Cartas sobre la exposición Desaparecidos

 Durante las últimas semanas he recibido decenas de cartas de estudiantes de secundaria sobre mi exposición Desaparecidos que se puede ver hasta este domingo 19 de febrero en el Centro de Historias de Zaragoza.

  Son reflexiones muy profundas escritas por estudiantes de 15 años después de visitar con sus profesores la exposición y haber escuchado las explicaciones de las guías. Demuestran que los jóvenes tienen mucho interés por lo que ocurre a su alrededor y que algunos profesores no sólo están interesados en cumplir los programas sino que prefieren que sus estudiantes crezcan enfrentándose a los problemas que les rodea.

  Verdaderamente estoy impresionado ante la fuerza de estas cartas. Qué lección de dignidad por parte de personas tan jóvenes. Sobre todo cuando uno recuerda la cobardía de toda nuestra clase política incapaz 36 años después de la muerte del dictador de buscar una solución a tanto dolor.

 CARTA DE SANDRA MILÁN NAVARRO

Querido Gervasio:
Empezaré este e-mail presentándome. Soy Sandra Milán, tengo 15 años y estudio en el I.E.S. Elaios. El departamento de Historia de mi instituto organizó una salida para ver su interesante trabajo. Hoy, le escribo por ello, para intentar expresar con palabras la multitud de sentimientos que me produjo.
Llegamos a la exposición sin preocupaciones, felices, gritando, alborotando, como se espera de nosotros. La guía empezó a hablar. Estuvo relatando lo mucho que le había costado a usted realizar este trabajo y nos advirtió de que era muy duro. Hubo una frase que me marcó: “A mi me encantan los adolescentes, siempre estais llenos de vida. Por eso me da mucha pena veros salir de aquí, tan cabizbajos y callados”. La verdad es que dudaba de que algo así fuera posible, pero al finalizar la visita supe perfectamente que estaba equivocada.
Entramos en la primera sala. Al principio no sabía muy bien cómo iba usted a enfocar esta muestra, pero mis dudas quedaron resueltas al instante. Fotografías de los lugares donde los desaparecidos pasaron sus últimas horas de vida decoraban las paredes. Las fotos en sí no demostraban el horror que tuvieron que sufrir esas personas, pero las historias relatadas por la guía lo hacían por ellas. Escuchar cómo aquella gente era arrebatada de sus hogares sin dejar rastro es espeluznante.
Dejamos aquella sala y pasamos a la siguiente. Ya era palpable en el ambiente el cambio que estábamos empezando a dar. Las risas del principio quedaron sofocadas por un pesado silencio. Observamos distintas tomas, una anciana que guardaba una guitarra sin cuerdas perteneciente a su hijo, otra que cambiaba las sábanas todos los lunes para que cuando su hijo volviera tuviera la cama preparada.
Todos esos familiares se aferraban en apariencia a los bienes materiales de los que ya no están, pero en realidad intentaban agarrarse a los recuerdos que tenían de ellos, a cualquier cosa que pudiera traer a su memoria todos los momentos pasados con sus seres queridos. Pensé en la gran pérdida que debió de ser para ellos y la terrible carga que llevan a sus espaldas.
El miedo, la nostalgia, el dolor, todo se reflejaba en sus caras.
En el siguiente tramo de la exposición observamos las cartas realizadas por los familiares y amigos para un funeral en el que por fin podrían dar sepultura a sus seres queridos. Para mí, esto fue una de las cosas más duras de su presentación. Leí cartas en las que agradecían todo lo que habían hecho por ellos, donde pedían perdón por nimiedades, donde volcaban todos los sentimientos que llevaban encerrados desde hace tiempo y todas las palabras que no les pudieron decir antes de que se fueran.
Hubo una carta en especial que me impactó. Era la carta de una niña hacia su hermana de 16 años. En ella escribía lo mucho que la echaba de menos, que la quería, que deseaba que estuviera a su lado y que era una injusticia que no pudieran estar juntas. No pude evitar que se me escapara alguna lágrima. No fui capaz de soportar todo el dolor que había en ese escrito y odié profundamente a la persona que osó arrebatar a una hija, un hermano, una madre, un padre de los brazos de su familia. Después de leer todo aquello, supe que tenía que evitar por todos los medios que pueda tener que tales atrocidades vuelvan a suceder.
La siguiente parte de su trabajo trataba sobre la identificación de los cadáveres. Gracias a un gobierno y unos familiares comprometidos, fueron capaces de identificar y devolver miles de cuerpos a los seres queridos, cerrando así un ciclo para las personas, donde por fin podrían intentar pasar página, aunque jamás olvidarían la vida de las personas que un día les quitaron.
Terminamos la exposición con los vídeos y los testimonios de madres y viudas. Esos testimonios fueron terriblemente duros. Escuchar de voz de las personas que vivieron estos hechos, que tuvieron una vida difícil sin la gente a la que amaban a su lado, fue descorazonador y nada fácil.
Salimos de allí tal y como había predicho la guía. Yo, personalmente, empecé a pensar en todas las injusticias que ocurrieron y ocurren actualmente en el mundo, en todas las cosas que nos ocultan y de las que no se nos informa debidamente, cuando, a mi manera de ver, debería ser lo primero que nos mostrasen para que en el futuro, cuando nuestra generación gobierne, intentemos que tales hechos no vuelvan a suceder.
Espero con muchas ganas su siguiente trabajo, “Desaparecidos en España”. Pienso que mucha gente traerá a su memoria la guerra vivida no hace muchos años en este país, espero que recapaciten y trabajen como en otros lugares para conseguir devolver los muertos a sus familiares.
Muchas gracias por abrirnos los ojos frente a la crueldad del mundo.

