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Aragón

ARAGÓN ES EXTRAORDINARIO

Bijuesca, un remanso de tranquilidad

Piedad López y Ramón Vicente cambiaron Zaragoza por este enclave lindante con Soria para abrir la Casa Rural Manubles, una de las pioneras de la comarca.

Son seis habitaciones, y también algo más que un compendio de muebles y enseres o un simple alojamiento rural. Se trata de la Casa Rural Manubles, en Bijuesca; es el proyecto de vida que Piedad López, de 59 años, y Ramón Vicente, de 62, se lanzaron a construir hace 22, cuando cambiaron las bulliciosas calles de Zaragoza por el sosegado entorno de Bijuesca, lindante con la provincia de Soria. “Conocíamos la zona, teníamos una segunda residencia y Ramón se quedó en paro”; así explican esta historia.

El primer amarre lo quisieron hacer con una tienda en el pueblo y el asesoramiento de Ángel Marín, alcalde entonces y también ahora; finalmente decidieron asumir el bar. Con el tiempo, en busca de algo más estable, encontraron otra oportunidad. “Llevando el bar, la gente preguntaba por alojamiento; vimos que había un servicio que no se daba”, cuenta Piedad, que cogió una excedencia en el museo en el que trabajaba. Con ellos llegaron al pueblo sus hijas, Isabel y Esther, que tenían 14 y 9 años. “En aquel momento tuvimos que lidiar con el transporte escolar, ya que a la mayor le tocaba ir al recién inaugurado Instituto de Ateca”, recuerdan. Ellas han tomado otros derroteros profesionales y sus padres reconocen, con una sonrisa resignada, que “no parece que vayan a seguir con el negocio”.

A primera vista la ubicación no parecía convencerles. “Vimos la casa y pensamos que si alguien la compraba, tenía pinta de necesitar mucho trabajo. Mira por dónde ese trabajo lo acabamos haciendo nosotros”, confiesa Piedad. La adquirieron en 1996, y dos años más tarde la pusieron en marcha. “Íbamos con el albañil, ayudándole, porque queríamos darle un toque personal y al mismo tiempo que conservase su esencia de casa de pueblo”, subraya Ramón, señalando a las vigas originales del edificio, que son visibles en la actual sala de estar; en tiempos, esa sala fue un granero.

Reciclar es vivir

Además de las obras esenciales, se aplicaron en una decoración apoyada en el reciclaje de todo tipo de objetos. “Hemos recuperado aperos como trillos, y útiles de cocina del tipo cántaras de aceite. Algunas nos las dieron; otras, como estuve trabajando con un albañil, las traje porque nos pedían que al reformar una vivienda las tirásemos”, indica.

Así, a las seis habitaciones distribuidas en tres plantas diferentes, se les suman una cocina, el salón, dos comedores y una terraza; en total, 15 plazas de alojamiento en esas seis habitaciones. “Al principio la alquilábamos por habitaciones sueltas, y trabajamos como locos. Luego, cuando llegó la crisis de 2008, la cosa cambió y pasamos a hacer los alquileres de la casa al completo”, explica Piedad, que trabaja a temporadas en el servicio de ayuda a domicilio. “Solo con los ingresos de la casa no da para vivir todo el año”, reconoce.

En estos 22 años de recorrido, el negocio les ha deparado excelentes experiencias. “Una vez vino una familia de coreanos que vivían en Canadá; salieron encantados, enamorados del entorno”, asegura. Con la llegada de la pandemia, ambos reconocen que ya han recibido el interés de posibles clientes, y aunque han tenido que sumar nuevos servicios (dan mascarillas y gel) recuerdan que “no solo mantenemos los precios, sino que además hacemos descuento por nuestro aniversario”.

Una gran oferta gastronómica para reponer bien las fuerzas

Lo que antes eran las escuelas de Bijuesca es hoy el local que ofrece dos servicios esenciales en la vida de cualquier municipio: el bar y la tienda. Al frente de ellos se encuentra Beatriz Goñi, a la que acompaña su pareja, José Luis Olcina en momentos puntuales. Cambiaron Playa de San Juan, en Alicante, por ponerse detrás de la barra en esta pequeña localidad de la Comunidad de Calatayud.

Hemos ido ganándonos una clientela fija; por ejemplo, moteros que hacen rutas por aquí o gente que viene a pasar el día por la zona, porque tenemos una carta muy elaborada”, explica Goñi. “Si ofreces algo cuidado, la gente lo valora”, insiste José Luis. Así, dan servicio para que el visitante pueda acudir a cenar o comer. “En 50 kilómetros a la redonda no hay algo parecido”, insisten.

En este sentido, cuentan con una amplia variedad de tapas y raciones. “Los fines de semana procuramos tener platos más especiales, que son los que marcan la diferencia; por ejemplo, manitas de cerdo y caracoles escabechados”, apunta José Luis, al mismo tiempo que se va a echarles un ojo para que no se le escapen.

Cuentan con un interior decorado al detalle y una amplia terraza en lo que en su tiempo fue el patio del colegio. “En los días de confinamiento hemos aprovechado para reinventarnos en la cocina y hacer cosas nuevas”, incide Olcina. “Aunque teniendo la tienda, la verdad es que siempre hemos tenido algo de trabajo, ya que vendemos un poco de todo y la gente ha recurrido a nosotros”, explica Goñi.

Ambos reconocen como “maravillosa” la acogida desde que en 2017 llegaron a la localidad, en la que habitualmente viven pocos vecinos. “Nosotros siempre decimos que nuestro negocio no se trata de un bar de pueblo, sino que ha conseguido que haya un pueblo con bar”, puntualizan.

El Pozo de los Chorros, un imán de visitantes para la localidad

Considerado como punto de interés fluvial por el Gobierno de Aragón, es un salto de agua que ronda los dos metros de altura en pleno cauce del Manubles. A la cascada se une un pequeño remanso de aguas tranquilas y transparentes. En este entorno, al que se llega fácilmente desde el pueblo, se cuenta con una zona en la que la hiedra y la variada vegetación conforman un marco único.

Muy cerca, aguas arriba, se encuentra el pozo Puntilla. En su entorno, aprovechando la fuerza de las aguas, se situaban dos molinos a los que se acudía de localidades cercanas. En relativamente poco espacio se puede añadir una ruta senderista hasta el llamado Mirador de Quiñón, que ofrece otra interesante perspectiva de todo el valle. Asimismo, la montaña de colores también se encuentra relativamente cerca del casco urbano, por lo que las alternativas son variadas.

Cómo llegar a Bijuesca y qué ver

Comarca. Comunidad de Calatayud.

Cómo llegar. A 130 kilómetros de Zaragoza, linda con tierras castellanas. Para llegar, desde la capital aragonesa: autovía A2, desvío a la N-234 dirección Soria hasta el cruce con la A-1502 en Torrelapaja y paso por Berdejo.

Fuente de los 28 caños y puente. El entorno próximo de la localidad cuenta con enclaves dignos para el paseo. Esta fuente, realizada en sillería y el cercano puente de estilo románico son dos paradas obligadas.

Cerro de colores. Se trata de los depósitos de un antiguo mar jurásico, cuya degradación entre las capas depara una curiosa variedad de tonalidades. La arena de sus faldas se usaba para fregar las vajillas antiguamente y cerca hay un castro celtíbero.

Castillo y ermita de la virgen. La ermita de la Virgen del Castillo y la fortaleza dominan la localidad. En 2021 tendrá lugar la ‘Saca de la Virgen’, que cada 25 años reúne a sorianos y aragoneses.

Reportaje de la serie 'Aragón es extraordinario'.

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