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Heraldo del Campo

Agroalimentación

La industria que llena la España vacía

El medio rural en general, y, dentro de él, aquellos territorios con apenas habitantes tienen un aliado en la industria alimentaria. El empleo y la riqueza que generan es la mejor herramienta para fijar población.

Una industria líder en su sector como Pastas Romero (en la imagen) está situada en una comarca escasamente poblada como la de Daroca.
Una industria líder en su sector como Pastas Romero (en la imagen) está situada en una comarca escasamente poblada como la de Daroca.
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Dice el Parlamento Europeo que son zonas escasamente pobladas aquellas localidades que cuenta con una densidad de población menor de 50 habitantes por kilómetro cuadrado. A esa definición se ajusta lo que se ha dado en llamar la España vacía o vaciada, que representa nada menos que el 77% de la superficie total en la que apenas se concentran el 10,4% (un total de 4.910.638 personas) de la población española.

Las oportunidades de empleo y la generación de riqueza son las mejores armas para vertebrar el territorio y fijar población y luchar contra la desertización demográfica que ya sufren muchos territorios españoles, entre ellos algunas zonas rurales de Aragón.

Es lo que está haciendo la industria alimentaria y de bebidas, que, como se recoge en un estudio realizado por la patronal española del sector, en el que se evidencia que este tejido industrial, que está presente en los municipios que acogen el 70,7% de la población de la España vaciada, se ha convertido en un agente "imprescindible para impulsar el desarrollo económico y social de estas zonas, además de contribuir a luchar contra la despoblación y promover la cohesión territorial del país".

Lo dicen los datos. De los dos millones de empleos directos e indirectos que genera el sector a nivel nacional, el 15% se localiza en estos territorios, lo que supone un total 305.424 puestos de trabajo, de los que 17.400 están ocupados por mujeres, lo que demuestra que esta industria es la rama en la que menos se acusa la brecha de género respecto al conjunto nacional. Y una cosa lleva a la otra, porque su actividad consigue fijar en estas zonas una población cercana al millón de habitantes.

Su impacto no solo es económica. Su presencia en el medio rural también actúa como tractor de otras actividades empresariales y contribuye a dinamizar infraestructuras y servicios.

Por eso, y otros muchos datos significativos como recoge el documento, los representantes del sector insisten en la necesidad de poner en marcha medidas que permitan reforzar la actividad de la agroindustria en la España vaciada porque lo que vaya mejor para la primera será bueno para la segunda. Lo dice el director general de la federación, Mauricio García de Quevedo: "Nuestra industria es un importante agente de conexión entre el mundo rural y el urbano. Impulsar la industria de alimentación y bebidas es impulsar a la España Vaciada, porque contribuimos a fijar población, a la creación de riqueza y contribuimos a las arcas públicas".

Por eso, la FIAB acompaña su detallado informe con un listado de reivindicaciones entre las que destacan la "protección" de la cadena alimentaria. Pero también considera "esencial" apoyar el emprendimiento, dar facilidades a la reindustrialización de zonas rurales y estimular el relevo generacional. Y califica de "clave" la digitalización para poder contar con una "economía conectada y eficiente" con nuevas infraestructuras y una red de comunicaciones y transporte mejorada.

Casi el 17% de las 30.000 empresas del sector están situadas en territorios poco poblados

Se ha repetido hasta la saciedad. "La industria alimentaria y de bebidas es un acto imprescindible en el España vaciada". Pero ahora a esas palabras se le han puesto números. Las cifras de la contribución de la agroindustria al medio rural y, especialmente a aquellos territorios en los que apenas queda población, están recogidos en un informe elaborado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), con la colaboración del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Cajamar Caja Rural, en el que se cifra la importancia de la presencia de este sector industrial en el medio rural y cómo contribuye directamente a dinamizarlo mediante la creación de puestos de trabajo que contribuyen a fijar población y con ello a mantener infraestructuras y servicios básicos.

