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movilidad

Cinco años del carril bici de Sagasta: 20% menos de tráfico y un paseo "más amable"

Se cumplen cinco años de la puesta en marcha de la vía ciclista en el corazón de la ciudad. Los usuarios reclaman ahora "valentía" para hacer lo mismo en el paseo de Pamplona.

Algunos usuarios, en el cruce con la avenida Goya, ayer al mediodía.
Algunos usuarios, en el cruce con la avenida Goya, ayer al mediodía.
Heraldo

Parece que fue ayer, pero el carril bici de Sagasta cumple ya cinco años. Entonces el proyecto generó una intensa polémica por la falta de consenso y por la sospecha de que la restricción de carriles provocaría inmensos atascos. Cinco años después, si bien no es de las vías ciclistas más transitadas de la ciudad, sí ha contribuido a desalojar tráfico del centro y los vecinos y usuarios han ‘asimilado’ el carril, cuyos cruces -creen- son "mejorables".

"Es un paseo tan céntrico e importante que parecía intocable, pero después de las obras se vio que no se dieron tantos problemas como auguraban", decía ayer Alberto Valero, que a diario, desde Torrero, cruza cuatro veces el carril bici de Sagasta. "Hay que andarse con mil ojos porque aún hay peatones que invaden la calzada sin mirar, pero yo creo que es una buena infraestructura a la que se está sacando provecho", apuntaba.

Desde su puesta en marcha, los conductores tuvieron que buscar itinerarios alternativos

"Sagasta fue polémico porque, aunque figuraba en el Plan Director de la Bicicleta y tenía el apoyo de la Federación de Barrios, se utilizó como un instrumento político, con grupos que insistían en que habría atascos y sería un caos en hora punta", explica Javier Tello de Zaragoza En Bici. "Por suerte, los técnicos acertaron y se vio que se conseguía reducir el tráfico: en el propio paseo ha caído en torno al 20% y en entre Lagasca y la avenida Goya hay un 12% menos de coches", añade.

En agosto de 2017 se sucedieron los informes sobre hipotéticas retenciones e, incluso, el servicio de Movilidad llegó a admitir que podría colapsarse la plaza de Paraíso. Advertían del gran movimiento de coches en el giro hacia León XIII y las paradas de los autobuses provocarían cuellos de botella. Sin embargo, el cambio de la regulación de los semáforos -con prioridad para el bus- y el hecho de que los conductores prefirieron optar por itinerarios alternativos minimizaron los problemas.

La conexión con el parque Pignatelli sigue siendo una de las asignaturas pendientes

"Parecía que el dejar solo un carril libre para la circulación rodada daría más quebraderos de cabeza de lo que está dando. Ahora el paseo es más amable", comentan los vecinos de Sagasta. La implantación del carril bici también perseguía, precisamente, disuadir a los conductores a elegir este trayecto y obligarles a buscar alternativas por los cinturones. En apenas un par de años se redujo en un 15% el tráfico en zonas tan céntricas como la plaza de Paraíso, en una tendencia que se ha continuado apuntalándose en los últimos meses (un tanto distorsionada por la estadística de la pandemia).

Guillermo Royo, presidente de la Asociación Zaragozana de Usuarios de Vehículos Eléctricos y de Movilidad Personal (Azuvemp), considera que carriles bici como los de Sagasta lejos de entorpecer el tráfico puede atraer a nuevos usuarios de bicicleta o patinete. "No obstante, un carril bici por sí solo no es suficiente y es necesario que exista una red en toda la ciudad para que las bicis o los patinetes sean atractivos y sean una alternativa real como medio de transporte", afirma.

La vía ciclista de Sagasta se hizo sin invadir el bulevar central (como en su día se planteó) y ganando 2,5 metros de anchura a las calzadas. Se separó por bolardos y el estreno de sus 495 primero metros generó expectación pero pocos problemas, como ya había sucedido antes con el paseo de la Constitución, donde el entonces gobierno de ZEC había aplicado la misma fórmula.

El primer tramo del carril de Sagasta, junto al antiguo Cervantes.
El primer tramo del carril de Sagasta, junto a la sede de la CHE.
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No obstante, el diseño incluye cruces discutible y, en cuanto hay alguna obra, se ocupa el carril sin miramientos. Pedalea censuró hace unas semanas que el carril se había interrumpido sin brindar una alternativa, por lo que denunciaron en redes que las administraciones siguen sin considerar que las bicis son un medio de transporte y "piensan que se trata de un juguete anecdótico".

Desde Zaragoza En Bici también apuntan que hay puntos que mejorar como la conexión con Torrero: el carril acaba de forma abrupta, en el parque Pignatelli, donde el trazado y el tipo de pavimento (arena por los andadores) no son los ideales.

Respecto a los aforos de los carriles bici de la ciudad, el de Sagasta pocas veces ha estado en el top de los más frecuentados. Según datos de Movilidad, el de Gran Vía es el más exitoso de toda la malla ciclista (con un importante aumento también de los patinetes que lo cruzan) y los que discurren por la ribera, por Echegaray y Caballero, y por la avenida de Goya también registran más de 2.000 usos diarios. El de Sagasta se queda en la mitad, si bien otros como el de la avenida de Valencia aún arrojan cifras más pobres (apenas una treintena por sentido lo recorren cada hora).

El gran desafío del paseo de Pamplona

Desde hace una década Zaragoza apuesta por la extensión de los carriles bici (“no tanto por la cantidad como por la calidad”, explican), si bien aún queda una gran arteria pendiente de asumir el reto ciclista: el paseo de Pamplona y parte de María Agustín. En este punto tan crítico hay proyectos, planos, bocetos e ideas para implantar el carril desde el año 2012, pero ningún gobierno municipal se ha atrevido a dar el paso. De momento, es la única vía que desemboca en la plaza de Paraíso que no tiene carril bici y su ausencia impide una continuidad desde la plaza de Europa hasta Torrero. Sí se han pacificado carriles, se ha limitado la velocidad y se ha ‘calmado’ la circulación, pero nunca ha llegado a fructificar un carril propio. En su día porque se dijo que la línea 2 de tranvía está llamada a pasar por ahí, pero ha pesado más "la falta de voluntad o de valentía política", dicen los ciclistas. Hay que recordar que en el eje de María Agustín y paseo de Pamplona es zona ‘sensible’ porque circulan a diario más de 32.000 vehículos días en el tramo más cercano a la plaza de Paraíso, y más de 43.000 en la zona del Portillo.

En este 2022, tras un parón en las inversiones ciclistas y habida cuenta de que con la covid los ciudadanos han optado masivamente por las bicis y los ‘vmp’ (han aumentado un 80%), el Ayuntamiento ha optado por continuar ampliando una red que cuenta ya con 130 kilómetros de carriles bici. Entre los más recientes están la prolongación de Tenor Fleta, los que se llevan a cabo con la reforma de Tenor Fleta y los que se trabajan en José Galiay y Tomás Lezaún. También está previsto actuar en la prolongación de la avenida de Puerta Sancho y crear más de 2,8 kilómetros de red en Pablo Ruiz Picasso. Fray José Casanova, Pedro III el Grande y conexiones en el polígono de Malpica son otros de los proyectos sobre la mesa.

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