 

CARTA DE IRENE SOLANILLA

Querido Gervasio Sánchez: 

Me hacía bastante ilusión escribirte esta carta no solo por hacer el trabajo mandado en clase sino también para darte una opinión acerca de tu obra.

En primer lugar quería alagarte por esta magnífica obra y por tu valentía, ya que no te ha importado lo que pensaran los demás acerca de estos temas y te has sacrificado por buscar información y por hacer unas fotos excelentes, todo esto conlleva viajar a otros países; hablar con la gente y luego recopilar toda la información.

Después de visitar tu exposición por segunda vez ya que la primera vez que fuimos con el instituto no me dio tiempo a asimilarla y a tomar apuntes, la segunda vez pude ver las fotos y los videos con tranquilidad y formar una opinión propia , la verdad es que me siento afortunada por vivir en el país en el que vivo aunque por las fotos que vi de los restos de las víctimas en cetina puedo comprobar que mi país también ha sufrido esas situaciones aunque todavía todo eso no ha salido a la luz y espero que en tu próxima obra que es la continuación de desaparecidos expreses toda aquello que ha pasado tal y como ha sido , sin tapaderas. Sé que mucha gente no está de acuerdo en que lo que ha pasado anteriormente en un país se conozca pero en mi opinión esas personas que opinan solo quieren mirar hacia otro lado, si todo el mundo hiciera lo mismo no se habría conseguido muchos de los progresos actuales.

Me ha llamado la atención bastantes cosas de esta obra pero quería destacar sobre todo: los regímenes y todo lo que conlleva vivir bajo un régimen, las terribles torturas que se les imponían, los sentimientos que padecen los familiares después de perder a un ser querido, y sobre todo que nadie está libre de poder ‘’desaparecer’’ cuando las cosas no están claras en un país.

Un régimen no implica solamente someterse a una serie de normas impuestas por unas personas que han llegado al poder no precisamente por su propio mérito , también implican muchas otras cosas como la corrupción, la diferencia entre ricos y pobres, y la poco o nula libertad de expresión. Todo esto lleva a que los delitos se tapen no se dé información de lo que pasa en un país ni lo que puede llegar a pasar. Las consecuencias de regímenes extremistas pueden presentarse en genocidios como por ejemplo el holocausto producido por un líder que llego al poder democráticamente, si pero con unos ideales opuestos a los de una democracia.

