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El éxito de Zacarías Fievet y su debut en TVE: "No todo el mundo debería ser pastor, pero sí llevar su sencillez"

El programa 'Entre Ovejas', que emitió este miércoles su última grabación, ha sido un "altavoz" para la trashumancia de la mano de este joven pastor del Pirineo aragonés, amante de la fotografía y de la naturaleza.

Con la misma sencillez que ha mostrado en su discurso televisivo, Zacarías Fievet, el joven pastor de Benasque que fotografía la trashumancia, hace balance de un programa que ha servido para reivindicar el pastoreo y la vida en la naturaleza. "He sacrificado una parte de mis pensamientos y de lo que yo soy para poder divulgar este oficio. La administración lleva una malísima gestión del pastoreo y necesitamos tener oportunidades en el medio rural para tirar para adelante", confiesa este joven de 23 años. 

Cuando los productores del programa 'Entre ovejas' de TVE le ofrecieron la "gran oportunidad" de protagonizar este espacio, Zacarías reconoce que le costó tomar la decisión, pues no le gustan la televisión ni los focos, más allá de la cámara que lleva siempre consigo para fotografiar la trashumancia. "No me apetecía mucho hacerlo de primeras, pero luego me vi ilusionado con la posibilidad que tenía de tener dos grandes altavoces a mi lado. De algún modo, quería ayudar con mi mensaje a otra gente tocando temas que han salido en defensa de los montes o del oficio de pastor", añade Fievet, convencido de que aunque no todas las personas deban dedicarse a ello, sí que deberían llevar la "sencillez de un pastor" y descubrir su mundo. "¡Cómo vamos a saber dónde vamos si no sabemos de dónde venimos!", afirma.

Su juventud y naturalidad ha cautivado a buena parte de la audiencia, además de a los doce invitados famosos que han pasado por el programa y seguido sus pasos con el rebaño en las montañas de Benasque y otros enclaves del Pirineo aragonés. 

"Lo más bonito han sido ciertas conversaciones que se han creado. Hemos hablado de cosas sinceras. Ricky Merino me impactó en ese aspecto porque fue muy sincero, y no todos los invitados lo han sido. También Melani Olivares o el juez Garzón. Creo que es el que más me impresionó", destaca Zacarías, quien antes del programa apenas sabía nada de sus vidas. "A la mayoría no los conocía, no estoy metido en ese mundo. Cada uno tiene su cultura y yo sé muchas cosas, pero no de gente que triunfa, nunca me he interesado por ello", puntualiza.

Por su parte, buena parte de los invitados al programa han quedado fascinados por su modo de vida y el encanto del valle de Benasque. Y aunque no muchos estarían dispuestos a renunciar a las comodidades para irse a vivir al campo, los hay que no descartan repetir esta aventura al lado de Zacarías. "Lo de venir a visitarme sin cámaras, para vivir un poco más la experiencia en la intimidad, sí que me lo han dicho varios, y creo que alguno vendrá. Con tres de ellos sigo en contacto y además, a través de mi página web ('Tras los ojos del pastor', estoy recibiendo un montón de e-mails de gente que quiere cambiar su vida y volver al medio rural", explica Zacarías, que se ofrece a través de su portal a facilitar a quien desee hacerlo una conexión con el medio. 

"Estoy recibiendo un montón de correos de gente que quiere cambiar su vida y volver al medio rural"
Imágenes del programa 'Entre ovejas' de TVE, con el pastor aragonés Zacarías Fievet.
De izquierda a derecha, Ricky Merino, Zacarías Fievet y Nacho Vidal.
José Caballero/@love.whatsurvives

Mientras atiende a sus ovejas, a las que no descuidó ni un segundo durante la grabación, cuenta algunas anécdotas del rodaje que se lleva consigo, como su picaresca al meterle una piedra en la mochila al juez Garzón o la 'pérdida' del gancho con el que tira del rebaño, que le escondió después este invitado. "Cuando le puse la piedra en la mochila lo hice a modo de metáfora. Quería mostrar que pese al peso que ha llevado encima este hombre, si te esfuerzas en seguir caminando se sale adelante, y es algo que vale para todo el mundo", apostilla. 

