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Distrito México abrirá un local de burritos en el Mercado de San Miguel: "Nos gusta la esencia del mercadito y la frescura"

El restaurante mexicano del Tubo es uno de los negocios que han aprovechado la crisis para innovar, gracias a la buena acogida del 'take away' durante estos meses de pandemia en Zaragoza. 

Jorge Escalante y Esther Layo abrieron hace cuatro años el Distrito México. En el plazo de un mes, la recogida 'take away' será desde el Mercado San Miguel, donde ultiman la apertura de un nuevo local.
Jorge Escalante y Esther Layo abrieron hace cuatro años el Distrito México. En el plazo de un mes, la recogida 'take away' se realizará desde el Mercado de San Miguel, donde ultiman la apertura de un nuevo local.
Toni Galán

El 'take away' está siendo para muchos locales una salida a la crisis, la esperanza a la que agarrarse para seguir abiertos. Para Esther Layo y Jorge Escalante, responsables del restaurante mexicano Distrito México, supone ahora la oportunidad de abrir un nuevo local que les permita llevar su "esencia" hasta un céntrico mercado de la capital aragonesa. 

"Nos gusta la esencia del mercadito de México, y yo siempre he tenido en mente ese ambiente: los aromas, los colores, la reunión de las familias en los mercados y sobre todo la frescura, porque nosotros aquí todo lo hacemos fresco. Lo interesante de este proyecto es poder dar otra parte de Distrito, y que el servicio de recogida y comida para llevar se haga desde este otro punto", explica la pareja, que ultima la apertura de un nuevo local de burritos y comida para llevar en el Mercado de San Miguel de Zaragoza.  

La idea surgió hace más de un año, poco antes de la pandemia, y aunque la crisis sanitaria ha demorado las obras, también les ha servido para reafirmarse en su ilusión de sacar adelante este proyecto, que bebe del buen hacer del Distrito México. 

"Aquí entre la terraza y el Federal, que vamos a reabrir ahora, últimamente se nos colapsaba el restaurante. El mercado es el mejor punto para seguir trabajando sobre la misma línea de comida callejera", afirma la pareja.

Al igual que en su antojería del Tubo, el nuevo establecimiento de San Miguel centrará su cocina en productos de kilómetro cero, a excepción de los chiles y las especias, que les traen directamente de México. El nuevo local aunará en un solo espacio dos conceptos: el 'take away' (o comida para llevar) y una 'dark kitchen' (o 'cocina fantasma') de la que saldrán todas las preparaciones, entre ellas sus aclamados burritos norteños, la nueva apuesta del local para diferenciarse del Distrito México.

"Nuestro jefe de cocina, Rogelio, es de Monterrey. Por eso los burritos que vamos a tener -y que incluímos ya en la carta de 'take away'- son al estilo norteño. A diferencia de otros que puedan vender, nosotros no los rellenamos con lechuga, ni frijoles, ni arroz. Les ponemos puro ingrediente chingón", dice entre risas Jorge, al detallar la costosa elaboración de estos guisos. La mayoría de ellos requieren cocciones bastante largas, que llevan de seis a nueve horas. En el caso del burrito norteño, la carne va maridada con especias, y al montar el burrito -que es la tortilla de trigo que se come en esa zona- se añade ternera, queso y aguacate

Además de los burritos, el nuevo local incluirá también en su oferta para tomar allí el guacamole con totopos caseros -elaborado a base de aguacate, lima, tomate, cebolla y cilantro, con un toque especial- y los ya conocidos Nachos Distrito -con queso, guacamole, pico de gallo, crema y totopos caseros-, a los que se puede añadir tinga de pollo o cochinita. "El resto de la carta de 'take away' -tacos y quesadillas- la tendremos para llevar y a domicilio. Como es un lugar pequeño, tampoco podemos saturar demasiado la cocina, pero sí vamos a tener unas mesas en la terraza interior para que la gente se tome su burrito y sus ignacios, y pruebe también las margaritas granizadas y nuestras micheladas", cuentan ilusionados.

