Despliega el menú
Zaragoza
Suscríbete

zaragoza

Los vecinos urgen una solución para Pignatelli dos años después de las primeras protestas

Los problemas más graves siguen sin resolver pese al refuerzo policial y la labor urbanística. Los colectivos se verán el jueves con todos los partidos por primera vez en un encuentro clave.

La calle de Pignatelli, tranquila a la luz del día, este pasado viernes.
La calle de Pignatelli, tranquila a la luz del día, en una imagen de archivo
TONI GALAN

Hace dos años que los vecinos del entorno de la calle de Pignatelli salieron por primera vez a la calle para mostrar su hartazgo por los graves problemas de convivencia, seguridad, degradación urbanística y social que tenía el barrio. De aquellas movilizaciones surgieron promesas políticas y compromisos que, a fecha de hoy, no han conseguido atajar los problemas fundamentales.

«Se han hecho algunas intervenciones cosméticas y sí que es verdad que los conflictos de delincuencia tan graves que había se han controlado porque la Policía ha detenido a esa gente, pero los edificios que ocupaban siguen siendo refugio de traficantes», explica Carlos Blanco, presidente de la asociación Calles Dignas, surgida al calor de aquellas protestas.

Como también reconocen fuentes policiales, en algunas casas hay familias con niños. «Y lo que no sabemos es si los usan de ‘escudos humanos’ y forman parte del trapicheo o son víctimas que sufren el trasiego de delincuentes», señala Blanco.

Coincide con Óscar Villanueva, miembro de la plataforma de afectados del Gancho, en que aunque ha disminuido la violencia, el tráfico de drogas sigue, los solares vacíos están llenos de basura, continúan las okupaciones y los edificios permanecen sin rehabilitar.

Durante estos dos años, la Policía ha hecho numerosas operaciones y practicado arrestos (no han facilitado el número) y la tensión ha disminuido. En este tiempo, los agentes han mantenido 38 reuniones con vecinos y asociaciones, han impartido 54 charlas en colegios del entorno a 2.000 alumnos, han tramitado siete demandas ciudadanas y han tenido veinte encuentros con comercios. Han creado un grupo policial específico contra el menudeo de drogas y la presencia de agentes de la UPR y UIP es continua. «La colaboración es fundamental, tanto entre instituciones, porque es un problema muy complejo, como con los ciudadanos, pues nos ayudan a atajar la delincuencia», apuntan desde Jefatura.

«El estado de la zona es muy malo y sabemos que no se resuelve en un día, pero es que no se ha empezado a atajar el problema de raíz», subraya el presidente de Calles Dignas. A su juicio, es clave una ley de Vivienda de Aragón. «En la pasada legislatura ya tumbaron el proyecto y en esta no han hecho nada. Permitiría, por ejemplo, que la administración pudiera expropiar un edificio catalogado pero abandonado desde décadas y actuar sobre él», reclama.

Por su parte, el Ayuntamiento ha impulsado su plan de revitalización, ha incluido el sector en el Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) para priorizar las ayudas a la rehabilitación, y ha abierto la oficina de asesoramiento contra la okupación. Sin embargo, buena parte de los problemas más arraigados del barrio siguen sin solución, y aunque Inspección Urbanística ha emitido más de 40 órdenes de demolición, limpieza o saneamiento en los últimos meses, muchos edificios siguen siendo foco de degradación.

«Es un problema con tantas caras –social, económica, urbanística– que es una patata caliente que no la ha querido afrontar ningún gobierno de ningún color político», señala Blanco, que confía en la reunión que tienen el jueves con todos los grupos municipales del Ayuntamiento. Allí les pedirá que «no se tiren los trastos» ni se peleen para «conseguir votos». «Queremos ver por fin que todo el mundo toma decisiones en beneficio de los vecinos», razona.

En el encuentro, políticos y vecinos debatirán sobre el destino de los 2 millones de euros que el gobierno PP-Cs ha previsto invertir este año en el sector. El plan que diseñó Urbanismo giraba en torno a tres ejes de actuación. Por un lado, se apostaba por reforzar los equipamientos con un nombre propio, la conversión del antiguo cuartel de Pontoneros en residencia universitaria privada, que ya está en licitación. Además, el Consistorio impulsaría proyectos y ayudas para la rehabilitación de edificios, algunos en marcha, por ejemplo, en la calle de Cerezo.

"Queremos ver por fin que todo el mundo toma decisiones en beneficio de los vecinos"

Finalmente, para la regeneración urbana se reservan 2 millones de euros. El gobierno apostó por acometer en primer lugar la mejora del entorno de la iglesia de Santiago el Mayor, una idea que fue rechazada por los vecinos al considerar que otras calles tienen carencias más urgentes, lo que obligó a reconfigurar el plan.

Se apostó entonces por comenzar con la renovación de la calle de Agustina de Aragón, pero la oposición pidió retirar el proyecto para buscar un acuerdo global sobre todo el sector. El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, citó a todas las partes a un encuentro el día 16 que será clave para el futuro del barrio.

La mitad de los 442 locales comerciales no tienen actividad

Un buen termómetro de la salud de un distrito lo marca el músculo comercial que presentan sus calles. Y el de Pignatelli-Zamoray no se encuentra en buena forma, ya que de los 442 locales distribuidos por este degradado sector del Casco Histórico, tan solo 213 presentaban alguna actividad. Así lo refleja un informe del año pasado del Grupo de Estudios en Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza encargado por el Ayuntamiento como preparación del plan de regeneración impulsado por el área de Urbanismo.

Según los técnicos, de los 442 locales, tan solo 371 están habilitados realmente para la actividad comercial, y 165 (el 44,4%), ni siquiera cuentan con escaparate. En cuanto a su tamaño, se distribuyen de la siguiente manera: 213 pequeños (57,4%), 106 medianos (28,5%) y 52 grandes (14%).

«En esta zona puede decirse que son insignificantes las actividades económicas localizadas en plantas superiores a la baja, e incluso los locales en planta calle tienen usos muchas veces peculiares», apuntan los estudios municipales previos al denominado plan Pignatelli, con el que el Consistorio quiere mejorar la escena urbana del sector. Los técnicos recuerdan además que en sus calles no hay ningún mercado municipal o similar, aunque el de Lanuza se encuentra a una distancia relativamente próxima.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión