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La falta de médicos se agrava en verano en las poblaciones turísticas de Aragón

En Aínsa (Huesca) hay cuatro médicos para siete plazas, y en Mas de las Matas (Teruel) llevan más de 300 desplazamientos en un mes. "Hay mucho más trabajo. Solamente en el mes de julio hemos triplicado población y esperamos aún la avenida del mes de agosto", advierten los coordinadores de varios centros. 

Centro de salud de Mas de Las Matas (Teruel).
Centro de salud de Mas de Las Matas (Teruel).
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Los centros de salud y consultorios rurales de Aragón sufren en verano un problema añadido que agrava la falta de médicos. El turismo y el éxodo de la ciudad a los pueblos durante los meses estivales hace que determinadas comarcas, como el Sobrarbe, el Maestrazgo o el Matarraña, lleguen a triplicar y quintuplicar su población, lo que también repercute en las consultas con la consiguiente sobrecarga de trabajo para los pocos profesionales que están en plantilla. "Solamente en el mes de julio hemos triplicado población y esperamos aún la avenida del mes de agosto. Habitualmente, llevamos una población que ronda los 2.500 habitantes. Hay mucha dispersión geográfica, son pueblos pequeños y el que haya 300 cartillas más solo en el mes de julio es un aumento importante", advierte Pilar Borraz, médica y coordinadora del centro de salud de Mas de las Matas (Teruel), donde en un solo mes han superado los 300 desplazamientos.

Allí pasan consulta tres médicos titulares. Pilar lleva cuatro pueblos; su compañero, nueve más los barrios de Castellote; y hay un tercer médico que atiende en el consultorio. "Somos 14 poblaciones y tenemos una ambulancia convencional aquí, pero la de soporte más próxima es la de Andorra, siempre y cuando no esté ocupada. La uvi móvil viene de Alcañiz, que está a 40 minutos, y cuesta activarla. De un pueblo a otro tenemos media hora en coche. Si tenemos un aviso urgente, es prácticamente una hora lo que estamos esperando", cuenta esta médica de Aguaviva.

Borraz reconoce que el principal problema que enfrentan es por motivos de desplazamiento. "Las distancias no son muchas, lo que pasa es que las carreteras no son buenas. En 10 km hay 110 curvas en una vía por la que cabe un solo coche. Si te encuentras un tractor o un camión de animales, uno u otro se tiene que mover y ladearse. Cuando estoy en La Ginebrosa y me voy a un domicilio a Las Parras de Castellote hago 24 km. En una carretera normal o de otras zonas no te cuesta nada, pero aquí es media hora en coche", subraya esta médica. 

Para paliar la falta de médicos recurren al "compañerismo imperante" en la zona, aunque los propios profesionales señalan que están prácticamente igual en todas partes. Ahora mismo, en su localidad, hay un MAC (médico de refuerzo) propio del centro y uno de sector (Cantavieja-Mas de las Matas) que prácticamente trabaja solo en este último. "Nos ayuda también gente de fuera del centro de salud. Entre todos, intentas colaborar y el que hoy no puede hacer una cosa te ayuda al siguiente. Este mes de julio hay tres personas que nos ayudan a sacar las guardias adelante. Trabajan dentro del mismo sector, pero no pertenecen al centro. Realmente se necesita gente. Nos dirán que no somos muchos, pero la gente se merece la misma sanidad que el resto. No por ser menos, vamos a ser menos", defiende Borraz, quien destaca la buena relación que mantienen entre compañeros. "Si no fuera por eso, no sé cómo llevaríamos el trabajo", añade esta médico.

"Hay más demanda, pero es de agradecer que estamos unidos"

La situación se repite en ambulatorios y centros de salud rurales de todo Aragón. En Aínsa, donde la coordinadora pasa también consulta en varios pueblos, los sanitarios se quejaban esta semana del déficit que hay. "Nos faltan médicos en pleno mes de julio y se resienten las consultas, las urgencias y todo el sistema. Al final es lo de siempre en los pueblos, ciudadanos de segunda", lamenta un vecino de la zona, trabajador del 061. Celina Maldonado, médica del centro de salud de Aínsa, confirma la "sobrecarga de trabajo multiplicada por cinco" que hay en el centro de salud de la localidad por estas fechas con la falta de cuatro médicos en plantilla

"De siete médicos estamos cuatro. Se jubilaron la de La Fueva, la de Boltaña y la de Arcusa. Y eran titulares… En Arcusa, el médico que hacía los fines de semana pasó a mañanas y su plaza de findes quedó vacante y no se ha cubierto. Ahora te tocan todos los fines de semana porque no encontramos a nadie. Estamos 4 médicos para las urgencias, los desplazados, las guardias entre semanas, las guardias de fin de semana… No llegas", precisa esta médica al hablar del crecimiento exponencial de población que experimenta la localidad de Aínsa y sus alrededores en verano. Solamente por cuestiones de turismo, entre campamentos, turismo familiar de cámpines y casas rurales, el goteo de pacientes que reciben es constante y reconoce que llega a desbordarles. "Hubo veranos en los que solo había tres médicos y salíamos adelante, pero ahora arrastramos ya el problema desde enero que cogió la baja una compañera. Hemos estado solos la mayor parte del tiempo porque al médico de Boltaña no había quién lo sustituyera y ahora con tantísima gente que hay, las guardias te están llamando toda la noche de diferentes pueblos", alega esta médica, que se desplaza por diferentes pueblos de la zona en función de las necesidades asistenciales que presentan. "Cada mes tenemos 400 niños de campamentos. La población se nos multiplica por cinco. Recursos por las tardes tenemos en el centro, pero médicos no. Yo voy a Buerba, a Nerín… pero vas a los domicilios y el centro quién lo atiende -se pregunta-. La gerencia nos ha propuesto reforzarnos, y este fin de semana que hubo mucho lío es de agradecer que todos estamos unidos", reitera esta médica, que llegó al Pirineo para cubrir una sustitución de dos días y lleva ya 27 años. "He tenido oportunidad de irme a Zaragoza en el concurso de traslados, pero yo quiero a mis pacientes. La gente tiene que venirse aquí. Es calidad de vida", subraya esta médica tratando de animar a los jóvenes.

Celina Maldonado, médica del centro de salud de Aínsa, en una fotografía de archivo de sus primeros años.
Celina Maldonado, médica del centro de salud de Aínsa, en sus inicios (con la bata del Insalud)
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Éxodo a los pueblos en plena ola de calor

Por su parte, el secretario general del sindicato de Atención Primaria (formado por Fasamet y CESM Aragón), Jesús Rodrigo, advierte de que este año la situación se ha agravado en el mes de julio por las sucesivas olas de calor que ha habido. "Es todo vacacional y este año se ha adelantado. En sitios de vacación, y sobre todo en la España vaciada y despoblada de Teruel, ha aumentado el turismo en todos los sitios. Ocurre en cualquiera de las comarcas, pero quizás más en la sierra de Gúdar o de Albarracín. Al mismo tiempo, estamos menos gente en los centros de salud, que por una serie de circunstancias han ido perdiendo personal para afrontar la situación habitual. Y ahora la demanda es mucho mayor", explica este médico de Calamocha. A su juicio, las altas temperaturas han hecho que el éxodo sea mayor en las grandes ciudades, sobre todo en Zaragoza, y muchas familias han aprovechado "las ventajas de climatología que ofrece el medio rural para venirse a los pueblos", donde el déficit de médicos ya era notorio mucho antes de que llegaran las vacaciones. 

"Hay carencia de personal y de profesionales y cada vez está agudizándose más en Teruel. En la oposición que hubo el mes pasado -con un llamamiento único de 314 plazas-, las 15 que se quedaron sin pedir fueron 11 del sector Alcañiz y 4 del sector Teruel, con lo cual las perspectivas son menos positivas todavía. Si ha habido ya 15 plazas que no se han solicitado en la oposición, después difícilmente va a mejorar...", lamenta Rodrigo, quien reconoce que la situación actual termina por hacer mella en la calidad de la asistencia. "Las dificultades aumentan al no haber sustitutos, cuando el compañero tiene que asumir el trabajo de otros, y si ya de por sí aumenta en estos meses la demanda, la calidad asistencial empeora", confiesa.  

