Sestrica– estrenaran el manto a las 6.45, cuando apenas había aún luz, hasta 768 colectivos de diferentes localidades, provincias y países pasaron por la plaza para honrar a la Virgen. En un principio, la Ofrenda debía acabar en torno a las 21.10, pero se prolongó casi hasta las 22.00. Esto es, más de 16 horas de bailes, fotos, jotas, alguna que otra lágrima de emoción...

La Ofrenda de Flores está discurriendo sin grandes retrasos, pero con elevadas temperaturas. Se prevé que alrededor de las 22.00 haya concluido.

Y, por descontado, flores. Se calcula que son unos siete millones de flores los que visten la gran estructura de la Virgen, que permanecerá en la plaza –si el tiempo no juega malas pasadas– hasta bien entrada la semana que viene.

Antes de las nueve y media de la mañana ya se habían colocado la bandera floral de El Salvador, país invitado de este año, que brindó una buena representación de su folclore con un colorido en el que predominaban el azul y el blanco. La Cruz de Lorena de doble barra roja compuesta de gladiolos también se puso temprano y a las diez y media ya presidía el manto de la Virgen, que en este año luce de blanco.

Docena de claveles

De hecho, según explicaban este sábado en las floristerías que aún aprovechaban el tirón de ultimísima hora, la docena de claveles blancos arreglados en forma de ‘bouquet’ es el prototipo del ramo que lleva la mayoría. "Este año va un poco mejor que el año pasado, igual por caer en sábado o por el buen tiempo, pero se nota algo más de venta", afirmaba el presidente de la Asociación de Floristas de Aragón, Rubén Cebollero. El precio medio que gasta cada oferente es de unos 16 euros por un ramo de claveles, en los que se trata de evitar los plásticos y celofanes porque –desde hace unos años– están vetados en la Ofrenda.

"Este año el manto luce más porque se han instalado unas nuevas gradas en la parte posterior, que permiten que las flores que recogemos se distribuyan mejor", explicaba uno de los 24 jardineros que tomaban los ramos.

Una parada histórica

El único 'pero' a la celebración fue la necesidad de parar la Ofrenda con motivo de la agresión sexual denunciada la noche anterior en el recinto de Valdespartera. A las 19.00, y siguiendo el protocolo de respuesta institucional contra las agresiones sexuales, el paso de oferentes se detuvo cinco minutos y algunos de los presentes aprovecharon para enseñar sus cachirulos con el lema ‘No es no’. Durante este parón los jardineros no recogieron flores como habían hecho a destajo durante toda la jornada ni tampoco se escuchó un solo acorde en los escenarios, y eso que en la edición de la Ofrenda de este sábado hasta 105 grupos habían manifestado su interés para actuar en el recuperado escenario de la fuente de la Hispanidad, que como novedad se amplió su horario de actuaciones hasta las 20.00.

La organización detuvo a las 19.00 el paso de los oferentes durante cinco minutos, en los que se recordó el compromiso de Zaragoza contra las agresiones sexistas.

Como es tradición, la entrega de flores se completó también por el aire, pues en la plaza pudieron verse los aviones de la Base de Zaragoza, que visitan a la Virgen después de participar en el desfile de la Fiesta Nacional en Madrid. Igualmente se rindió honores a la Patrona de la Hispanidad desde el Ebro, pues se cumplió con ofrenda la fluvial en barcas y falúas que se viene celebrando desde 2008. Entre otras tradiciones que se están asentando en los últimos tiempos está la del concurso de indumentaria –cuyo fallo se dará a conocer este jueves– y la de poder disfrutar de estupendas imágenes cenitales de una plaza abarrotada, que ayer pudieron verse en directo en las redes sociales gracias al vuelo de cuatro drones.

Las altas temperaturas de este sábado –unos 30 grados buena parte de la mañana– hizo que muchos oferentes, nada más entregar sus flores se fueran quitando capas, fajas, chalecos e, incluso, las medias de garbanzo. Cualquier sitio era bueno para deshacerse de las prendas que más calor daban y en Macanaz, la fuente de la Hispanidad o la zona de la Delegación del Gobierno podían verse baturros con más atavíos en las manos que encima de ellos. En Delegación, por cierto, se puede disfrutar de otra de las novedades de este 2019: una alfombra floral de unos 20 metros cuadrados confeccionada por a la Asociación de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas, llegada de Pontevedra.

Emoción desbordada en la plaza del Pilar

Desde dragones chinos, hasta pedidas de mano. En la plaza del Pilar, además de flores, jotas y preciosos trajes regionales, pudieron verse este sábado escenas de lo más curioso

Miguel, bombero de Zaragoza, ha elegido este día para pedirle matrimonio a Cristina, su pareja desde hace 14 años. "Hoy era un día especial. Me temblaban las piernas. Todavía no me lo creo", afirmaba una emocionadísima Cristina.