Con la anécdota del 'gancho', el "icono más grande" del oficio de pastor, Zacarías también saca su propia moraleja. "Aquí se perdieron por un momento los pastores, pero se recuperarán con ayuda de gente importante que les dé visibilidad. La administración lleva una malísima gestión de este oficio porque no nos ayuda a tirar para adelante. O nos echan una mano o los pastores se extinguirán, los montes se llenarán de maleza y vendrán incendios. Hay muchas consecuencias ligadas a la desaparición de este oficio", advierte este joven oscense, que desciende de una familia de pastores. Como ejemplo, pone el caso de su hermano. Cuenta que al marcharse del pueblo dejó de haber ovejas tres años y, con ellas, desaparecieron los pájaros hasta su regreso, pues decidió comprarlas. "Al volver mi hermano y recuperar el ganado, las ovejas volvieron a atraer insectos y siguió la vida en el medio. Es el círculo, la cadena de la naturaleza", subraya Zacarías.

Al mismo tiempo que conducía el programa y las conversaciones con sus dos invitados semanales, Zacarías explica cómo cuidaba del rebaño sin descuidar ni un segundo el oficio. "Detrás de todo esto hubo mucho trabajo de antes... Para afrontar este proyecto había que saber marcar la trashumancia, los tiempos, adaptar las jornadas... Alquilé campos en todas las grabaciones para que las ovejas, después del trajín, tuvieran mucha comida y estuvieran a gusto. No quería que el proyecto fuera un abuso de los animales", confiesa. 

Sus proyectos de futuro

Terminado el rodaje y la emisión del programa, Fievet ha recuperado ese tiempo que antes tenía para sí mismo en la montaña. Cuenta que durante el rodaje no estuvo del todo "tranquilo", a pesar de agradecer mucho ciertas conversaciones que iban surgiendo sobre la marcha con los invitados al programa. 

"La trashumancia de por sí no es tranquila... pero ahora puedo leer, escribir, hacer fotografía, que también me gusta. Disfruto de mí mismo y del momento. Me dejo llevar más por mis pensamientos y voy con la cámara siempre encima cuando guardo las ovejas", explica. La fotografía se ha convertido para él en un "medio de divulgación" para hablar del oficio y lo que conlleva su labor para el medio. "Los productores del programa me encontraron por la exposición que hice y, de hecho, estoy contratado como pastor y presentador. Es algo que nunca imaginé que haría porque tampoco lo busqué... Pero desde que empecé con la fotografía comencé a interesarme más por los medios para vender un poco más estas historias, y todos mis seres queridos me han felicitado por ello", cuenta con una sonrisa. 

Si tuviera que quedarse con un solo capítulo, Fievet escogería el que protagonizaron Anabel Alonso y el juez Garzón. "Sin desmerecer al resto -matiza- a nivel visual se lleva el diez, y además hablamos de temas de interés público que ahora más que nunca están de relevancia. Creo que la televisión debe abordar también cosas sencillas de las que normalmente no se habla", dice al compartir una reflexión personal sobre el consumismo y el materialismo de la sociedad actual. 

Imágenes del programa 'Entre ovejas' de TVE, con el pastor aragonés Zacarías Fievet.
Anabel Alonso y el juez Garzón fueron dos de los invitados que siguieron a Zacarías en la trashumancia.
José Caballero/@love.whatsurvives

Como retos de futuro, Zacarías describe varios proyectos que tiene en mente. Algunos ya iniciados, ligados a la fotografía y la divulgación de la trashumancia, y otros más vinculados a la supervivencia del pastoreo y la vida en el medio rural. "Me gustaría comprarme ovejas y ser ganadero para producir carne natural, sin uso de piensos y antibióticos", explica.

De hecho, tiene ya 50 ovejas que adquirió para probar si funciona, aunque se muestra convencido de que tirará para delante hasta convertirse en un productor responsable. "Ojalá funcione y pueda contagiar a los de mi entorno y alrededores. Ahora mismo no soy agricultor y no produzco, pero sí que voy a Francia a comprarle a un productor francés que en su día, cuando empezó hace 40 años, me dijo que le tomaban por loco. Ahora todos en su alrededor hacen lo mismo que él porque han visto la parte responsable de producir el alimento", dice ilusionado. 

Para sacarle la "mejor partida" a esta alternativa de futuro, Zacarías confiesa que apostará por el medio rural y tiene la mirada puesta en un pueblo abandonado del Pirineo. "Un lugar en el que queden dos o tres casas y esté destinado a morir. Quiero demostrarle a la gente que necesitamos proyectos nuevos y -por qué no- revivir un lugar a través de esta idea", sentencia. 

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