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Las masías de Ejulve, 2.000 hectáreas de patrimonio natural, cultural e histórico

Nueve rutas señalizadas recorren este territorio salpicado por casas cercanas a las explotaciones ganaderas y agrícolas.

Masías de Ejulve
Las masías de Ejulve se encuentran a mil metros de altura.
Laura Uranga

Las masías de Ejulve es un territorio de 2.000 hectáreas a 1.000 metros de altitud en el Maestrazgo turolense y perteneciente a la comarca de Andorra-Sierra de Arcos. La zona se puede recorrer tanto a pie como en bicicleta de montaña a través de una serie de rutas que acercan al visitante a una parte importante del patrimonio natural, cultural e histórico del lugar.

También conocidas como masadas, las masías son construcciones rurales ubicadas fuera de los núcleos urbanos y empleadas como vivienda cerca de las explotaciones agrarias, ganaderas o mixtas. En el entorno de Ejulve se encuentran un buen número de estas casas que, además, son modelo de gestión sostenible del territorio y que se emplazan en un marco natural rico y bien conservado. En una de estas masías se habilitó un complejo ambiental desde el que fomentar el conocimiento de esta zona e impulsar actividades medioambientales. Está situado en la carretera de Ejulve a Villarluengo, rodeado de un monte que, por sus valores naturales y ambientales, está declarado de utilidad pública.

Como hilo conductor, el entorno de Ejulve y el resto de la comarca está vertebrado por una red de antiguos senderos. Una parte de esta, perfectamente señalizada y balizada, recorre un territorio protegido por las figuras de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA). Además, los itinerarios llevan de una masada a otra. Así, partiendo desde el espacio de interpretación se podrán visitar las masías de los Frailes, El Sartenero, El Pecino, los Ordiales y los Barrancos.

En total, los caminos señalizados se extienden a lo largo de más de 70 kilómetros que se pueden recorrer tanto a pie como en BTT. Para orientarse mejor, hay nueve rutas señalizadas. Son de distinta duración y dificultad pero todas merecen la pena. El punto de partida de todas ellas es el centro logístico del Espacio de Interpretación del Territorio Masías de Ejulve, situado entre los puntos kilométricos 19 y 20 de la carretera A-1702, que une Ejulve con Villarluengo. Para una visita más enriquecedora, el visitante podrá conocer mejor el mundo y la historia de las masías a través de la información que ofrecen los paneles de interpretación ubicados en ellas.

Aunque las masías sean el principal atractivo de la zona, durante el paseo que lleva a cada una de ellas merece la pena alzar la vista para contemplar con detalle el entorno natural en el que se camina. En él habitan algunas de las aves más representativas de Aragón que se pueden ver desde los numerosos miradores con paneles interpretativos que salpican el territorio. En medio de una gran quietud, se crea un ambiente mágico que permite conectar con la naturaleza y también aprender más sobre ecología, gracias a las actividades divulgativas que se promueven.

Otros atractivos geográficos

En el entorno más próximo a las masías de Ejulve, el visitante encontrará alguno de los elementos geográficos más importantes de la zona. Es el caso de los conocidos como órganos de Montoro, unas moles de piedra que, por la erosión del agua y el viento, parecen los tubos de un órgano antiguo. También en las cercanías está el nacimiento del río Pitarque, el curso encañonado del río Guadalupe o las Grutas de Cristal, en la localidad Molinos.

Además de los de esta zona, por toda la comarca se extiende una amplia red de senderos que cuenta con más de 250 kilómetros perfectamente señalizados y que recorren los puntos de mayor interés cultural y natural. Las primeras rutas en marcarse fueron las del Parque Cultural del Río Martín. Son más de 20 kilómetros a lo largo del curso del río Martín, al norte de la comarca de Andorra-Sierra de Arcos.

En la zona sur, la labor de señalización se ha llevado a cabo en el Parque Cultural del Maestrazgo que conecta a través de senderos señalizados los paisajes más destacados de Ejulve, Gargallo, Estercuel y Crivillén. A estas dos redes, creadas por sendos parques culturales, se sumaron después otros itinerarios impulsados esta vez por la comarca para dar visibilidad a los municipios cuyos términos municipales no están dentro de ninguna de estas dos zonas protegidas. Así, también se puede ir a pie desde Alloza hasta el Embalse del Escuriza, uno de los más antiguos de Aragón en funcionamiento, o a la ermita de Santa Bárbara en Crivillén. Otra opción es ir desde Estercuel hasta el recóndito Monasterio del Olivar, a través de los senderos habilitados por el Ayuntamiento.

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