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¿Qué ha sido del Mercado de Las Armas?

Vecinos y comerciantes echan en falta la actividad de este mercadillo de San Pablo que ayudó a "revitalizar" el barrio, y piden soluciones al Ayuntamiento para un proyecto que generaba "mucha actividad cultural".

Mientras muchos comercios volvieron hace meses a abrir la persiana tras levantarse las restricciones y mejorar esta crisis sanitaria, otros proyectos culturales y económicos -como el Mercado de Las Armas- continúan en un "limbo" al que nadie da respuesta.

"Un año y siete meses después de la última edición seguimos sin poder volver a celebrar lo que ha venido siendo el mercado de referencia de diseño y artesanía de Zaragoza durante muchos años. Hemos sido prudentes en este tiempo debido a la covid y las restricciones, no queríamos perder la esencia y el ambiente. Mientras tanto, el entorno de Las Armas languidece y desde la Administración no hay respuestas", se quejaban esta semana los organizadores en las redes sociales. 

El popular mercadillo, que se celebraba el segundo domingo de cada mes, llegó a convertirse en un "balón de oxígeno" para un barrio que desde hace meses se sume en el abandono sin su presencia.

"Era un lujo tenerlo a las puertas de la librería"

"El Mercado nació como una idea de vender una Zaragoza diferente y traía un flujo de gente el fin de semana que de normal no venía. Era casi un evento cultural y para nosotros desde luego era un lujo tenerlo a las puertas de la librería", confiesa Beatriz Barbero, propietaria del Armadillo Ilustrado. 

Este es uno de los ocho locales ubicados en la misma calle que siguen trabajando tras la pandemia, con la esperanza de que la recuperación económica y el levantamiento de las restricciones devuelva la "vida" al entorno de Las Armas, donde Beatriz abrió su negocio hace ya diez años. La covid -cuenta- ha dejado en la zona un ambiente completamente diferente al que tenía en 2019. Al llegar a la plaza de Mariano de Cavia, un solar a medio vallar y totalmente vacío ofrece una imagen que es para muchos "desoladora". 

"Desde el confinamiento aquí hubo okupas, que se metieron en unos contenedores de obra, y para atajar la situación desmantelaron el solar. Las vallas las han arrancado pero no se han molestado mucho en limpiar", comenta una vecina. 

Al entrar al espacio que antes ocupaba el mercadillo, en la plaza de Mariano de Cavia, varios turistas fotografían los grafitis que decoran sus fachadas. Desconocen que allí se celebrara antes un mercado y al descubrirlo su gesto cambia (para bien). 

¿Qué ha sido del Mercado de Las Armas?

En el Armadillo Ilustrado, la librería con entrada y salida a esta plaza, Beatriz Barbero sigue atendiendo a una clientela fiel, en su mayoría de barrio, pero echa en falta el ambiente de aquellos domingos que revitalizaban el comercio y la zona. "Nosotros al final seguimos trabajando día a día, mucha gente se acerca porque conoce lo que tienes y sigues aguantando, pero ojalá la imagen volviera a ser la de hace tres años. Aquí sigue viniendo turismo de fin de semana porque en algún lado ha visto que esto es un foco de actividad cultural, pero la verdad que el entorno no acompaña...", lamenta esta librera, que no pierde la esperanza de que este espacio vuelva a ser lo que era. "Que esté así es una lástima y un problema para todos, pero hay que intentar presionar a las instituciones para que esto se recupere porque el fin de semana viene turismo y esto se mueve", reitera. 

En la misma calle, a tan solo unos metros, tres emprendedores zaragozanos abrieron el pasado mes de junio un espacio, 'Viaje a la sostenibilidad', que a pesar de no coincidir en el tiempo con el transitado mercadillo también lo recuerdan. "Tenemos proyectos para jóvenes sin formación académica a los que mandamos al extranjero para hacer algo que revierta en el entorno: bien sea artístico, cultural o trabajos para la comunidad. El Mercado lo echamos mucho de menos porque somos una cooperativa que trabaja con jóvenes y es un ambiente que nos gustaría recuperar", explica Elena Kragulj, coordinadora de proyectos internacionales de este negocio local. Mientras ella trabaja en el interior del establecimiento, su pareja realiza una actividad en la plaza con un grupo de jóvenes. Cuentan que es uno de los requisitos que Zaragoza Activa les puso para alquilarles este espacio. 

"El Mercado fue muy positivo y mejoró mucho el ambiente. Ahora está todo más dejado"

En el local de al lado, Mique Bielsa dirige un estudio de diseño gráfico que toma su nombre. Está especializado en branding y packaging y en él trabajan tres empleados. Llegaron a este entorno en 2017, cuando aún se celebraba los domingos el Mercado. Ahora -confiesa- está todo más dejado. "Mi familia, que desde hace años ya vivía por aquí cerca, ha visto cómo se ha ido degradando la zona. El Mercado fue muy positivo que se trajera aquí, y toda esa acción urbanística que lo acompañó mejoró mucho el ambiente", reconoce este empresario. Volver a la actividad después de la covid es para este negocio estimulante, pero no ocultan su "tristeza" por la falta de limpieza y degradación que sufre este entorno. "El mercadillo le aportaba vida y le daba energía, que ahora falta. Incluso se nota que algún servicio ha dejado de existir. Por ejemplo, los veranos ponían a un profesional que hacía las labores de conserje en la zona y eso se ha perdido. También se ve que está todo bastante más dejado", resume antes de lanzar una petición a las autoridades locales. "Estaríamos encantados de que volviera; todo lo que sea positivo, que traiga vida, alegría y energía siempre va a ser bienvenido en Las Armas", declara. 

