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El eje ferroviario de Teruel pierde dos tercios de los pasajeros al sustituir los trenes por buses

Renfe admite la caída por el corte de la línea debido a las obras de mejora y prevé remontar en octubre.

Un bus procedente de Valencia para en la estación de Renfe de Teruel para recoger y dejar pasajeros.
Un bus procedente de Valencia para en la estación de Renfe de Teruel para recoger y dejar pasajeros.
J.E.

La sustitución de los trenes por un servicio de autobuses desde el pasado 9 de julio como consecuencia del corte de la línea de tren Sagunto-Teruel-Zaragoza derivado de las obras de mejora ha reducido en dos tercios el número de pasajeros. Renfe cifra el descenso en la venta de billetes en un 60%, aunque la compañía confía en recuperar las cifras de usuarios cuando el tren retome la normalidad una vez terminada la adecuación de la vía. El mayor coste del billete y la prolongación del viaje respecto de los autocares de línea han provocado el trasvase de viajeros hacia este medio de transporte.

Los trabajos de mejora abordados por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) dentro del Plan Director de la línea mantendrán cortado el tráfico de trenes hasta el próximo 5 de octubre. Los pasajeros son trasladados mientras tanto en un servicio de autobuses habilitado por Renfe entre las estaciones para hacer el recorrido por carretera. Pero la alternativa no resiste la comparación con los autocares de línea ni en precios ni en tiempos.

El billete del bus alternativo al tren cuesta 18,7 euros entre Valencia y Teruel –el mismo importe que costaría en ferrocarril– mientras que el desplazamiento en autocares de línea cuesta 8,54 euros, menos de la mitad. Los tiempos tampoco son competitivos, porque frente a un máximo de cuatro horas y ocho minutos de viaje entre Valencia y Teruel con el bus de Renfe, el recorrido en autocar de línea no pasa de dos horas y cinco minutos.

La compañía ferroviaria prevé que los tres meses de corte del servicio ferroviario afectarán a 60.000 pasajeros, que se repartirán entre 40.000 de trenes regionales y 20.000 de la línea de cercanías C5 Sagunto-Caudiel. Un portavoz de Renfe reconoció que el desplome era previsible, porque "con los planes alternativos de transporte la gente busca otros medios de desplazarse porque utiliza el tren por comodidad".

La misma fuente admitió que inicialmente se registraron quejas por el servicio prestado, con viajes que incumplían los horarios y despistes de los conductores de los autobuses, pero la actividad se ha desarrollado "con normalidad" tras las primeras semanas. El descenso del número de usuarios ha ido en aumento. En la segunda semana de corte, Renfe cifro la caída entre el 30% y 40%, la mitad que ahora.

Objetivo: recuperar en octubre

Desde Renfe se muestran convencidos, no obstante, en que, en octubre, cuando se restablezca el paso de trenes tras las mejoras en la línea, "se recuperará el número de pasajeros, porque se mejorarán los horarios y la seguridad". La compañía no precisa el ahorro de tiempo de viaje respecto a la situación inicial.

Las obras en marcha, que supondrán una inversión de 100 millones, avanzan de acuerdo a lo previsto y con varias actuaciones "simultáneas" para aprovechar el corte de la circulación. Entre los trabajos, destaca acondicionar cinco terraplenes y construir seis apartaderos de 750 metros para facilitar el cruce de mercancías.

La intervención se enmarca en el Plan Director para la línea, que comportará una inversión de 386,8 millones de euros hasta 2023. Entre otras mejoras, todas las limitaciones de velocidad a 30 kilómetros por hora desaparecerán.

La Plataforma en Defensa del Ferrocarril critica las fechas utilizadas para acometer la obras por su impacto negativo en los usuarios y las enmarca en la "prioridad" que, a su juicio, da el ADIF a la circulación de mercancías. El portavoz de la Plataforma, Manuel Gimeno, señala que se ha elegido para cerrar la línea "los meses con más demanda de viajeros y menor tráfico mercante".

Una de las actuaciones en obras es la consolidación de terraplenes en Navarrete del Río, donde el tren tenía que reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora. El alcalde pedáneo de este barrio de Calamocha y los vecinos critican que no se adecue el estrecho paso bajo la vía a las necesidades la maquinaría agrícola. Desde el ADIF, aunque manifiestan la "mejor disposición", afirman que "a estas alturas" es imposible modificar el proyecto.

Solo mantenimiento

Manuel Gimeno considera "sorprendente" que el ADIF no haya buscado una solución para ampliar un paso inferior diseñado para una época "de carros" y adaptarlo a la "situación actual, con cosechadores de seis metros de ancho".

Pero dirige las críticas más contundentes a la escasa ambición de la actuación en marcha, que se limita al "mantenimiento de una vía vieja, obsoleta y que se cae a pedazos". Recuerda que la única garantía de futuro para el eje Zaragoza-Teruel-Valencia es su reconversión en una doble vía electrificada, siguiendo el diseño que se aplica en su prolongación hasta la cornisa cantábrica.

Advierte de que, si el 1 de enero de 2021 no están listos los proyectos para convertir el tren Zaragoza-Teruel-Valencia en el corredor Cantábrico-Mediterráneo de altas prestaciones, se perderá la oportunidad de conseguir financiación del programa de la UE Conectar Europa y con ella muchas posibilidades de hacerse realidad.

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