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Aragón

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Caudé, el gran ‘resort’ aéreo de Europa

El aeropuerto turolense es una referencia líder en el estacionamiento, mantenimiento y reciclado de aeronaves, con ‘inquilinos’ de las mejores aerolíneas mundiales.

Es un pequeño gran milagro, de los que parecen una locura al principio y se yerguen orgullosos sobre su éxito poco después. La Plataforma Aeroportuaria de Teruel (PLATA) es un consorcio público presidido por el Consejero de Vertebración del Territorio de la DGA, José Luis Soro, quien anunció recientemente un plan de ampliación del aeropuerto de 200 hectáreas, lo que elevará la capacidad total a 540 hectáreas y espacio para el estacionamiento en la campa de 350 aviones, frente a los 125-130 actuales. Una cifra que se está rozando ya en estos días, con 115 aeronaves enclavadas en unas instalaciones únicas en Europa y punteras en todo el mundo dentro del sector del estacionamiento, mantenimiento y reciclado aeronáutico.

Pedro Sáez es máximo responsable de Tarmac Aragón desde octubre de 2018. Tarmac Aerosave, firma francesa fundada en 2007, lleva la principal concesión del aeropuerto de Teruel desde 2013; se trata de una empresa líder en el mantenimiento, estacionamiento y reciclado de los aviones, y es filial de Airbus, con participación de Safrane y Suez. “Tenemos –explica Sáez– plantas en Tarbes, Toulouse Francazal, Teruel y recientemente se ha abierto otra cerca de París, en Vatry”. Sáez lleva 35 años en el sector. “He trabajado en toda España y en Arabia Saudí; allí me llegó la posibilidad de sumarme a este proyecto apasionante y vine con muchas ganas. La apuesta era buena”.

Un gigantesco Airbus A340 en el hangar que opera Tarmac. “Cuando una aeronave llega aquí –explica Sáez– hay que hacerle antes que nada unos trabajos de preservación; van desde engrasar el tren de aterrizaje a mandos de vuelo, bisagras de las compuertas, tapar los registros y aperturas del avión, echar disecante en los motores para mantener bajo el nivel de humedad... estarán parados una buena temporada. Una vez preservados, estas tareas se repiten con periodicidad, semanal, quincenal, mensual trimestral y semestral; cada vez se hacen todas las lubricaciones, se mueven las ruedas, se hacen pruebas funcionales de motores… todo encaminado a conservar la aeronavegabilidad”.

El tiempo de estacionamiento depende de cada cliente. “Cuando va a volver a volar en breve se les pasa a ‘fly-ready condition’, pero la mayoría pasa aquí entre un año y año y medio. Y el 80% vuelven a volar. También somos líderes en reciclado, porque aplicamos criterios amigables con el medio ambiente. Cuando un avión llega al final de su ciclo de vida, se separan primero los componentes de alto valor como trenes de aterrizaje, computadores, mandos de vuelo… del resto se recupera el aluminio, el acero o el titanio, y vuelve a ser materia prima de fabricación. El 6% de material no se recupera y se recicla por agentes autorizados de residuos”.

Tarmac Aerosave se guió de dos factores para pujar por las contratas de Caudé. “En primer lugar –explica Sáez– nos interesó la extensión y el potencial de crecimiento de las instalaciones; además, las condiciones meteorológicas de Teruel son perfectas para esta actividad, con un clima seco y mayormente soleado, lejos de entornos salinos y tampoco desértico. Queremos optar a los futuros desarrollos del aeropuerto, para completar un plan de servicios llave en mano, que Caudé sea un punto clave para solventar todo lo que necesiten nuestros clientes”.

Empezar de cero y llegar a la cumbre en tan solo ocho años

El doctor en ingeniería aeronáutica Alejandro Ibrahim, canario de nacimiento, llegó a la que hoy es su sede laboral hace ocho años como director general y gerente del aeropuerto de Teruel. “Fue en septiembre de 2012; no había nadie en el aeropuerto, literalmente. Estábamos pasando un momento económico duro, parecido al que viene ahora, y desde luego parecía una apuesta complicada, pero el Gobierno de Aragón se lanzó y mantuvo su interés. La plaza que ocupo desde mi llegada salió a concurso, la vi en el periódico y me llamó la atención; no sale la oportunidad de una plaza así todos los días”.

