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Aragón

ESPECIAL SAN JORGE

"Ahora, hay empatía, pero pronto volveremos a ser los que estorban en la carretera"

Confinados en las cabinas de sus camiones y, casi casi, en régimen de soledad, recorren miles de kilómetros de carreteras nacionales e internacionales, plantando algo más que cara a la adversidad, para transportar los medicamentos, mascarillas, oxígeno, alimentos... que, además de salvar vidas, han permitido a la población quedarse en casa para frenar la pandemia. Algunos los llaman ya ‘héroes al volante’.

Andrés Fernández, transportista del Grupo Sesé
Andrés Fernández, transportista del Grupo Sesé
Laura Uranga

Desde que estalló la pandemia, Andrés Fernández, transportista del Grupo Sesé de Zaragoza, ya no hace rutas fijas con su camión. Ahora, con el viento en contra, mañana está en Córdoba, pasado en Santander y al otro en Guadalajara. Y eso que sus prioridades son las plataformas logísticas de las grandes superficies comerciales españolas, pero las circunstancias han cambiado: muchos proveedores y clientes han cerrado, los retornos con carga se tornan complicados, hay que dar prioridad a las mercancías urgentes y "toca adaptarse", porque, como él muy bien sabe, "el camión no puede ir vacío". Antes, "paraba más en casa", pero, ahora, con la producción al 50%, "toca salir donde esté la carga –afirma– y dormir en la cabina".

Las primeras semanas fueron duras, reconoce, "no teníamos ni donde parar para asearte". Y, aunque las cosas han cambiado bastante, pues admite que "ya hay lugares en los que, de manera altruista, encuentras un café y un bollo", la comida "te la ponen en una tarterita y con ella, te vuelves a la cabina". "¡Estamos confinados en nuestras cabinas!", exclama. Está claro que, como todos, añora esos momentos de relax con el resto de compañeros. Donde antes había charla distendida, ahora, solo hay "soledad y más soledad".

Y hay más cosas que han cambiado: "Ahora, curiosamente –añade–, los controles policiales apartan a los coches para que circulemos los camiones" y ha resucitado esa unión de antes entre camioneros, "esa que te hace pitar para ver si el compañero necesita algo". "Ahora, hay empatía y simpatía en la carretera –dice–. Pero mucho me temo que pronto volveremos a ser los que siempre estorban en la carretera, los que no vuelven a casa cuando los demás se van de puente". Aunque, de momento, a este zaragozano de 47 años, le aplauden, cada día, sus amigos y familiares por las redes sociales.

¿Y cuando esto acabe…? "La gente va a tener miedo a gastar –opina–. Nos va a costar volver a las alegrías".

José Luis Callejero, junto a su vehículo
José Luis Callejero, junto a su vehículo
Laura Uranga

José Luis Callejero, transportista de TAC Logística

"Al principio, ¡ojo no te oyeran toser!, porque ya te miraban como a un sarnoso"

Veterano donde los haya –José Luis Callejero lleva más de 40 años en la carretera, los últimos 12 en TAC Logística–, no se encoge al reconocer que los primeros días de la crisis salía con "un nudo en el estómago". Y que, aunque cumplía de sobra con las medidas de protección –mascarilla, guantes y gel en la cabina–, "¡ojo no te oyeran toser! –exclama–, porque ya te miraban como a un sarnoso". "En las estaciones de servicio no te dejaban entrar al baño y hasta cerraron las duchas. Pero, ahora –reconoce– el que está, está a tope. La gente se ha volcado con nosotros y la Guardia Civil nos facilita las cosas".

Este bilbilitano alterna viajes a Barcelona con reparto por todo Aragón. Y lo mismo te lleva "una caja de gafas a una óptica" que abastece a granjas y comercios de alimentación. "¡Llevamos pañales a las residencias de ancianos de la DGA!", se jacta. "Aquí todos estamos dando el cayo como podemos y merece la ocasión", dice, "porque el volumen de trabajo ha descendido y la empresa ha tenido que dar vacaciones a algunos compañeros". Aunque preocupado –piensa que con la que se avecina muchos se van a quedar en paro, Callejero se muestra optimista y se atreve a vaticinar que en el transporte "no faltará el trabajo", porque "si paramos nosotros, para todo. Para que la gente en su casa se tome un vaso de leche con magdalenas, se lo tenemos que llevar nosotros", afirma, a la vez que recuerda que el sector ya ha pasado por huelgas, que han generado des abastecimiento y problemas en las carreteras. Y que él no se siente ni héroe ni imprescindible, que solo hace su trabajo: "Héroes, los que están en primer línea, los sanitarios y la Guardia Civil". Lo dice un hombre "contento", porque hoy es lunes y conserva un trabajo, que "encima" le gusta, y que ya piensa en que habrá que transportar la fruta de la vega del Jalón y del Jiloca, "la mejor de España". Quedamos, para cuando todo esto pase, a tomar un vermú en Churrión, en Maluenda.

Pedro Campos, transportista
Pedro Campos, recién llegado de Inglaterra
Laura Uranga

Pedro Campos, transportista de Marcotran

"Esta crisis va a unir más a los europeos y españoles de diferentes comunidades"

Con destino al Reino Unido, Pedro Campos atiende mi llamada en un área de servicio en Francia. Este miércoles, salió de Teva Pharma, en el polígono de Malpica (Zaragoza), cargado de medicamentos, con destino a la planta que la farmacéutica tienen en Castlefordn (Inglaterra). Cubano de nacimiento –aunque presume de llevar sangre española por parte de abuelo–, llegó a Utebo en 2007 y desde ese año trabaja en Marcotran.

Acostumbrado a vivir más en la cabina de su camión que en casa –es lo que tienen las rutas internacionales–, las dificultades planteadas por la crisis del Covid-19 no le impiden cumplir con su responsabilidad; es más, todavía le hacen sentirse "más comprometido" con su trabajo. Porque " los médicos salvan vidas, sí, pero nosotros llevamos los medicamentos", afirma el transportista. Y eso... es un plus. Siempre en la carretera, reconoce que el contacto con la población es escaso, pero que en lugares como el eurotúnel –que cruza el canal de la Mancha, uniendo Francia con el Reino Unido–, "ahora, más que nunca, se notan la solidaridad y el respeto"; y cuenta que, "cuando los ingleses no se esperaban la magnitud de la pandemia, nos miraban como si llegásemos de otro planeta, al vernos bajar del camión con guantes y mascarilla" –bien informado, no puede evitar el comentario sobre el ‘premier’ británico, Boris Johnson, infectado por el Covid-19, y los dos enfermeros, una neozelandesa y un portugués, que se turnaron al pie de su cama en la uci–. "Esta crisis nos va unir más a los europeos y a los españoles de las diferentes comunidades, ya lo verás", afirma convencido.

A pesar de que el confinamiento complica el retorno de las cargas, el cubano se crece ante la adversidad y dice no sentir miedo, "sino respeto", ante la gran crisis prometida, porque confía en "la responsabilidad de las empresas y en la búsqueda de alternativas". "Entre todos, saldremos adelante", asegura. "Y una cosa más –añade a modo de despedida–: sin ustedes, los periodistas, nadie sabría lo que estamos haciendo los demás".

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