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Aragón

en primera persona

Diario de un confinamiento: Ministros y dibujos animados

Día 37. "Mal de muchos, consuelo de tontos", pero me da por pensar en famosos que hayan elegido muy mal cómo y con quién confinarse.

¿Falta mucho para que abran las churrerías? Es por Terelu Campos...
¿Falta mucho para que abran las churrerías? Es por Terelu Campos...
Heraldo

Ni ‘Ladybug’, ni ‘La patrulla canina’, ni ‘Peppa Pig’. Lo que quería ver ayer Jorge, de apenas 5 años, era la retransmisión del Consejo de Ministros. Él sabía que estaba en juego el final de su encierro, pero su interés mediático por aquellos señores encorbatados le duró apenas diez segundos.

El chaval cuenta los días para poder salir a la calle, aunque –maldición– creo que anda un poco confundido. "¿Qué quieres hacer la semana que viene?", le pregunto por videollamada. Lo tiene muy claro: "Ir al cine, a la piscina y al parque de atracciones". Cuando le dejo entrever que quizá eso no sea posible, Jorgito no se viene abajo porque tiene alternativas: "Ir a tomar chocolate con churros". Buf. El pequeño es bastante tozudillo, así que no me extrañaría que intentara golpear el escaparate de la churrería hasta que consiguiera colarse y reconfinarse dentro.

Yo ya me sé eso de que "mal de mucho, consuelo de tontos", pero a veces intento consolar a mi pequeño amigo imaginando quién puede llevar peor que nosotros este confinamiento. Uhmm… María Teresa Campos, por ejemplo. Fue una visionaria cuando digo aquello de "sin Edmundo no se acaba el mundo" y, ahora, en mitad de la apocalipsis, Bigote Arrocet se conoce que está en Chile más ancho que largo.

¿Quién más? Tampoco me gustaría estar al lado de Sonia Monroy mientras componía su canción contra el coronavirus (toda en rima consonante), ni en el chalé de José Luis Moreno porque sé que el hampa le tiene cogida la matrícula.

Mi vecina me dice que ella pasaría la cuarentena con Rappel "porque así me podría avanzar cosas". ¿Perdón? Se supone que es un vidente y en una entrevista esta semana decía: "Todo nos empuja a una transformación". ¡Nos ha fastidiado! El ‘patriarca de la astrología’ no lo vio venir, pero ahora es un sesudo analista… En fin, que Jorgito, por supuesto, no conoce a ninguno de los ‘intelectuales’ a los que le cito y hace un rato que ignora mi videollamada. Se ha puesto a dar botes en la cama con el clásico chándal de pandemia que, eso sí, luce unas bolisas que parecen boyas en alta mar o balones de reglamento. A veces se echa de menos el tactel. Sigo hablando con su madre de un puñado de famosos petardos y de si no será todo esto un mal sueño de Resines...

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