Hubo quien parecía confundir la jornada e iba cargado de panes y chorizos como si fuera la Ofrenda de Frutos –"es para poder almorzar", se justificaba– y otros que debieron pasar un calor de aúpa (véase algunos diablos andinos) porque los trajes regionales acostumbran a ser recios y este sábado el termómetro apretaba.

Que se lo digan al alcalde, que iba hecho un pincel pero no tardó en desprenderse de la capa que le había confeccionado Miguel -Angel Lahoz de la tienda-taller El Bancal. Jorge Azcón llevaba un traje del concejo zaragozano del siglo XVIII, compuesto por una camisa de hilo, un chaleco de seda en color crudo y una chupa marrón. Lucía igualmente un sombrero de ala ancha y unos zapatos con hebillas, con los que hizo el paseíllo de la corporación municipal desde el zaguán del Ayuntamiento hasta la estructura de la Virgen.

La corporación municipal salía este sábado a las 11.30 del Ayuntamiento de Zaragoza para participar en la Ofrenda de Flores de la Virgen del Pilar. El alcalde, Jorge Azcón, lucía un traje del siglo XVIII, "una joya de la indumentaria aragonesa", ha definido Azcón.
La corporación municipal salía este sábado a las 11.30 del Ayuntamiento de Zaragoza para participar en la Ofrenda de Flores de la Virgen del Pilar. El alcalde, Jorge Azcón, lucía un traje del siglo XVIII, "una joya de la indumentaria aragonesa", ha definido Azcón.

Algunos porque no hubo representación de Zaragoza en Común, aunque sí de Podemos, porque Fernando Rivarés aprovechó para llevar sus flores a la Virgen, aunque luego –claro– no participó de la homilía del arzobispo en la basílica. Esto, por cierto, costó a los concejales de la izquierda alguna ‘enganchada’ en Twitter ya por la tarde... La vicealcaldesa, Sara Fernández, acudió a la Ofrenda con un conjunto completo con vestido y joyas de mediados del XIX. La falda era de seda natural y el mantón de Manila, bordado con detalles en miniatura de chinos. El traje había sido confeccionado y prestado por las hermanas Madurga.

A pesar de portar estas galas, los concejales no se libraron de las críticas de algunos oferentes que llevaban tiempo esperando su turno y vieron cómo por arte de birlibirloque la corporación se les colaba. Tampoco hubo que lamentar este sábado excesivos retrasos, pues solo en momentos puntuales la masiva afluencia de oferentes individuales hizo que la circulación en sus accesos fuese a un ritmo más lento. "Vale la pena esperar. Es un día para el recuerdo. Me encanta, además, que hayan recuperado el escenario de las jotas, que el año pasado brillaron por su ausencia", decía María Isabel Laparra, al tiempo que se improvisabe un moño. A su lado, en Don Jaime I, un par de turistas alemanes no dejaban de tirar fotos: "Venimos de Koblenz y nunca habíamos visto una ‘manifestación’ igual. Resulta enriquecedor que se mezclen tantos bailes distintos de tantos rincones del planeta", decía Stephan Wörner, que aún no había podido bajar a la plaza.

No era esta misión sencilla, pues a las once ya apenas cabía un alfiler. "¡Qué sofocos!", bromeaba con su traje de ansotana Mayte Val, abanicándose con un sombrero con ribete blanco. "Es el primer año que venimos. Como mi madre se llama Pilar, lo hacemos también por ella", explicaba.

Mientras en la plaza ya apenas cabía un alfiler, en el interior del Pilar el arzobispo Vicente Jiménez iniciaba su homilía. "La Virgen del Pilar es fuerza para la renovación de nuestra fe" y "lejos de estar dormida, como canta la jota, vela de día y de noche, se mantiene despierta junto a las orillas del río Ebro, nos sigue refrescando en sus aguas, a veces tranquilas y otras tempestuosas", aseguró Jiménez. También se refirió el arzobispo al problema de la muerte de mayores en soledad y pidió a las comunidades cristianas "que tengan corazón y sean acogedoras de las familias de inmigrantes y refugiados".

La misa contó con las interpretaciones musicales de la Escolanía de Infantes y con la música del organista titular, Juan San Martín Guerrero, y de la solista Elena Sánchez, soprano de la ópera de Düsseldorf, desplazada a Zaragoza para cumplir su deseo de cantar a la Virgen del Pilar, bajo la dirección musical de José María Berdejo. 

(Consulte aquí las últimas noticias de las Fiestas del Pilar 2019) 

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