En el centro de salud de Mas de las Matas (Teruel) reconocen que la sobrecarga de trabajo es mayor durante los meses de verano. "De los que vienen la mayoría son gente mayor, que viene a consulta o por temas del Sintrom, pero también niños. Y en agosto llegan campamentos, es una zona muy turística", recalcan. En este sentido, los pueblos afrontan un problema añadido: la falta de pediatras que obliga muchas veces a los médicos de cabecera a asumir esas consultas al no haber disponibilidad de estos especialistas. "Los niños son atendidos en los centros de salud y tienen asignado un pediatra, pero a los consultorios los pediatras no van a pasar consulta. A la hora de la verdad, o te desplazas al centro de salud de turno o vas al de cabecera. Y así ocurre en muchos pueblos como Mora, Calaceite, Ferreruela, Cucalón, Bea, Lagueruela... Hasta que en el 2006 no salió una orden que lo regularizó y dijo que todos los niños de los 123 centros de Aragón debían tener asignado un pediatra éramos los médicos de familia los que atendíamos a los pequeños donde no había especialista. Ahora la realidad es que muchas plazas de pediatra están vacantes y las sigue cubriendo un médico de familia", afirma Rodrigo.  

La afluencia de temporeros

Caspe es otra de las localidades aragonesas que estos meses aumentan su población, además de por el turismo por la afluencia de temporeros, algo que de año en año ya se contempla a nivel médico. Así lo indica Carmen Pascual, la doctora que sustituye al actual coordinador del centro de salud de la zona, quien asegura que el personal que está de vacaciones se ha cubierto y cuentan con los refuerzos que tienen habitualmente. "Si se produce alguna incidencia de tipo baja sí que tendríamos problemas. Aquí en Caspe tenemos una peculiaridad en estas fechas. La campaña de fruta y la afluencia de temporeros aumenta la población y es algo que se asume y está más o menos controlado. Asumimos esa carga de pacientes y no hay una demanda distinta de otros veranos porque es algo previsible, que hace que se vayan adoptando medidas para reforzar la plantilla de urgencia. Las sustituciones de esta forma están cubiertas, pero puede surgir una baja y eso sí que nos trastocaría todo", apostilla. 

"La gente que elegimos este sector somos de aquí y queremos quedarnos. Ahora ya depende de arriba si quieren defender la España vaciada"

A juicio de Pilar Borraz, la coordinadora del centro de salud de Mas de las Matas (Teruel), la situación de sobrecarga de trabajo que afrontan ella y otros compañeros se solucionaría con mejores comunicaciones (en el caso de su zona) además de incentivos que tienen que venir de arriba. "Desplazarte hasta aquí echa para atrás, pero aquí se vive muy bien. Las motivaciones habría que verlas de otra manera...", apunta esta médica de Andorra, que ha rotado por diferentes pueblos de Teruel desde que acabó su residencia en 2010 y apostó por Alcañiz. "La gente que hemos elegido este sector somos de aquí y queremos que nos permitan quedarnos. Yo siempre tuve claro que quería ser médica de pueblo. Y es otro tipo de Medicina, desde luego. Pero es muy satisfactoria. Estamos acostumbrados a hacer unas guardias con una urgencia real porque la gente sabe cuando usar el servicio. Ganas en cercanía con el trato y en salud con esta gente. Aquí entramos a las 8.00 y salimos a las 15.00 el día que salimos... Las guardias no las libramos porque no tenemos gente para cubrirnos el día de libranza, pero aun así... Se vive bien. La gente es agradecida... ahora ya depende de arriba si quieren de verdad defender con incentivos la España vacía", puntualiza. 

Su compañera Celina Maldonado, turolense de nacimiento y médica desde hace 27 años en el Pirineo, coincide con ella en que la vida en los pueblos tiene muchas ventajas para los jóvenes médicos. "La gente se piensa que aquí estás perdido del mundo y no es verdad. En nuestro centro tenemos ecógrafo, pediatra, cursos 'online' para reciclarse. Yo la verdad es que estoy encantada de vivir aquí, pero el problema que tenemos es ese. Que estamos cansados, muy sobrecargados de trabajo. Por eso animo a la gente a venir. Cuando tienes hijos pequeños, como tenía yo a mis tres hijas, la gente te ayuda con los críos, cualquiera se los puede quedar. Conoces a la gente y es como una gran familia. Aínsa para mí es calidad de vida. Se disfruta de todo, del paisaje, del tiempo, de la gente… Se vive de otra manera, pero te tiene que gustar. Es una medicina diferente, pero tiene muchas gratificaciones", sentencia esta profesional. 

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