¿Y los vecinos? 

Los vecinos consultados también son partidarios de que esta iniciativa vuelva a celebrarse como antaño. Laura Cavero, vecina de Las Armas, cuenta que gracias al mercadillo se podía ver los domingos a "mucha más gente, diversidad de gente, y no solo los del barrio". Para otros zaragozanos fue el modo de romper esa barrera que a veces por "prejuicios" o por "desconocimiento" les impedía visitar esta céntrica zona del Casco Histórico de la ciudad. "Antes se veía más movimiento, más niños, ponían más actividades y la verdad que era una zona más agradable de estar. A raíz del covid ya no ha existido nada más y se ve todo muy vacío. El restaurante que había en Las Armas y que movía mucho o los conciertos ya no están y el barrio ha vuelto a caerse. Si volviera a hacerse se recuperaría el ambiente", asegura esta joven. 

Para José Luis y Pilar, un matrimonio zaragozano que vive en la calle de Las Armas, el mercado se había convertido en un punto de encuentro para muchos zaragozanos. "Nos gustaría que volviera porque para los comercios fue bueno. Se abrieron bares y tiendas por San Pablo y venía gente de toda Zaragoza", cuenta ella. José Luis, su marido, también echa en falta la actividad del mercadillo, pero no así -dice- "el botellón". 

"En eso hemos ganado, pero con el cierre del mercado no. Algunos vecinos se quejaban del ruido de los conciertos, porque enganchaban una cosa con la otra, pero a mí salvo el botellón, que lo llevo muy mal, la música y lo demás no me molestaba", asegura este vecino. 

ESTADO DE LOS ESPACIOS DONDE SE CELEBRABA EL MERCADILLO DE LAS ARMAS EN EL BARRIO DEL GANCHO DE ZARAGOZA / 27-10-2021 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ[[[FOTOGRAFOS]]]
Estado de los espacios donde se celebraba el Mercado de Las Armas.

¿Por qué no vuelve?

Tras la desescalada que trajo también la crisis sanitaria, numerosos mercadillos de la ciudad, como San Bruno, San Francisco, el parquin Sur de la Expo, Parque Venecia o la muestra agroecológica, fueron volviendo paulatinamente a la actividad. No así en este caso, que los organizadores atribuyen a la falta de propuestas por parte del Ayuntamiento. "Nosotros cuando empezamos a hacerlo dependíamos de un convenio con el área de Cultura, pero un año antes de la pandemia decidieron que el diseño, la artesanía y el mercado en sí no lo eran y nos pasaron al área de Mercados. Al no ser un mercado del Ayuntamiento, como puede ser el ecológico, que también empezó de una asociación como la nuestra, hemos estado un año en medio de negociaciones, abiertos a regularlo de alguna manera y no se ha llegado a una conclusión porque no han sabido darnos una solución para ello", asegura Andrea Ibarra, organizadora del Mercado de Las Armas y miembro de la asociación (Las Armas Espacios Creativos) que impulsó este espacio. 

Por lo pronto, lamentan que "no hay fecha de reapertura" y aunque Zaragoza Activa, a quien pertenece parte de la plaza de Mariano de Cavia, les ha trasladado su interés por reactivar la zona, "al final ni unos ni otros propician que esto pase", declara.

"De la última conversación que tuvimos sacamos que había ganas, pero que de momento no se podía. Al final todo es política. Lo que proponen unos lo tiran otros y en vez de mirar por el bien de los ciudadanos que es lo que tienen que hacer están con sus propios intereses, y así no llegamos a ningún sitio", lamenta esta diseñadora, que mantiene su taller de arquitectura en Las Armas y regenta la tienda Mù Restauración de la calle Refugio. 

El pago de tasas

Por su parte, fuentes municipales puntualizan que la situación del Mercado de Las Armas es "diferente" a la de los cinco mercadillos que coordina y organiza actualmente el Ayuntamiento de Zaragoza. Según explican, este trabajaba de forma "alegal" a partir de un convenio firmado con la anterior corporación, y se quejan de que el dinero que sacaba la asociación no revertía en el Consistorio. 

"Ese mercado al Ayuntamiento de Zaragoza le cuesta dinero porque se tiene que encargar del servicio de limpieza y de seguridad. Desde el área de Mercados se les ha pedido que presenten un proyecto y no hay ninguna aportación por su parte. En el resto de muestras, todas las personas que montan sus puestos pagan una tasa por tener el 'stand', y de esa forma el consistorio paga limpieza, seguridad y una serie de costes que esto trae. Estamos abiertos a que vuelva, pero hay que buscar una solución en la que se actúe igual que con el resto de mercados", indican las mismas fuentes. 

Los organizadores aseguran a Heraldo.es que no se oponen al pago de tasas, y reiteran su voluntad de llegar a un acuerdo para poder retomar la actividad y revitalizar el que fue un punto de encuentro para la ciudad. "Nació como una idea un tanto romántica. Lo fundamos parte de los locales de aquí precisamente para que hubiera más movimiento de comercio y para darle vidilla a la zona. Al final los días de mercado había un ambientazo, venía gente de toda Zaragoza, gente que de normal no entraría al barrio por ideas preconcibidas o porque hace muchos años esto era otra cosa… Ahora todos los pequeños comercios que venían aquí a exponer o vender su producto lo han notado", afirma Andrea, quien dice haber hecho en todo momento lo que les indicaban desde las distintas áreas para seguir abiertos, hasta que estalló la pandemia. 

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