Después de desaparecer un ser querido en una familia queda un vacio bastante más grande que cuando ese familiar fallece por distintas causas, me fije en una foto de la exposición que ponía tres palabras bases: memoria, verdad y justicia. Esos son los principales objetivos que persiguen las familias de los desaparecidos. ¿Te parecen muy importantes? A mi sí, lo principal es que la memoria no se borre que los desaparecidos se puedan encontrar y enterrar dignamente, que se sepa la verdad es importantísimo para que más tarde pueda haber una justicia que juzgue a las personas como se merecen.

Se podría decir que lo que más me conmocionó y me hizo pensar como se podían sentir las personas ante esta situación, fue la carta que le escribió una niña a su hermana en la que le ponía el vacio tan grande que le había causado su desaparición, la echaba mucho de menos y le estaba costando vivir sin su presencia se le hacía extraño que hubiera desaparecido sin dejar rastro. La verdad no me gustaría pasar por una situación así por eso me imagine como sería mi vida si mis padres o mis familiares más queridos desaparecieran enseguida deje de mirar la carta, muy mal por mi parte porque esa situación es real.

Más tarde vimos unos videos en los que las madres de los desaparecidos contaban como podían vivir sin ellos, y algunas de ellas vivían sin bastantes familiares, habían perdido varios hijos a su marido e incluso todos ellos. Me parece excepcional que todo esto este recogido en una exposición que la gente pueda visitar gratuitamente e interesarse un poco por lo que pasa actualmente en este mundo injusto.

Y para terminar quería decirte que esperare tu próxima obra y seguramente te vuelva a escribir dado que esa nueva obra me incluye a mi también , suena un poco egoísta preocuparse solo por tu país pero la verdad es que si de mayor puedo contribuir en algo a cerca de este tema en otros países seguramente lo haré. Gracias una vez más por abrirnos los ojos ante una nueva realidad que muchos desconocen.

 CARTA DE PATRICIA CUELLO

 Querido Gervasio:  

Hace unos pocos días pude abrir por fin los ojos a la realidad. Quisiera escribirle esto para que se dé cuenta, no sólo de su gran trabajo como ya tantas veces le habrán dicho, sino de las grandes cosas que ha logrado despertar en el mundo.
El pasado 15 de diciembre, visitamos en el centro de centro de Historias de Zaragoza su exposición “Desaparecidos”. Me resultó algo tremendamente duro, me impactó bastante y sé que me ha marcado; fue como descubrir algo totalmente nuevo.
Claramente, ha conseguido que tanto mis compañeros como yo, y todas las personas que hayan visto la exposición, nos metamos en la piel de aquella gente que ha perdido a sus seres queridos, familiares y amigos, sintiendo esa profunda e infinita tristeza. Todas esas fotografías marcadas por el dolor, por la desesperación y la esperanza; por personas nunca olvidadas y cuerpos no encontrados.

Todo eso que no sabíamos. La guía nos fue explicando la historia detalle a detalle, los conflictos y guerras de cada país, el cómo y un interrogante en el por qué de las actuales desapariciones aun dadas en la actualidad. Me parece una auténtica pena que España sea uno de los países que no quiera recordar todo este sufrimiento, que decida ocultar toda la verdad que la mayoría de la gente desconoce. No hay si quiera un museo de la memoria, como los hay en tantos otros países. Lo encuentro bastante triste y en ese aspecto no me siento nada orgullosa.
Es curioso descubrir que estando en el siglo XXI, haya personas que continúan desparecidas y peor aún, personas que siguen despareciendo. La desaparición es un hecho terrible, casi peor incluso que la muerte. El no saber es lo que en realidad mata por dentro a las personas; el no saber dónde está aquella persona a la que quieres; el no saber si está vivo o muerto. Además, la guía nos explicó que estas personas están así de dolidas en su vida, porque encima no pueden realizar las etapas del duelo tras la muerte de un ser querido. No poseen sus restos, no pueden tan si quiera enterrarlos. No pueden entender que ya no volverán.
Me llamó bastante la atención cuando la guía nos relató el caso de una mujer a la que le arrebataron prácticamente la vida llevándose a su hijo, desaparecido aun. Esta mujer cambia las sábanas cada lunes, creyendo y aferrándose a la idea de
que va a volver. Eso si es realmente triste.
Leí una carta, una de las tantas cartas tan emotivas que había, en la que una niña le escribía a su hermana mayor, también desaparecida. Fue tan bonita y conmovedora, que tengo que reconocer que la emoción se desató en la sala y también dentro de mí. Siempre se dice que los jóvenes tenemos una actitud bastante indiferente con los temas de actualidad; y, quizás y no en general, sea verdad.