El proyecto sedujo a Ibrahim de inmediato. Pasó las pruebas, hubo una última entrevista en la sede de la DGA y se puso al frente. “Trabajaba en Aena, llevaba 15 años allá y conocí casi todos los aeropuertos de España, había estado ya en 25 países por mi trabajo, y empezar aquí de cero me parecía un gran reto. El primer paso fue la certificación del espacio, algo que se consiguió en cinco meses; luego llegó Tarmac, y en 2014 este aeropuerto pasó a ser internacional, no hay tantos en España con esa distinción. Nuestro cliente tenía esa necesidad, obviamente; venían además aviones de fuera de Europa desde el principio”.

Impacto local

Ibrahim está feliz por el impacto del aeropuerto en la zona, y del potencial que atesora la instalación. “Hemos generado casi 250 puestos de trabajo aquí, eso es un orgullo.Cuando definimos el desarrollo del aeropuerto, enseguida se vieron las posibilidades del modelo, aunque al principio nos tildaron de locos. Como no iba a ser un aeropuerto de pasajeros tradicional, optamos por la industrial aeronáutica. Tarmac había ganado el concurso el 2011 y empezó a operar en 2013. Y no paramos; con los retos de los dos próximos años y la inversión de 25 millones que va a hacer el Gobierno de Aragón, el aeropuerto va a ser una zona de trabajo, mucha gente en obras y muchos puestos para la población local”.

El aeropuerto de Teruel tiene un reconocimiento mundial en desarrollo aeronáutico. De hecho, hace año y medio obtuvo el Premio Mundial QIA gracias a su labor en materia de innovación. “Tarmac ha hecho un gran trabajo aquí –recuerda Ibrahim– y ha crecido con nosotros; también hay otras concesiones como DP, PLD Space con el tema de cohetes... desde enero, Airbus tiene una planta para almacenaje de materiales compuestos”.

El director general del aeropuerto tampoco oculta su agradecimiento a Teruel. “A mí Teruel me lo ha dado todo; para un ingeniero aeronáutico es una gran ilusión ponerse al timón de un proyecto como éste, llenarlo de aviones... estoy muy agradecido a Teruel y espero que Teruel esté contento conmigo. Nos hemos sabido especializar; justo antes de la covid-19 había más de 70 aviones, ahora pasamos largamente de 100, pero la base de ese resultado no es la contingencia de la pandemia, sino el trabajo previo. Si crecemos en plena crisis, imagínate cómo será cuando la situación vaya remontando y podamos atender nuevos requerimientos”.

Los nuevos retos y las posibilidades de futuro en estas instalaciones

En este mismo verano se va a comenzar a construir en Caudé un hangar de pintura, y le seguirán una plataforma de estacionamiento nueva, la fase tres de la campa (y preparación de la fase cuatro), un hangar de 17.000 metros cuadrados que podrá albergar dos A380 (el avión de pasajeros más grande del mundo) y una planta fotovoltaica que resolverá el 50% del consumo energético del aeropuerto. Varias obras con una inversión de 25 millones de euros, previstas para su desarrollo en los dos próximos años. “El nuevo hangar triplica la capacidad del actual –explica Ibrahim– y permitirá desarrollar una labor intensiva de mantenimiento. La pintura es una actividad que no teníamos y que nos permitirá ser más completo”. Han comenzado las oras para tres naves de 528 metros cuadrados cada una para albergar aviones de hasta 19 pasajeros, aviación ejecutiva y escuelas de vuelo.

Cómo llegar a Caudé y curiosidades

Comarca. Comunidad de Teruel.

Cómo llegar. Desde Teruel, su capital de provincia y cabeza de municipio, hay 18 kilómetros por la N-234 y la A-1512.

Turismo desde la barrera. El aeropuerto no es una zona turística, debido al contrato de confidencialidad firmado con los clientes que alojan sus aeronaves en las instalaciones, pero es habitual ver a curiosos haciendo fotografías desde el exterior.

Localización. El pueblo de Caudé se ubica en una suave ladera de la margen izquierda del arroyo de Concud. Su caserío se organiza en torno a la calle Mayor y un par de plazas, configurando un entorno urbano compacto con edificios cuidados que en raras ocasiones superan las dos alturas.

Patrimonio. La iglesia de Santo Tomás de Canterbury está situada en la parte baja de la población. Hace tres años (Qualcina/Instituto de Estudios Turolenses) se editó un libro sobre ella, obra de Rubén Sáez, Javier Ibáñez y José Francisco Casabona.

Reportaje de la serie ‘Aragón es extraordinario’.

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