Ahí están los datos. El estudio, realizado por la consultora Kreab durante 2021, toma como referencia la definición del Parlamento Europeo de zonas escasamente pobladas -localidades con 50 habitantes/km2-. Una definición por la que, según el informe, la España vaciada representa el 77% de la superficie del país y apenas concentra el 10,4% (4.910.638 personas) de la población total española.

Industria de la alimentación en España.
Industria de la alimentación en España.
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Ligada a la producción agraria y ganadera, a la que también impulsa, la industria alimentaria está presente en los municipios que acogen al 70,7% de la población de esa España que ha ido perdiendo moradores en las últimas décadas. Pero en ello, la transformación y producción de alimentos y bebidas ha conseguido fijar una población de 834.737 personas, lo que corresponde al 61% de la población que se ha perdido en estos territorios entre 2000 y 2019. Una pérdida de población, señala la FIAB en su informe, que hubiera sido mayor sin la actividad de la industria". Dicho de otra manera, el 17% de la población de la España vaciada se asocia con este sector, lo que se traduce en 305.376 hogares.

Son las oportunidades de empleo los que mantienen la vida en los pueblos. Y eso es lo que ofrece la industria alimentaria. Refleja el informe de la FIAB que de los más de 2 millones de empleos directos e indirectos que genera el sector a nivel nacional, el 15% se localiza en los conocido como la España vacía. En números absolutos son 305.424 puestos de trabajo. Eso significa además el 17,2% del total del empleo en estos municipios se asocia a la industria de alimentación y bebidas, mientras que para el conjunto del país este porcentaje representa el 10%.

La aportación de la agroindustria a las arcas públicas suma los 35.000 millones de euros

Si importante es el trabajo masculino, mucho más es el que ocupa a las mujeres, De hecho la aportación de la agroindustria al empleo femenino alcanza una tasa del 31%, lo que demuestra, dice el estudio, que "la industria es la rama en la que menos se acusa la brecha de género respecto al conjunto nacional, y suma más de 17.400 puestos de trabajo desempeñados por mujeres de los territorios escasamente poblados".

Al PIB y a las arcas públicas

El tejido empresarial se asienta mayoritariamente en el medio rural. De hecho, el 74% de estas industrias se sitúa en localidades de menos de 50.000 habitantes. El estudio demuestra que de las más de 30.000 empresas que componen este sector, el 15,6% se asienta en la España Vaciada, lo que demuestra, dicen los autores del estudio "la capacidad dinamizadora" de esta industria en dichos territorios.

Pero no solo en ellos es evidente la riqueza que genera la industria alimentaria. Su aportación al producto interior bruto (PIB) de toda España es del 10,6%, un porcentaje que se eleva al 16,2% en las zonas de la España vaciada. Y es también significativa su aportación a las arcas públicas, a las que aporta más de 35.000 millones de euros. De ellos 5.876 millones proceden de las zonas despobladas, "lo cual arroja una media de 516.423 euros por municipio de esos territorios", puntualiza el documento.

Atracción para otros sectores

La importancia de la industria alimentaria en el medio rural no solo se mide en los puestos de trabajo que genera sus empresas. Como se desprende del estudio presentado por la FIAB, su presencia contribuye al impulso de nuevas infraestructuras y servicios necesarios para realizar su actividad, pero que a su vez contribuyen a "la dinamización de otros servicios e industrias conexas que redundan en el empleo, el desarrollo y el bienestar social de sus habitantes", señalan desde la patronal del sector.

Entre estas infraestructuras destaca el desarrollo de aquellas que están destinadas a acortar la brecha digital que limita el progreso de estas zonas. Según el estudio, la industria alimentaria genera un impulso en el sector de las telecomunicaciones de 273 millones de euros en la España Vaciada y afianza una inversión que produce un retorno de 33 millones en este territorio.