Las salsas que se servirán en el establecimiento son también 100% caseras, y a excepción de los recipientes de plástico que emplean para estas, todo lo demás es biodegradable. "Intentamos cuidar mucho la parte medioambiental. El único plástico que se utiliza es el de las salsas de la comida para llevar; el resto de recipientes son biodegrdables", indican. 

Una imagen de los burritos y los guisos para hacer los tacos, en formato para llevar.
Una imagen de los burritos y los guisos para hacer los tacos, en formato para llevar.
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Detrás del diseño de la carta y el 'packaging' de sus productos se encuentra la diseñadora zaragozana Rebeca Zarza. Cada diseño está inspirado en México. Y además de los alebrijes, toman como referencia paisajes mexicanos, que son ilustraciones que la propia diseñadora compró allí y luego fue desarrollando para crear sus diseños. "Visualmente es muy atractivo y a la gente le gusta mucho", destaca Jorge. 

El doble reto de "revitalizar" el mercado

Además de expandir el negocio, Esther y Jorge persiguen también con su proyecto dar "vida y color" a un mercado que sobrevive al paso del tiempo con apenas "un 40% de los puestos" abiertos. El restaurante Ginger Fizz de la calle Joaquin Costa fue el primero en llevar parte de su negocio a este mercado, donde dispone de un servicio de entrega y recogida de comida a domicilio. Los responsables del Distrito México prevén abrir su nuevo local a finales del mes de marzo para diversificar su oferta.

"La ubicación me parece brutal, y a mí me encantaría que la gente, con el tiempo, se pudiera sentar a comer su burrito o un sushi en los puestos que están vacíos. Cuando hablé con los propietarios de los locales vimos que el sitio se había quedado un poco anticuado, y toda la gente que se acercaba a comprar nos pedía el poder tomarse una cerveza allí", relata Jorge, que tiene también licencia para diez mesas. 

Aunque México inspira en gran medida su negocio, la idea de ubicar el nuevo establecimiento en un mercado bebe también de su estancia en Londres, donde ambos se conocieron y vivieron varios años. "Los dos somos peluqueros y trabajábamos allí. Luego Jorge tuvo un problema en la mano, dejó la peluquería y se metió en bares con su hermano. Allí abrimos varios lugares, entre ellos, una burrería en Shoreditch. Vinimos aquí hace cinco años con la idea de abrir esto porque veíamos el mercado, y lo teníamos bastante claro. Pensábamos que si la gente probaba la comida que hacíamos allí, les iba a gustar un montón, y ahora estamos muy contentos", confiesa Esther, ilusionada con la nueva apertura que prevén para finales de marzo. 

Jorge y Esther, en su restaurante de la calle José Pellicer Ossau.
Jorge y Esther, en su restaurante de la calle de José Pellicer Ossau.
Toni Galán

Conscientes de la situación, tienen puestas sus esperanzas en que la situación mejore y en que eso permita relajar las restricciones, pero al mismo tiempo dicen sentirse afortunados de "seguir en pie" y contar con el respaldo de la gente. 

"La crisis te hace espabilar, y nuestra comida y la respuesta de los zaragozanos nos han servido también para darle una vuelta al establecimiento", reflexiona esta 'meximaña', que lleva la parte más creativa del negocio. Jorge, por su parte, coincide con ella en que la clave del "éxito" está precisamente en "innovar", pero también en ese "buen trato" que tienen con la gente. 

"Además de la calidad, la relación con los clientes para nosotros es esencial. En los cuatro años que llevamos estamos muy contentos porque a pesar de todo seguimos trabajando y vamos cosechando frutos que, sobre todo en estos momentos, es cuando ves que la clientela responde, y eso te hace sentir muy feliz porque a la vez puedes seguir dando trabajo a gente", concluye este mexicano. 

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