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economía

Las empresas de mudanzas en Zaragoza mantienen el tipo en tiempos de pandemia

El presidente de Fedem Aragón destaca que están trabajando al mismo nivel que antes de la crisis sanitaria.

Mudanzas Molinero realizando un traslado en la plaza del Pilar de Zaragoza.
Mudanzas Molinero realizando un traslado en la plaza del Pilar de Zaragoza.
A. M.

Es un sector pequeño en Zaragoza, compuesto principalmente por empresas familiares, en el que todos se conocen y que presta un trabajo personalizado. "Somos un servicio público y también tenemos que ser un poco psicólogos. La gente cuando se cambia de casa siempre te cuenta sus problemas. Tú ya los has vivido antes con otros clientes y les das consejos; acabas haciendo buena relación", sostiene Alejandro Molinero, presidente de Fedem (Federación Española de Empresas de Mudanzas) Aragón y cuarta generación de una compañía que creó su bisabuelo en el año 1910 que gestiona con "orgullo".

Al mismo tiempo, es un sector que tiene que lidiar con la competencia desleal y el intrusismo. Tal y como explica Molinero, hay empresas legalmente establecidas que tienen varias firmas y una misma plantilla para todas que "muchas veces" consiguen acaparar el mercado. "El cliente cree que está pidiendo presupuestos a varias compañías y lo está haciendo a la misma, con distintos nombres. Además, suele ser personal que no está muy cualificado. Y después están otras que no tienen licencia, se anuncian en internet e incluso trabajan con vehículos alquilados", detalla.

Mientras, Julio Mascaray -tercera generación de una firma con más de 60 años de andadura empresarial- afirma que la competencia en carretera es "más agresiva" por parte de compañías desleales. "Todo lo bueno que ha traído internet ha dado pie a que empresas que no lo son den una imagen de compañías fuertes, que tiran los precios y que no trabajan con personal asegurado", sostiene el dueño de Mudanzas Mascaray.

A pesar de estos factores negativos, el sector de las mudanzas en Zaragoza (quince empresas -cinco de ellas socios de la Federación-, con una media de 4-5 operarios cada una y casi todas con guardamuebles) no se ha visto perjudicado por el coronavirus. "El trabajo nos ha ido bien; por suerte no nos ha afectado mucho el problema económico. Hemos trabajado prácticamente al mismo nivel que antes y lo que llevamos de 2021 lleva el mismo camino. Al final, la facturación se ha mantenido", indica el presidente de Fedem Aragón.

El bum de las reformas

A ese balance favorable también ha contribuido el incremento de las reformas tras meses de duro confinamiento en casas que no nos ofrecían todas las comodidades y que hemos querido 'retocar' en aras a nuestro bienestar. "Hacer una reforma requiere sacar los objetos de la vivienda, guardarlos en un guardamuebles de los que disponemos y devolverlos al mismo domicilio. Es un trabajo que hacemos habitualmente, pero el sector de las reformas está desbordado y eso también nos afecta positivamente", admite Molinero, que sin embargo a título personal no ha notado más encargos con el bum de personas que se han marchado a vivir a los pueblos tras la covid.

Asimismo, las firmas de reformas se sirven de los elevadores por fachada de las compañías de mundanzas para subir sus materiales. "A lo mejor hemos hecho una mudanza menos, porque la crisis está ahí, pero hemos trabajado más en reformas y para elevación de materiales", informa el presidente de Fedem Aragón, que como dueño de Mudanzas Molinero destaca que este año de pandemia es "como si nada hubiera pasado".

Trabajos de Mudanzas Mascaray.
Trabajos de Mudanzas Mascaray.
A. M.

El propietario de Mudanzas Mascaray -concebida como una empresa artesanal y con un equipo de 4 personas- tampoco ha dejado de trabajar. "El coronavirus no nos ha afectado económicamente; estamos funcionando igual que en una situación normal. Me acuerdo de la crisis de 2008 y esa fue inevitable para todos", comenta Julio Mascaray, que detalla que la mayoría de lo que hacen son mundanzas locales. "Las reformas nos dan trabajo y es importante. No nos podemos quejar. Y he podido desechar más encargos por estar ocupado; no puedo estar en dos sitios a la vez. Trabajo llevando a muy buena gente, somos más que familia, y no lo haré con dos equipos", subraya.

Por su parte, Jorge Almau -administrador y gerente, junto a su hermano Ignacio, de Mudanzas Gil Stauffer- habla de un incremento del trabajo a nivel local. "A diferencia de la de 2008, esta crisis no ha afectado al sector inmobiliario. La compra-venta de obra nueva y los alquileres han continuado", dice al tiempo que apunta un dato curioso, el de mudanzas por separaciones matrimoniales. "Tras el confinamiento, el 30% de las primeras 50 mudanzas que hicimos en Zaragoza fueron por divorcios y separaciones", recuerda.

Esta compañía familiar, fundada en 1905, dispone de una plantilla de 25 personas en Zaragoza a la que hay que sumar los trabajadores de las delegaciones que tiene repartidas por toda España (en Sevilla, Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, La Coruña e Islas Canarias, entre otras) y los de las diferentes sedes internacionales (Londres, París y Lisboa). Desde Aragón realizan traslados a cualquier destino nacional e internacional.

Habituados a trabajar con grandes multinacionales, administraciones y clientes particulares por todo el mundo, Almau sí que reconoce que la crisis del coronavirus se ha notado en las mudanzas internacionales. "Como es normal, las grandes compañías han echado el freno y se están reestructurando. Y las que hacíamos con Educación o Defensa a otros países están paralizadas", indica el gerente de Gil Stauffer, que añade que la facturación de 2020 se mantuvo similar a la del año anterior al igual que las mudanzas a nivel nacional.

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