 Sin embargo, hay que tener mucho mérito para lograr que estudiantes de mi curso, me incluyo, hayamos derramado bastantes lágrimas y gastado muchos pañuelos al profesor con su emocionante exposición.
Verdaderamente, admiro su trabajo realizado en los diversos países del mundo por los que ha estado viajando, pasando tanta parte de su tiempo, tantos años, dedicando tanto esfuerzo y empeño a todo esto.

 Hay que tener valor para hacer algo así, para fotografiar tanto dolor. Por eso me gusta mucho su trabajo, por todo lo que ha luchado por conseguir que esto salga a la luz, que sepamos la verdad y tratar de impedir que los medios de comunicación lo escondan o tan solo que no lo mencionen.
Sinceramente, personas como usted no hay muchas, así de trabajadoras, luchadoras y fuertes, con los ojos bien abiertos para poder seguir adelante aun cayéndonos millones de veces. Siga así y no cambie.
En fin, debo darle las gracias por llevarme a una realidad, dura y cruel, que no conocía. Por abrirme los ojos. Por hacerme dar cuenta de qué está pasando. Gracias por hacerme llorar.

CARTA DE SABELA GARCÍA

Gervasio, soy una de las alumnas de 4ºESO del instituto Elaios, fuimos hace un par de semanas a ver su exposición. No le voy a engañar, si no hubieran hecho la excursión para ir a la exposición, creo, que no habría ido. Pensaría que es aburrido o que unas fotografías no tienen nada que enseñar.
Pero al ir, quería darle las gracias por preocuparse por lo que le ha pasado a toda esa gente, darle las gracias por abrirme los ojos y mostrarme a traves de imágenes lo que ocurre más alla de nuestras vidas. Y decirle que gracias a su exposición me voy a preocupar más de ver otras exposiciones y no pensar una opinion sin informarme de que va.
No me podía imaginar como a través de unas fotografías se puedan expresar tantos sentimientos. Las fotografías me parecieron muy emotivas porque a traves del rosto de la persona se podían descubrir sus sentimientos, aquellos rostros de tristeza por algo que no tendría por qué haber pasado nunca.
Me sorprendieron mucho los lugares donde los torturaban y las zonas donde algunos de esos lugares se localizaban, porque algunos de ellos estaban en el centro de la capital y no entiendo como nadie se daba cuenta.
Me entristece que todas aquellas familias a las que raptaron a un hijo, padre, tío… no pudieran denunciarlo, porque podría ser que a la misma persona que lo denunciaban era la que había entrado en su casa y se los había llevado.
Todo el mundo a perdido a una persona a la que querían muchísimo pero claro, saben que esa persona a muerto. Pero por mucho que lo intento no me puedo imaginar como se siente la persona a la se le han llevado a alguien de su familia.
El resto de la gente que escucha estas historias sabe que la persona a la que se han llevado la han matado, pero claro a la persona que le ha pasado no lo quiere asumir. Nadie encargado de hacer eso se encargaría de alimentar a tantísima gente.
Me parece muy bien que todas aquellas personas que les ha ocurrido esto o algo parecido quieran abrir las fosas solo por la razón de cerrar un capítulo de sus vidas.
Otra vez le quiero dar las gracias por mostrar lo que ocurre en la realidad, y enseñarnos lo que los medios de comunicación tratan de alguna manera de esconder.
Muchas gracias por haber viajado y haberte preocupado de hacer los videos y las imagenes que nos han enseñado.

