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Eloy Morera, una leyenda medieval y un puñado de bolis BIC

El escritor e historiador zaragozano presenta estos días en el Salón de Navidad del Libro una novela gráfica sobre el castillo de Mesones, que ha dibujado íntegramente con bolígrafos.

Algunas de las láminas de 'El castillo de Mesones. Un camino hacia el interior'.
Algunas de las láminas de 'El castillo de Mesones. Un camino hacia el interior'.
Eloy Morera

“Soy un espíritu medieval y hace unos meses hice un pacto conmigo mismo: me propuse dibujar la historia del castillo de Mesones. Me di un año de tiempo y, como en una suerte de juramento feudal, concluí el cómic justo un día antes de que venciera el plazo”. El escritor e historiador Eloy Morera (Zaragoza, 1991) presenta estos días en el Salón de Navidad del Libro de Zaragoza su cómic ‘El castillo de Mesones. Un camino hacia el interior’, que acaba de publicar la editorial La Fragua del Trovador y que tiene la peculiaridad de que todas las viñetas están dibujadas a boli. A boli BIC para ser más exactos.

Morera ya había escrito anteriormente una novela sobre la fortaleza -la conoce a la perfección dado que fue guía turístico- y ahora aborda una adaptación en 72 páginas en un lenguaje que considera “muy poderoso”. “Se dice que una imagen vale más que mil palabras y nuestra cultura es eminentemente visual. Una buena imagen puede emocionar y transmitir la épica de un relato, la fuerza evocadora de un poema o el detallismo de una descripción”, explica el autor, que cree que los enigmas y los vacíos documentales del castillo son propicios para “describir y fantasear, pero también para dibujar y dejar que sean las propias piedras las que hablen”.

El cómic se dirige a todos los públicos, si bien Morera intenta atraer a lectores más juveniles, habida cuenta de que la novela homónima exige un nivel de abstracción más propio de los adultos. “En realidad, el apoyo gráfico puede hacer más accesible una historia compleja, pero en este caso ambas obras no se solapan: crean historias distintas como en las adaptaciones cinematográficas de las novelas, que no cuentan exactamente lo mismo”.

Morera tiene experiencia en acercar a los más jóvenes pasajes de la historia aragonesa por su trabajo en Faetón Servicios Educativos y sus continuos desvelos por divulgar el patrimonio histórico-artístico. Se le ha podido ver en las visitas didácticas en el Teatro de Cesaraugusta o rodeado de turistas a los pies de Santa Engracia para “alimentar el interés por el pasado y su importancia en la actualidad”. También algunos de sus títulos anteriores -véase ‘Júnez y Casta’ o ‘Cutanda’, ganadora del primer premio de novela histórica Ciudad de Calatayud- han respondido a este interés.

Eloy Morera, fotografiado recientemente en el centro de Zaragoza.
Eloy Morera, fotografiado recientemente en el centro de Zaragoza.
Oliver Duch

Con el cómic del castillo a orillas del río Isuela, Morera da un paso más al crear el guión, los textos y también los dibujos de la publicación. “Fue un reto. Siempre me ha gustado dibujar pero nunca había hecho un cómic. He contado con la ayuda de Salva Roca, que ha editado las imágenes hechas a mano para incorporar los textos y bocadillos”, narra. En origen, Morera dibujó las estampa en Din A3 a pesar de que el formato final es parecido al folio. Es precisamente esta forma de trabajo, el reducir posteriormente la escala, la que permite que en el castillo se aprecien muchos detalles (véanse las hiladas de las torres de la fortificación) que en ocasiones se antojan hiperrealistas.

"Una buena imagen transmite la épica
de un relato y la emoción de un poema"

Llama la atención que las armas que ha usado el joven autor para ilustrar toda la historia no son otras que unos cuantos bolis BIC. “Es la perfecta alegoría de los que somos: no tenemos las mejores cualidades ni contamos con los más específicos requisitos, pero todos somos capaces de alcanzar eso que perseguimos. El boli es simple en apariencia y tiene una potencia infinita, como las personas y no hacen falta grandes utensilios, sino tiempo, constancia, trabajo...”.

Morera, con su filosofía de que “siempre hay batallas por librar”, participará esta semana en el Salón de Navidad del Libro de Zaragoza, al tiempo que va rumiando nuevas ideas y proyectos. El más inmediato y uno de los que más ilusión le hacen es visitar los institutos que han elegido su novela Cutanda, sobre la gesta de Alfonso I el Batallador, como lectura de clase. “Va a ser muy enriquecedor hablar con los alumnos. La novela encaja muy bien en la historia de segundo de ESO, que es cuando se estudia la Reconquista y la construcción histórica de Aragón”. Seguro que en esas aulas también hablan de Sancho Ramírez por el valle del Ebro, que es lo que se narraba en ‘Júnez y Casta’ y, por descontado, del todavía imponente castillo de Mesones.

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