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aragón extraordinario

Lledó, diamante en bruto del Matarraña

A la vera del río Algars, frontera natural con Cataluña, esta localidad ofrece un entorno natural magnífico y una paz envidiable a los amantes de la tranquilidad.

Terrazas pétreas junto al azud del Algars, un área compartida tradicionalmente por los vecinos de Lledó y Horta de Sant Joan.

Es Lledó tierra de frontera, de dualidad natural, el último rincón aragonés pegado a la divisoria con Tarragona por el lado del Matarraña. Una localidad rodeada de belleza que también atesora en su interior, de calles empinadas y hermosos ‘racós’. Se presume indistintamente de paisaje bonito y vino bueno en castellano y catalán, empezando por la alcaldesa desde el pasado verano, Teresa Crivillé. "Es un orgullo ocupar este cargo para alguien que nació, creció y ha vivido aquí toda su vida, exceptuando los años formativos. El negocio vinícola lleva cuatro generaciones en mi familia y Bodegas Crial es nuestra vida, pero Lledó siempre va primero en mi pensamiento".

Este año, complicado para toda la humanidad, tuvo un incordio extra en Lledó; la borrasca Gloria en enero, que afectó a varios pueblos del Matarraña. "Gloria fue un inicio fatal, desde luego, pero salimos adelante... y justo después llegó la pandemia -explica Teresa- así que fueron golpes encadenados para toda la zona. Hemos estado tres meses parados, pero volvemos a la carga. ¿Sabes? No me canso de decir algo, Lledó es un diamante en bruto. Aragón sigue sin conocer a fondo el Matarraña, como mucho se conocen Valderrobres y Beceite, pero hay más. Fíjate qué maravilla tienes ante tus ojos, esos puertos, esas viñas, el río… hay un paisaje maravilloso. Les Roques de Benet, ahí delante, dan nombre al mejor vino de nuestra bodega, por cierto".

Teresa cree que se puede hacer territorio con un poco de voluntad, amén de inversiones, naturalmente. "Nosotros tenemos un par de calles en obras, y vamos a cubrir la mitad de la pista polideportiva gracias a una ayuda de los fondos Fite, pero hay otras cosas: por ejemplo, hemos limpiado el camino de Les Ortetes, que es empedrado y muy bonito. Estamos pendientes de hacer un mirador a la entrada del pueblo, que puede convertirse en el mejor lugar para pasar tranquilamente días con tan buen tiempo como el que ves hoy con tu visita. El Algars está precioso, ha llovido mucho, pero otros años no hay agua en verano. Tras las riadas, que fueron seis o siete, perdimos la acequia, vital para el pueblo; trabajamos para recuperarla y confiamos en la ayuda de las instituciones, el Ayuntamiento solo no va a poder".

El azud

Un siglo contempla esta obra capital para Lledó en el río Algars, ya que de ahí sale la acequia que tanto necesita el pueblo. Junto al azud hay una serie de terrazas de piedra en estratos, que desde hace décadas sirven de lugar de esparcimiento para los lledonenses y sus vecinos de Horta de Sant Joan. "Este punto está a poco más de un kilómetro de las casas de Lledó y a cinco de Horta, pero compartimos su cuidado. Hay zona para aparcar junto a la carretera, unas escaleras... queremos mantenerlo bien cuidado. Son como terrazas naturales, parece un solarium. No es una zona de baño propiamente dicha, pero la gente viene a remojarse: si la cuidamos, es un recurso muy interesante. Lo hemos limpiado y acondicionado nosotros muchos años, nos turnamos con Horta para eso; los ayuntamientos nos llevamos muy bien. Nosotros somos aragoneses hasta la médula, pero dependemos bastante de Cataluña; estos meses en los que no podían venir han sido duros para el comercio y las empresas en general".

Bodegas Crial, el reclamo vinícola que funciona a las mil maravillas

No es la única referencia de producción vinícola en Lledó -está el Sensals de Bodegas Salvador- pero es un hecho que Bodegas Crial marca la pauta del sector en el pueblo y buena parte de la zona. "Nuestras viñas no llegan a las 100.000 cepas -explica Teresa Crivillé- pero también compramos uva a productores de los pueblos de alrededor, para nosotros es importante esa interrelación con el territorio. Bodegas Crial, por suerte, se ha ganado un prestigio que llega incluso al ámbito mundial; hemos acumulado premios internacionales, el año pasado obtuvimos un oro y una plata en el concurso mundial de garnachas".

Lledó, diamante en bruto del Matarraña
Lledó, diamante en bruto del Matarraña
Laura Uranga

Aunque el mentado Roques de Benet es el producto estrella de la bodega y el protagonista de muchas actividades organizadas por esta firma, también viene mucha gente a por el Lledoner, de garnacha blanca. "El Lledó también tiene su público en las tres variedades, y el Crial Matarraña en jóvenes, con garnacha y macabeo en el blanco, el más aplaudido, además de los vermús blanco y rojo. Organizamos catas y maridajes, y por suerte viene mucha gente. Nuestros hijos Raquel y Carlos, ambos enólogos, están consiguiendo una gran calidad; estudiaron en el Priorat y han aplicado esas enseñanzas a nuestros vinos". No son palabras huecas: mientras Teresa las pronuncia van llegando coches y clientes a sus puertas, que deben guardar fila por las medidas de seguridad actuales.

Sobre el terreno de la viña, Crial aplica una maniobra que llama la atención: se intenta vendimiar siempre de noche. "Al tomar la uva -explica Teresa- haces una pequeña herida al grano; si eso se hace con el fresco, de noche, degrada menos la uva y se nota en el resultado final". En las instalaciones de Crial también se venden aceites, olivas y otros productos de proximidad; una visita muy bien aprovechada.

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