CARTA DE PEÑA MUÑOZ

El día 15 de Diciembre, junto a mis compañeros de clase, asistimos a tu exposición de “Desaparecidos” en una actividad extraescolar de la asignatura de historia. Cuando nos enteramos de que la excursión era de una exposición y además de fotografías, pensamos que sería una de las típicas excursiones de menor interés y que no aprenderíamos nada, pero nos equivocábamos, y tanto que nos equivocábamos…

Al entrar en la exposición, nos encontramos con otros compañeros del centro que salían realmente entusiasmados, diciéndonos que era una exposición realmente dura y que se habían dado cuenta de la suerte que teníamos de vivir como vivimos, nosotros pensábamos que exageraban y que era una exposición del montón.

Empezó nuestra experiencia en “desaparecidos”; a medida que avanzábamos por los pasillos oscuros llenos de duras fotografías y un pasado realmente cruel, nos dábamos cuenta de que todo lo que nos habían contado era cierto, es más, pensábamos que se habían quedado cortos en su explicación.

La guía que nos acompañó nos explicó de una manera sencilla, pero sin esconder absolutamente nada, cada imagen que habías tomado en los auténticos lugares dónde se escondía este horrible pasado.

Todo lo que nos contó nos impactó mucho, ya que nosotros, a pesar de nuestra poca edad, tendríamos que conocer, todas estas tragedias que se dieron en el pasado, pero que posiblemente sigan ocurriendo en la actualidad y sin embargo no conocíamos ninguna de estas historias.

Empezamos a emocionarnos cuando vimos las imágenes de esas madres y familiares que seguían a la espera de encontrar a sus seres queridos. Hubo dos imágenes unidas a dos historias que me impactaron realmente, una la de una madre que cada lunes cambiaba las sábanas de la cama de su hijo con la esperanza de su regreso, la otra la de una madre que continuaba abrazada a la guitarra sin cuerdas de su hijo.

Luego, en otra de esas oscuras y trágicas paredes, nos encontramos con una fotografía de un enorme árbol donde nos contaron que estampaban a los niños para no gastar munición. En otra sala cercana a esta imagen nos encontramos con la fotografía de unos huesos que resultaron pertenecer a una mujer que la habían matado clavándole una estaca en la vagina; cuando oímos esto se nos quedaron las caras blancas y no supimos que decir.

Pero, sin lugar a duda, la parte que más me emocionó tanto a mí como a la mayoría de mis compañeros fue cuando llegamos a la sala con las cartas de los hijos, hermanos y demás familiares que escribían a sus seres queridos que habían sido desaparecidos. Contaban el vacío que tenían en sus vidas, lo que sufrían, el amor que sentían hacia ellos y lo que deseaban que volvieran con ellos.

Tan solo conseguimos leer una carta entera, fue la de una niña llamada Luna, que apenas tenía unos cinco o seis años, y con sus pocos conocimientos de la vida, sus dibujos y unas palabras realmente emotivas, le decía a su hermana de 16 años lo que le echaba de menos y le explicaba todo lo que hacían juntas, que ahora ya no podía hacer porque le faltaba una parte de su vida, su hermana, que había sido secuestrada y posiblemente, estuviera ya muerta.

La guía y el profesor que nos acompañaban nos tuvieron que sacar de esa sala porque nos emocionamos mucho; no nos habíamos terminado de recuperar del disgusto de las cartas cuando llegamos a la sala que contenía los videos de una mujer que tenia a toda su familia desaparecida y que se había quedado ella sola porque todos los miembros de su familia habían sido secuestrados. Otra mujer contaba, que tras muchos años de espera y dando ya a su hijo por muerto, llego a encontrar los restos de su hijo, tan solo unos huesos que abrazó como si estuviera vivo.

Pero lo que realmente no dejábamos de pensar era si realmente era necesario matar a miles de personas por distintos pensamientos. Esta pregunta es la que nos rondó durante toda la exposición y los días siguientes mientras lo comentábamos en las clases de historia. Todos pensábamos lo mismo, que mientras solo fueran ideas, que no llegaran a un fuerte conflicto entre los ciudadanos, no había que llegar a estos extremos y menos el tener que secuestrar a gente de todas las edades y matarlas de formas exageradamente duras.