A todo ello hay que sumar, que gracias a los empleos impulsados por la agroindustria se generan 1.943 millones de euros de consumo inducido que contribuyen, asegura el documento, al mantenimiento de servicios básicos e infraestructuras como hospitales y centros de salud, colegios, oficinas bancarias, tiendas y otros establecimientos, así como instalaciones para el ocio.

La industria alimentaria es el primer empleador en 22 comarcas aragonesas

Impacto medioambiental

Su contribución al cuidado del medio natural ocupa también lugar destacado en el informe realizado por la organización que representa a las asociaciones de industrias de la alimentación y bebidas. Porque su aportación a la sostenibilidad, la fijación de población y la contribución económica a las zonas rurales permiten preservar y cuidar el entorno natural y el patrimonio cultural. Además, dice la patronal, la gestión sostenible de la industria contribuye a mitigar el 12% de sus impactos ambientales mediante la protección del capital natural, la valorización de residuos, la gestión del agua, su contribución a la lucha contra el cambio climático y la mejora de la calidad del aire, entre otros aspectos.

No menos importante es su contribución social, porque la disponibilidad, la seguridad, la calidad o la asequibilidad de alimentos y bebidas que proporciona esta industria repercuten de manera directa en la población. "El impacto social de este tejido empresarial equivale a 85.106 millones de euros. Es decir, por cada euro de valor añadido bruto directo de la industria de alimentación y bebidas se generan 3,22 euros de valor social asociado a la nutrición", incide el informe, que señala que si estas cifras se trasladan a las zonas con escasa densidad de población, "el impacto de la industria en el bienestar de su población es de 8.887 millones de euros".

En Aragón

Aunque en términos relativos la importancia de este sector es mayor en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Navarra, Murcia y La Rioja, la industria alimentaria aragonesa destaca también por su contribución al territorio, y especialmente a aquel en el que escasea la población. Lo dice el estudio presentado por la federación, en el que la Comunidad aragonesa se sitúa entre el grupo de regiones en las que la intensidad de la contribución socioeconómica de la agroindustria supone entre el 9% y el 18%.

Quesería de Pastores en Perales de la Alfambra (Teruel).
Quesería de Pastores en Perales de la Alfambra (Teruel).
M. Cebrián

Antes ya lo había demostrado la Asociación de Industrias de la Alimentación de Aragón (AIAA) con un pormenorizado informe que evidenciaba no solo la importante presencia de este sector por todo el territorio, no solo porque es el generador de uno de cada diez empleos directos creado en la Comunidad, sino porque es el que domina el mercado laboral en 22 comarcas aragonesas, muchas de ellas afectadas por ese lacra que se llama despoblación.

"Hay que luchar más contra la demonización de los alimentos"

En su informe, la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas no solo saca pecho de las cifras que demuestran su carácter estratégico y dinamizador del territorio en el que se asientan, más si es en localidad con muy baja densidad de población. El documento incluye también un listado de demandas con las que impulsar su labor en la España vaciada.

Entre ellas su director general, Mauricio García de Quevedo destaca la necesidad de contar con incentivos fiscales que promuevan la actividad económica así como un equilibrio fiscal que considera "fundamental" para evitar la penalización de impuestos sobre actividades claves en la dinamización de estas zonas, tales como la hostelería o la restauración, entre otras.

Para García de Quevedo es necesaria la "protección" de la cadena alimentaria, y con ello pide no solo que se de valor a la industria alimentaria sino que "hay que luchar más contra la demonización" de los productos agroalimentarios o de los ingredientes utilizados por esta industria para sus producciones.

Los responsables de la FIAB apuestan por una economía conectada y eficiente y para ello es necesario, exigen, "extender las infraestructuras en telecomunicaciones y digitalización", pero también mejorar la red de comunicaciones y transporte. Y demandan un plan de promoción turística gastronómica que proteja y valorice actividades tradicionales como identidad cultural.

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