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Puentes de hierro en Aragón: iconos centenarios con tesón y fortaleza

Forman parte del patrimonio industrial y los hay rotundos como los de Gallur o Santa Eulalia y, también, más vulnerables como el que recientemente se vino abajo en Sijena.

Algunas de las estructuras de hierro (Gallur, Santa Eulalia y Zaragoza) más representativas.
Algunas de las estructuras de hierro (Gallur, Santa Eulalia y Zaragoza) más representativas.
Heraldo

Hace pocos días se hundió el puente de hierro sobre el río Alcanadre entre Villanueva de Sijena y Sena. Los vecinos llevaban años denunciando su mal estado y, finalmente, la estructura se vino abajo al paso de un camión con maquinaria pesada, cuyo conductor resultó herido leve. El de Sijena fue construido en la década de 1910 por lo que no puede considerarse de los puentes de hierro más vetustos de Aragón, pero sí era uno de los más transitados. ¿Cuál es el origen de estos puentes de hierro? ¿Desde cuándo se construyen de tal forma? ¿Cuál podría decirse que es el más antiguo de Aragón?

Según explica la profesora María Pilar Biel Ibáñez, que investiga sobre arquitectura industrial en Aragón, la eclosión de este tipo de construcciones está vinculada a la revolución industrial del siglo XIX, a la extensión del ferrocarril y al uso del hierro como elemento protagonista. "El hierro se había utilizado en épocas anteriores como un elemento auxiliar y secundario en la construcción. Sin embargo, con el desarrollo del sector siderúrgico, se convirtió en un material más asequible y más resistente que progresivamente fue sustituyendo a otros tradicionales como la madera", escribe la profesora de la Universidad de Zaragoza, en un estudio sobre los puente metálicos sobre el Ebro.

El Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés (Sipca) recoge varios viaductos de hierro y, sobre todo, se detiene en los denominados de tipología ‘bowstring’, que son los que se hicieron a imagen y semejanza de los primeros con arcos levantados en Reino Unido y los que tienen mayor valor patrimonial. Destaca, entre otros, el que une las localidades de Santa Eulalia de Gállego y Ayerbe, el de Albalate de Cinca o los que se hallan en Caspe o Ateca. También el icónico de Gallur y, por descontado, el zaragozano puente de Hierro, que se intentó construir en tres ocasiones, hasta que en octubre de 1895 unió las dos márgenes de Zaragoza.

Hay discusión sobre cuál fue la primera construcción de este tipo en España, si bien suele atribuirse al parque de El Capricho en la Alameda de Osuna, en Madrid, que fue construido en el año 1830. Los más antiguos aragoneses no tardarían mucho en llegar porque el Ayuntamiento de Zaragoza convocó en 1838, un concurso para la construcción de un nuevo puente que viniera a sustituir el maltrecho de Piedra (del que décadas después saldría el puente del Pilar) y porque la pasarela metálica de Santa Isabel data de 1844. El de este barrio zaragozano -el original, luego sufrió muchas modificaciones- está catalogado como "el tercer puente colgante de cables de acero de España y probablemente uno de los de mayor luz en el momento de su inauguración". Responde al modelo de puente diseñado por la compañía francesa de Jules Seguin, que también trabajó en un par de estructuras sobre el Tajo, en las cercanías de Madrid.

El puente de Valderrobres se asoma sobre el Matarraña.
El puente de Valderrobres se asoma sobre el Matarraña.
Laura Uranga

Respecto al puente de Hierro de la capital, es curioso comprobar cómo fue en 1887, año de construcción de la torre Eiffel, cuando se consiguió definir el proyecto tras un par de intentonas fallidas. Se trabajó con un presupuesto que rondó el millón de pesetas y el objetivo era liberar de tráfico al puente de Piedra. Tras casi un década de trabajos se inauguró el 18 de octubre de 1895 y a todos sorprendió por sus grandes dimensiones: más de 237 metros de longitud y casi 12 de ancho. No fue hasta 1989 cuando se construyeron dos plataformas que lo abrazan y el puente se volvió peatonal.

De principios de siglo pasado son también algunos de los puentes de hierro más reconocidos de Aragón. El de Valderrobres está datado en 1925 y se sitúa aguas arriba del Matarraña respecto al antiguo puente de piedra medieval. Su característica más singular son los tirantes en forma de X y actualmente goza de buena salud porque fue restaurado en 2010. Tiene, además, planes inminentes para convertirse en pasarela peatonal, dado que su estrechez provoca problemas para autobuses y camiones.

Pasarela de hierro sobre el embalse de La Peña.
Pasarela de hierro sobre el embalse de La Peña.
Gobantes

También se practicó una reciente y ambiciosa reforma al puente de Santa Eulalia, que ha cumplido este 2022 los 105 años de edad. Durante meses los vecinos tuvieron que dar enormes rodeos para recuperar un puente que forma parte de la A-1202 y que une a Biel con Sádaba y Ayerbe. Su estructura superior a modo de “celosía”, compuesta por una serie de barras metálicas conectadas que forman unidades triangulares, lo hacen único y de especial atractivo para los fotógrafos.

Repasando el listado del Sipca, es obligado hacer parada en el puente de Gallur, que se compone de cuatro arcos asentados sobre pilares construidos con sillares de piedra. Ya tiene más de un siglo y es el que habitualmente acoge los encierros de reses durante las fiestas de San Antonio.

Otro capítulo merecería la historia de puentes pioneros que en su día unieron márgenes de ríos pero que no han llegado hasta nuestros días. Así, las hemerotecas recogen hermosas construcciones como el llamado puente de hierro de Fraga, que fue construido en 1833 pero destruido en 1938, durante la Guerra Civil.

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