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Más de 300.000 españoles cambiaron en 2020 el coche por la bici o el patinete

La gran mayoría seguirá usando estos medios de transporte alternativos tras la pandemia y hasta 3,5 millones de vecinos valoran sumarse a ellos.

Un ciclista y un usuario de patinete por el carril bici de Gran Vía, el más demandado de la ciudad
Un ciclista y un usuario de patinete por el carril bici de Gran Vía, el más demandado de la ciudad
Oliver Duch

El descenso de los desplazamientos registrado en las ciudades españoles el año pasado como consecuencia del confinamiento y de las restricciones sociales impuestas por la pandemia le ha dado a la bicicleta y al patinete eléctrico el empujón que necesitaban para presentar oficialmente sus credenciales como medios de transporte alternativos al coche, la moto, el autobús, el metro o el cercanías.

El año del coronavirus ha servido para que más de 300.000 españoles dejasen su automóvil o motocicleta en casa -o renunciasen a tenerlos- y realizasen los desplazamientos del día a día a bordo de medios también privados, pero bastante menos contaminantes. En concreto, 218.400 comenzaron a utilizar la bicicleta como sistema para trasladarse y unos 105.820 se subieron a los patinetes con igual fin, según recoge el estudio promovido en todas las poblaciones de más de 25.000 habitantes por la Red de Ciudades Españolas por la Bicicleta (RCxB).

Pero los coches no son los únicos que se han quedado en el garaje a cuenta de los nuevos transportes urbanos de dos ruedas. Casi otros 350.000 españoles, en su mayoría usuarios habituales de medios de transporte colectivos, han dejado también de acudir a las máquinas expendedoras de bonos y billetes para empezar a desplazarse en bicicleta (196.700) o en patinete (148.000).

Quienes se sumaron en 2020 a los usuarios del patín eléctrico buscaban sobre todo encontrar un sustituto para sus desplazamientos urbanos obligados. Uno rápido y que les evitase en lo posible los contactos sociales indeseados y las aglomeraciones en el día a día, principales focos de contagio del coronavirus. El 40,2% lo hizo para dejar de coger el autobús o el metro y el 29% para no tener que utilizar sus coches. Las motivaciones que expresaron cuadran con los propios usos dados al patinete por sus dueños. Tres de cada diez lo utiliza para ir a trabajar o estudiar y casi otros seis para sus quehaceres cotidianos (gestiones, compras, médicos, etc), según recoge el mismo estudio. En total, el 90% lo enfoca a sus obligaciones diarias.

La bicicleta también tiene un fuerte componente de transporte alternativo en las ciudades, aunque la mitad de sus propietarios aún las usan con fines lúdicos (paseos y deporte). No obstante, el 31% de los urbanitas que se sumaron en 2020 al colectivo ciclista lo hicieron para no coger el coche o la moto y el 28,1% para no subir en el transporte público. De hecho, la cuarta parte se desplaza en este vehículo 100% ecológico al trabajo o al lugar de estudios y un tercio más lo monta para realizar sus gestiones y obligaciones habituales.

Patinadores 'millennials'

Uno y otro medios de transporte alternativos tienen ciertas diferencias en cuanto al perfil de su usuario. En el caso de la bici, es muy transversal. Tiene peso en todos los grupos de edad y en ciudades de todos los tamaños. El patinete, en cambio, tiene un claro sesgo 'millennial' (el 43% de los usuarios tiene entre 25 y 39 años) y quienes lo eligen viven en grandes ciudades (el 80% en poblaciones de más de 100.000 habitantes). La brecha de género, que nunca existió en el patín eléctrico, casi ha desaparecido en la bicicleta con la masiva incorporación de mujeres en 2020. Es de un 60-40 a favor de ellos.

El fuerte aumento de estas fórmulas de transporte urbano se enmarca en una eclosión general de las bicis y los patinetes durante la pandemia, sin distinguir los usos. El año pasado se elevaron en 700.000 personas los usuarios de bicicletas en las ciudades españolas y en más de 350.000 los de patinetes. "En un marco general de baja movilidad a consecuencia de la pandemia, muchas personas se han acercado al uso de la bicicleta y el patinete, especialmente en las grandes ciudades. Han surgido miles de nuevos usuarios. Otros se lo han planteado y muchos piensan que las utilizaran en el futuro", explicó el presidente de RCxB, Antoni Poveda.

Pero lo más trascendente es que el estudio concluye que el afianzamiento de estos medios de transporte alternativos parece que ha venido para quedarse. Hay dos datos que así lo apuntan. El primero, que hasta ocho de cada diez usuarios de bicicleta durante la pandemia y siete de cada diez propietarios de patines están "seguros" de que continuarán con su apuesta por la movilidad ecológica. Y el segundo, que hasta 3,5 millones más de españoles de 16 a 65 años se plantean pasarse ya este mismo año a la bicicleta o el patín. Dos millones a la primera y un millón y medio a la segunda. Las ciudades con más porcentaje de adeptos potenciales están en Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana y Andalucía.

"Los resultados nos confirman que todas administraciones, independientemente del color político, debemos seguir mejorando e incrementando las políticas a favor de la bicicleta y del patinete, para convertirlos en verdaderos medios de transporte diario. Mejorar y ampliar las infraestructuras y los servicios era ya una necesidad antes de la pandemia, que se ha acelerado y ratificado", certificó Poveda.

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