CARTA DE SARA GÜEMES

Querido Gervasio Sánchez,

 El pasado día 19 de diciembre fuimos, mis compañeros y yo del instituto Élaios a ver tu exposición. Quería decirte que me ha parecido impactante, dentro de muchas otras cosas, impactante porque nos enseñas otras partes de la vida, partes que nosotros ni siquiera sabemos que existen y que, ya sea por la sociedad, por la prensa en general, etc., no nos enseña nadie; así que le agradezco que haya hecho esta exposición para que finalmente podamos enterarnos de las tragedias que sufren algunas personas con estas desapariciones.

 Por otro lado me parece valiente porque sabe que se arriesga a muchas cosas; a ser juzgado por remover cosas del pasado que gente no quiere, a no encontrar lo que muchos esperan, a que le digan que no lo va a conseguir… Me parece un trabajo valeroso y creo que conlleva mucho esfuerzo y mucho trabajo. Gracias a que hay gente a usted que nos puede enseñar el otro lado de la vida, ya que parece ser que a muchos no les interesa mostrarla, y si la muestran, lo hacen con muchísimos matices y muy pocos detalles, y sin embargo, creo que has profundizado de una manera muy correcta.

 A mí lo que más me conmovió fueron ver los cadáveres muertos debajo de tierra, uno al lado del otro, ese olvido que se hizo de ellos en su momento, como una persona puede desaparecer tan fácilmente, sólo porque el Estado lo ha querido así o porque han defendido otro tipo de ideales que no les convenía. También me parece injusto el daño que pasaron sólo por hacer lo que ellos creían correcto. Aunque se supone que ahora hay libertad de expresión, sigue habiendo gente desaparecida, así nos damos cuenta que no somos tan libres como creemos.

 Me parecen increíbles cada foto y cada vídeo que había en la exposición, no hay ninguna parte que me haya gustado más que otra, me parecen todas igual de conmovedoras ya que en todas hay parte de sufrimiento, de dolor y de esperanza.

 También creo que esto debería de dejar de pasar, porque ahora sabemos que en este momento está habiendo gente desaparecida, y detrás de cada desaparecido una familia, unos amigos y una gente que está con ellos y esperan el momento de volver a verlos. Aunque se supone que esto en una sociedad como la de ahora no debería de pasar.

 Muchas gracias.

 CARTA DE LAURA SORIA

Estimado Gervasio :

 Este pasado jueves 15 de diciembre no sabia quien eras, desconocía totalmente tu identidad: tu nombre,tu profesión,el trabajo que tanto tiempo te llevo hacer y por el cual te estoy escribiendo… de hecho al igual que la mayoría de las personas no sabia lo ocurrido en 1936 ,mas o menos, y desde ese día quizás eres una de las personas de las cuales mas admiro su trabajo y dedicación por la exposición que ha logrado hacer. 

 Muchas gracias por su esfuerzo que indudablemente ha sido muy valorado en tu exposicion,porque gracias a ella muchas personas hemos podido conocer y hemos podido transmitir a nuestras personas mas cercanas,hemos podido contar por fin, los horrores ocurridos en 1936 hasta la dictadura de Franco con el cual se supone que todos esos abusos,agresiones e infiernos cesaron.

 No puedo quedarme con lo mas impactante de la exposición ya que mientras la veía y poco después no sabia describir aun exactamente lo que había visto,no daba crédito,me quede sin palabras para describir mi valoración sobre ella, sentía tantas cosas que se agrupaban en mi cabeza,era una mezcla de entre miedo y desprecio a todas esas personas que lo hicieron,rencor,lástima por las victimas y los familiares y asombro porque nadie lo hubiese dado a la luz y hubiese sido no tan lejos de mi familia en tiempo.

 Es muy impactante ver madres tan dolidas que incluso aun siguen sin creer lo que les paso,que aun tienen esperanzas de que vuelvan y se dediquen solo y exclusivamente a ellos y a su búsqueda,y no se como pudieron asumir esa masacre sin poder ni acudir ni a la policía porque ellos también estaban implicados.Me afecto mucho el caso de la madre con un hijo desparecido y ala hija con cáncer y que la madre no podía hacerse cargo de ella porque su primera herida estaba aun abierta.

 Ademas es asquerosamente valorable el asombroso sigilo con el que lograron hacer toda esta masacre,lo cara dura que hay que ser para torturar de aquella manera a las victimas secuestradas y a inteligencia que mostraron tras decir ingeniosamente que mejor era hacerlos desaparecer y que sus familiares se atormentaran no sabiendo nada de ellos y creando un miedo atroz a la población en vez de matarlos porque de esta manera ellos no sufrían y los familiares podrían superarlo,de la forma que lo hicieron consiguieron todo lo contrario:mas dolor para todos.

 Que personas mas crueles ha habido y quizás aun haya por el mundo.

 La parte mas dolorosa a mi parecer son las cartas de los familiares,especialmente la mostrada por la guía de la exposición de una niña que escribía la carta a su hermana desaparecida y en la que le contaba sus duros años sin ella y todo lo que la hechaba de menos.No debió ser nada fácil para aquella niña ni para ningún otro familiar afectado el desconocer el paradero de la victima secuestrada.

No consigo ponerme ni un solo segundo en su lugar,yo seria incapaz de vivir sin saber donde esta alguno de mis familiares,o si me pasase lo que le paso a la niña de la carta,el crecer sin su hermana,ahora mismo no podría,simplemente no sabría como seguir,que fuerte,sin palabras.

 Yo una vez mas doy las gracias a usted,pedazo de periodista, y a su esfuerzo y valentía por hacer lo que hizo y mostrarlo al fin,aunque personalmente esto es una noticia que todos los demás deberían conocer y dejarnos de tanto tabú y tanta historia que tanto daño ha hecho a todos.

 Y le doy también mucha fuerza a aquellas familias que aun no han podido encontrar los restos de ss familiares y darles mi mas sincera sonrisa a aquellos que si que los han encontrado y que gracias a la magnifica ciencia avanzada existente que tenemos ha sido posible el reconocimiento de los restos de muchas victimas del proyecto desaparecidos.

 Sin palabras de su trabajo, no es valorable con éstas.

 

 

 

 

 


 

 

 

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Cartas sobre la exposición Desaparecidos

  1. Estimado Gervasio, Ayer fuimos mi esposa y yo a ver la exposición “Desaparecidos”. Lo hicimos porque nuestra hija de 15 años del IES Elaios 4ºde ESO, como las que han escrito estas cartas nos recomendó que lo hiciéramos. Llegó a casa aquel día después de su visita con una enorme indignación y sumamente preocupada por las atrocidades que descubrió aquella mañana. En su mundo adolescente seguro y tranquilo no podía imaginar que en el mundo se llegara a tanta barbarie. No solo aquel día, sino hasta ayer nos preguntaba si habíamos ido a la exposición. Quería que viéramos por nosotros mismos lo que a ella le causó tanto dolor inexplicable. Por fin ayer entendimos su insistencia.
    Muchos de los que juzgan y apoyan a quienes juzgan al Sr. Garzón debería venir y verla. Supongo que para mi hija y sus compañeras fue necesaria la ayuda de la guia del museo. Para las personas que tenemos una cierta edad no hace falta. Las imágenes son tan sobrecogedoras, tan desgarradoras que ninguna persona con un mínimo de dignidad pueda quedarse impasible. No solo ellas salieron mudas y cabizbajas de aquel precioso recinto. Nosotros tardamos varios minutos en poder hablar nuestro nudo recogía el reflejo de aquellas imágenes en blanco y negro de aquellas historias que avergüenza a las muchas gentes de bien que seguimos viviendo en este país.
    Gracias por tu contribución.

  2. Para que luego hablen mal de la juventud actual ¿eh? Me alegro de esta entrada, un ejercicio de reciprocidad, de retroalimentacion. Me alegra ver que la exposición comunica y que los que la han visto transmiten sus sensaciones.

  3. Amaya dijo:

    Gracias a los estudiantes por permitir publicar sus emails. Me he emocionado leyéndo y es que la juventud nos trae la esperanza de que es posible cambiar las cosas, una esperanza que todos necesitamos para no tirar la toalla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *